El Veneciano
Capítulo 29
UN VENCEDOR
VENECIA, 9 DE MAYO, 1797
En conformidad con las resoluciones del Gran Consejo de los días 1 y 4 de este
mes en relación a admitir un cambio en la constitución y la forma de gobierno, y como consecuencia de las apremiantes demandas del ciudadano Villetard, secretario de la delegación francesa, para interceder en las intenciones de Bonaparte, comandante en jefe del ejército de Italia, accediendo a las propuestas presentadas por Spada y Zorzi; con el objetivo de evitar los males que nos amenazan; y considerando la actual situación de emergencia que impide obtener el consentimiento soberano del Gran Consejo mediante la legalidad habitual, decidimos encargar al conferenciante Doná y al señor Francesco Battagia a conocer de propia palabra del señor Villetard qué arreglos se requieren en relación a la propuesta del comandante Bonaparte para cumplir sus condiciones y, en lo que respecta a los plazos y las medidas, para que tanto como sea posible salven la seguridad, la tranquilidad y los intereses de nuestra nación.
FIRMANTES:
Ludovico Manin, Z. Alvise de Mosto
Stefano Valier, Juan Molin
Leonardo, Doná Filippo Calbo
Pietro Antonio Bembo Gio, Antonio Ruzzini
Marco Soranz, Alvise Pisani
RECUSANTES:
Aquellos que, rehusando firmar, abandonaron la consulta:
CONSEJEROS:
Giulio Antonio, Mussato Juan Minotto
SABIOS DE TIERRA FIRME:
Guido Erizzo, Girolamo Querini
Nicolás Vendramin, Z. Battista Corner
Giuseppe Priuli
Edme Joseph Villetard leyó el comunicado varias veces, saboreando su
victoria. Tenía muy claras las condiciones que iba a exigir, pero dos estaban por encima de todas las demás. Una, la desmovilización inmediata de todos los eslavos. Dos, el arresto inmediato de D’Antraigues.
No era ambición. Todo era a favor de los ideales de la Revolución, y solo eso importaba.