El Vicio del Mujeriego

Doel Martínez · Capítulo 7 de 20

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El Vicio del Mujeriego

El Aprendiz

— No es lo mismo besas, acariciar y tener sexo. A tener el arte de seducir, de hacer desear con fuerzas, forzando que la misma persona desee estar en lo íntimo y degustar ese momento con intensidad. La mente y el cuerpo deben converger en el placer memorable del sexo mental, emocional y carnal. — Shalina comienza a enseñarle de

pues de una noche de sexo. No fue solo sexo que sintió Yaziel, para él fue una experiencia espiritual y carnal, lo que sucedía esa tarde y noche.

EL juego de la seducción comenzó el día en que Shalina vio a Yaziel entre las góndolas del supermercado. Adentrándose en la mente en cada encuentro casual, llegando a un momento logrado con paciencia y determinación. La edad le enseñó a Shalina que la paciencia es una virtud adquirida con el tiempo de vida y la determinación en buscar lo que desea ha sido parte de su vida desde joven. Dos sentidos que convergen en la seducción de un hombre.

En el hogar de Shalina todo está listo para jugar de manera profunda la mente de su acompañante. Le ofrece sentarse, va a la cocina para traer dos copas de coñac y de paso ambienta la sala con música. Siempre caminando de manera sensual y cautivante, cada detalle está minuciosamente pensado por ella, deseando que cada segundo él no aparte la vista de ella y cuando ella no esté presente, deje en la mente la degustación de lo que observo. Llevando a la mente de Yaziel la lujuria de todo algunos hombres; poseer esa mujer que ve, cómo la naturaleza creó al humano, llevando el animal en la sangre. Ese animal lo quiere sacar con la seducción. Buscando que la desee con más intensidad.

Comenzando con el primer sorbo, posa una mano discretamente en el muslo de Yaziel, creando una corriente de lujuria. Un hombre al tener la mano cerca de su sexo es un acto de lujuria indirecta y eso Shalina conoce muy bien. El arte de tener la mente animal de un hombre y jugar con su sexualidad fue adquirido con los años de vida y soledad. Entre tragos, plática y risas, los temas van de un lado a otro. Entre temas y platicas ella no pierde la oportunidad de tocar lugares estratégicos del cuerpo del seducido. Cuello, espalda y muslos. Un poco de toqueteo de manos y el toque especial. Llevar la mano de su presa al pecho, dejándole saber cómo late su corazón al reír o cualquier pretexto que motive llevar la mano de su acompañarte, demostrando libertad a tocarla, solo con el control permitido por ella.

Shalina ha creado un ambiente perfecto para llevar todos los sentidos de su acompañante al éxtasis extremo de una persona. Todos los sentidos de ese hombre están puestos en ella y ella tiene el control de todos esos sentidos, esperando el momento preciso para soltar el animal que quiere salir de ese hombre excitado por ella.

En un momento perfecto de conversación; Shalina queda cerca a la cara de Yaziel, casi al filo de los labios, susurrando palabras de una conversación enajenada a lo íntimo o el sexo. Una mano puesta a unos centímetros de su sexo y la otra en el cuello, el aliento al hablar exita su olfato y el calor de la mano en la nuca de esa mujer siente la excitación de él. Ella tiene el control de él, cuando le plazca degustara el animal que está agitándose en su interior.

Yaziel como todo caballero permite ese juego y no se abalanza a robarle un beso. Permanece nervioso ante la insinuación de esa mujer frente a él. Esa que le platica cerca a sus labios y sintiendo su aliento de mujer. Causa excitación, palpitando el corazón y queriendo dejar salir su hombría cerca de la mano puesta en su muslo.

Su mente no está en la plática del momento que ella habla. Está en la cercanía de ese cuerpo hermoso de mujer madura. Está en el escote que lleva y en las nalgas que se marcan bajo la suave falda. Como todo hombre; una mujer dominando sus sentidos y dejando que su juego lo lleve a ignorar el mundo y enfocarse en ella. Manipulado desde el primer día que se conocieron, él está hipnotizado por ella.

