El Vicio del Mujeriego
Primera Jugada
Comenzando a leer el libro el Arte del Mujeriego, Yaziel emprende en su primera noche a poner en práctica todo lo aprendido. Con miedo, con duda y temeroso a no ser eso que siente que debe de ser. Llega al lugar predeterminado en que en las noches de fin de semana se reúnen a pasar un buen momento, despejando la mente de lo que es ser adulto; trabajo.
En el lugar hay muchos hombres y pocas mujeres. Yaziel se abre paso entre los que bailan y ríen, llegando a una pequeña barra a un extremo donde el cantinero el cual lo atiende con alegría, con un poco de baile en los hombros y manos al ritmo de la música que suena, dando el servicio óptimo a los clientes.
La soledad del momento, la intriga de dar práctica a lo aprendido, el sorbo de la cerveza y la música dándole emoción a sus sentidos. Mantiene la cordura por el momento que va disfrutando con naturalidad el momento de ser él, un ser libre en sentimiento y vivir el malo siendo bueno en el pasado.
Mientras disfruta la música y su bebida una mujer llama su atención. Esa mujer no solo lo cautiva, da reacción a todo hombre que se encuentra en el lugar. Una mujer hermosa, esa que destella con luz propia y llama la atención solo con su presencia. Yaziel aprendió a ignorar ese tipo de mujer, aprendiendo que no prestar atención y fluir es lo mejor. prefiere no mirarla y disfrutar la velada así sea solo.
Un sorbo, una tranquilidad y un ritmo que lleva su tiempo entre todo lo que se ve. Ella está acaparada de miradas, hombres que le dan bebidas, dedican canciones e invitan a bailar. Yaziel indiferente a todo, solo vive su momento, siguiendo cada consejo del libro que se memorizó y lleva al pie de la letra. Ignorando esa mujer hermosa a la que muchos deja anonadado, deseando ser ese que la conquiste o solo le dedique un momento deseado de aquella mujer. La noche transcurre como él desea en la tranquilidad de su mundo sin pensar en nada más que en él.
Él vive y disfruta con el degustar de cada sorbo del momento en que vive desde el comienzo de su nueva vida, una vida que muchos envidian y no se atreven a vivir, otros ven esa vida como la peor de un hombre. Para Yaziel es una vida donde no lleva compromisos en el corazón, auto protegiéndose en la mentira de un mujeriego, dando dolor a ellas y placer carnal con emocional a su persona.
La noche lleva a tener esa mujer a su lado; Pelo suave con un hermoso color dorado, sonrisa que llama a la distancia, ojos perlados brillantes, un cuerpo que al caminar no tiene que hablar para decir esta soy yo. Yaziel solo continúa degustando su bebida mientras ve su entorno, no pasa desapercibido la presencia de ella, pero él ignora esa presencia, solo disfruta el momento. — Hola? — Una voz dulce entre la música llega a su oído, era ella queriendo platicar con él, llamando su atención. — Hola. — Responde de manera cortés, comprendiendo lo que ella busca, ignorando lo que todo hombre desea, solo es una persona normal siendo cortés al saludar y comprendiendo que va a ejecutar después de ese; ‘Hola’.
Un hombre centrado, ese que sabe que busca y desea, vive tranquilo en la espera de que bajen la guardia y entrar al asecho como un depredador hambriento en medio de la jungla. El detalle de sentir esa sensación al casar, de tener la cautela de llegar a la presa, teniendo en mente que no todo el tiempo llegara a tener la gracia de saciar su vicio por carne, el degustar el olor a piel y la intimidad de mujer. Goza el triunfo y aprende de las derrotas como todo jugado. No importa caer como soldado en la guerra, si no lo intenta, no gana. Teniendo en mente que es una apuesta que le llevara a tener la gracia del deleite y el disfrute del sexo. Un hombre que perdió la empatía y el deseo de amar, llevando sus sentidos a lo carnal. Con un pasado marcado, en un presente que para muchos es el ser que todos desprecia. Sin importarle todo eso, solo vive su vida en la jugada del cazador.