Shalina, ya ha jugado suficiente. Corre la mano a su entrepierna suavemente logrando sacar el animal. Tomando su premio. Creándose un silencio en él y cara de excitación al sentir la mano de su compañera de sala. Ella lo beso suavemente en los labios, pasando dulcemente la lengua entre ellos y degustando el silencio pasmado de su presa. — Este es mi premio y tu recompensa está en lo que aprenderás y degustaras en esta noche. —

La música suena, ella se pone de pie frente a él para bailar y comenzar la velada sexual pero no es normal. Ella tiene algo en mente que él no espera. Bailando no le quita la vista de sus ojos al mover la falda de lado a lado con el movimiento de cadera. Le resulta placentero que la vea con lujuria y ella provoca esa lujuria con excitación mientras la canción suena. Sintiéndose como bailarina exótica en Boulder, en la privacidad de un encuentro no pagado. Movimiento de senos y caderas, quitando cada prenda de ropa, queriendo que su acompañante deguste con la mirada cada parte de su cuerpo y sus movimientos. De igual manera ella va retirando la ropa de apoco, al mismo momento que ella quita uno, le quita uno a él. No le importa el mañana, degusta el momento como cada momento que ha vivido en los últimos años.

Yaziel solo se dejó guiar por ella, complaciendo a una mujer que solo conoce poco pero poco que la conoce le ha llenado de curiosidad y deseo. Viviendo lo que todavía no vivía. Los dos desnudos en la sala con un solo besos dado. El placer es mutuo de maneras diferentes, ella jugando con la mente de su acompañante y mostrándole todo su cuerpo sin pudor y el solo ve una mujer espectacular. Guiado por ella y manipulado mentalmente, siente un placer fuerte sin tener contacto físicamente con ella.

Extiende las manos invitando a bailar al desnudo en medio de la sala. Cuerpos desnudos de dos personas que no sienten amor, la excitación al bailar rozando piel desnuda y la hombría llega a la entrepierna cálida, tocando las puertas de la sexualidad. Dando vueltas y ritmos torpes, bailan sin pudor al roce de los cuerpos y la intimidad juega con los sesos cálidos y húmedos. Los pezones erectos tocan el pecho de él, dibujando figuras en la piel como pinceles pintan el lienzo en blanco, los pezones dibujan en la lujuria del hombre la excitación perfecta de la mujer hambrienta de ser penetrada en el momento en que ella lo decida, dejara pasar al hombre en la cálida aventura de lo sexual.

El baile no lleva el ritmo de él, ella rige el rumbo de vueltas y tacto, llevando la mano de su acompañante a las nalgas, dejando que se manifieste y deje acercar el cuerpo de ella para sentir la calidez y humedad de su intimidad. Demostrando que ella se excita con su juego como el desea sentirse muy dentro de ella, de igual manera quiere tenerlo dentro con todo su poder.

Jugando con su cuello, sintiendo la espalda húmeda, el rico olor de un perfume varonil y la piel cerca de sus senos. El placer de sentir el pecho de ese joven hombre en la punta de los pezones erectos, excitándose a un extremo que sintió en un momento perder el control del momento con la excitada emoción animal. Disimulando la respiración en la que tranquiliza el palpitar del corazón en que debe permanecer centrada y continuar el juego y manipulación mental y sexual de su invitado.

Detiene el baile pidiéndole que tome de nuevo asiento. Sirve dos copas de coñac y se sienta a un lado de él y como siempre una mano cerca de su hombría. Da sorbos al trago sin dejar de mirarlo a los ojos y jugando con su mano cerca de su dura intimidad. Disfruta cada sorbo del licor que no opaca el deguste del momento excitante con que ha creado con su acompañante. Los dos desnudos en la sala, los dos bailando y tomando sin pudor al desnudo, el con su miembro palpitante y la piel brillante por la humedad del poco sudor que se ha creado por la excitación y el sorbo de coñac, ella calidez interna y señalando lo deseado con sus pezones a la máxima expresión queriendo ser degustado como el coñac que degusta su invitado.

Shalina vuelve a una conversación normal de dos amigos queriendo desviar un poco el momento, jugando con la mente y queriendo hacer lo que más le gusta. Entre conversación y conversación la mano se desliza por el muslo, llegando al miembro erecto de su invitado, rosando dulcemente los testículos hasta llegar a la punta húmeda, tomándolo al fin entre sus dedos. comenzando el dominio de la lujuria carnal de Yaziel. El placer que le causa sentir la mano cálida jugando con su miembro lleva a un trance que sin notarlo la lengua de Shalina juega con su cuello y las personas tocan su piel aceitada.

El estado mental en la lujuria del placer creado por el tiempo y el momento planificado, la lleva subir el éxtasis a un nivel que ella siente la llegada del orgasmo masculino. Deteniendo justo antes de la expolición carnal dejándole saber; — Aún no es el momento. — No desea que el termine su experiencia carnal, tiene el control del placer de ese hombre que manipula no solo su mente, ahora su cuerpo y lujuria carnal. Le pide al oído susurrando delicadamente; — Terminarás cuando yo lo desee y lo pida. Está bien mi caballero. — Afirmó él con la cabeza sin dejar de mirarla a los ojos. Ella se pone de pies frente, retomando el baile, jugando con sus pezones, meneando las caderas con sus nalgas a la vista del espectador. Se toca ligeramente su entrada húmeda. No deja de observar, cada detalle de su cuerpo, de su baile y su intimidad. El deseo por ser poseído por esa dama está en su máxima expresión. Ella juega con el roce de sus nalgas en su falda, rozando su trasero contra el miembro por estallar de su espectador. toma las manos dejando que juegue con sus senos y quitando cuando ella lo ordena.

El juego del baile duro tres canciones y en la cuarta canción se trepo al sofá, dejando a la vista su intimidad, agarrándolo por la cabeza para dejarlo degustar la humedad de su sexo. El solo obedecía las órdenes y fue llevando la lengua por cada rincón, buscando el punto exacto en que ella sintiera el aumento de placer, encontrando lo y degustando. Llevándola a su primer orgasmo que gimió con gusto mientras apretaba sus pezones y la cabeza de su degustador a su intimidad. — Bueno muchacho. Siempre tienes que llevar a tu dama al orgasmo antes de llegar al tuyo. Cerciorándose de que ella esté satisfecha que luego ella hará lo mismo por ti. Su regalo será tu regalo, el orgasmo con gusto. — Ese comentario fue un aprendizaje indirecto que desconocía. Comentario que luego lo pondría en práctica en cada momento íntimo de su vida.

— Hoy yo no seré tuya, hoy no te tendré dentro de mí, hoy no es el momento para ese placer, ese momento llegará cuando yo entienda que te lo mereces. — Ella se sentó en el sillón contiguo pidiéndole; — Mastúrbate para mí, quiero ver cómo te das placer y derrama tus gotas de lujuria sobre ti. —

Sin dudarlo comenzó a masturbarse, de igual manera Shalina introdujo un dedo en su sexo y otro en su clítoris, degustando junto a Yaziel el placer de la masturbación. Ella mirando ese hombre auto complaciéndose y el viendo como jugaba con su intimidad, con los pezones apuntando al techo de la habitación queriendo estallar de la excitación.

La música suena, el hielo del coñac se derrite, la humedad en la piel se refleja con la luz tenue de la sala, los gemidos aumentan en la frecuencia en que aumenta la excitación de los compañeros del placer. Deseando estar dentro de ella, deseando tenerlo a él adentro, juego mental que lleva a la lujuria emocional que se refleja en el toque de lo sexual de dos en un momento erótico y desconocido para muchos. Yaziel no aguanto la batalla del momento, explotando con fuerza en un orgasmo estremecedor, dejando salir el placer creado por esa mujer frente a él. Desnuda, mojada, tocándose sin pudor, mostrando su cuerpo desnudo mientras juega con ella para el deleite de su público. Ver la escena magnífica de la expulsión de placer llevando un corrientazo emocional y reflejándose en la calidez de su intimidad, llevándola a estremecer su cuerpo en un orgasmo simultáneamente al terminal su acompañante en la masturbación.

Los gemidos eran callados por la música, las respiraciones pasaron desapercibidos a los oídos de ellos, los corazones agitados y solo con las miradas entrecruzadas en la misma excitación. terminando el velado con dos copas de coñac él y ella platican.