El Vicio del Mujeriego
Ive y Yaziel salen rumbo al aeropuerto.…
Un Pasadía
Ive y Yaziel salen rumbo al aeropuerto. Ive viste una falda de mezclilla muy corta. Tanto, que en el taxi no podía dejar de ver sus piernas. Tanto que el chofer le vio toda su intimidad. Luego de un vuelo de dos horas, llegaron al hotel. Yaziel no tenía idea de lo que ese fin de semana le traería. Ya que Ive solo había reservado una habitación con una cama para ella y su novio. Al entrar a la habitación ella le pregunta sonriendo; — ¿Qué opinas? Solo hay una habitación y una cama para dos. — Yaziel como todo caballero; — Está bien. Yo me puedo dormir en el suelo o si tienen algún sillón, pues ahí me duermo. —
Hicieron un recorrido rápido y luego desempacar sus cosas. Ive comenzó a poner sus trajes de baño en la cama, a Yaziel le estuvo curioso los trajes de baños. Ya que eran unos trajes muy pequeños y había uno de color blanco y transparente. Mientras desempaca Ive le pregunta; — ¿Cuántos trajes de baño traes? — El muy apenado, no tenía pensado traer tanta ropa; — Traigo tres bermudas de playa. Pero para ser sincero, no me gustan mucho. — Ella riendo le propone; — Que te parece si te lo pruebas y luego me modelas cada uno, y yo ya te digo cual te queda mejor. ¿Va que va? —
— No se Ive. Solo son cortos normales de playa, y además cómo te lo voy a modelar. Me da pena. — Él sabe que no le da pena, pero le da ese toque que le sale natural para dejar que ella lleve todo. El ser mujeriego ya está entre su mente, automáticamente manipula el momento y no se da cuenta de lo que sucede, deja un poco el control a ella, control que al final del momento lo tiene él inconscientemente. Ella sigue insistiendo y le ofrece un trato que él no se negara; — Ya se. Después que termines de modelarme los tuyos. Yo me pongo los míos y tú me dices cuál me queda mejor ¿te parece? —
Yaziel vio los que sacó, sabe que eso lo sacará de su tiempo y lo que quiso dejar en su hogar llegará, sin importar; — Por supuesto. — Pensando en cómo se le vería su intimidad con ese traje de baño semitransparente. También estaba ansioso por ver el tamaño de sus pezones, y por supuesto, su tremendo trasero.
Una vez acordadas las reglas de valoración, Yaziel se dirigió al baño y se quitó toda la ropa. Su pene estaba tomando forma, ya que no dejaba de pensar en cómo le quedaría el traje de baño a Ive. Así que tuvo que pensar en otra cosa para que se le bajara la erección.
Ive grito: — ¡Ándale!... ¿Qué haces? —
— Ya voy – Le grito medio fuerte. Ella al verlo en su primer pantalón corto, vio como se le marca el pecho y aunque el abdomen no lo tiene marcado, tiene un cuerpo espectacular Yaziel diciendo; — Wow, Yaziel. No sabía que tenías un buen cuerpo. Creo que el color azul te va bien. — Yaziel creando pena, siguió el juego; — Ya sabes… el gimnasio… jajaja. Creo que me queda un poco apretado la entrepierna. — Por su parte, noto como ella le estaba viendo el paquete. Así que lo agarró y lo hizo a un lado. Y luego le dijo; —¿Qué te parece? — Con la mala intención de que mirara cuando se acomoda. — ¿El qué? — preguntó ella un poco apenada. Él juega con su mente, el modo seductor está activo y no puede controlar el juego con ella; — ¿Cómo qué? Pues los cortos. —
Ive trata de disimular su mirada y mantiene la calma; — Voy a esperar a ver los otros, pero por el momento creo que ese traje de baño te queda bien. — Desvió la mirada, volvió a lo que estaba haciendo, evitando degustar con los ojos el cuerpo de Yaziel, dejando de ver la marca de su pene bajo el pantalón. Yaziel termina de mostrarle los otros que son de diferentes colores causando la misma mirada y el mismo nerviosismo. Ive siente el calentón de la lujuria que le causó verlo solo en corto. Su sexo se lo dejaba saber en la intimidad de la lujuria mental.
¡Genial! Ahora te toca a ti – Le respondí con muchas ansias.
Una vez que ella se fue al baño. Yaziel se sentó en la cama y trató de acomodar su pene hacia un lado, para que no se notara en caso de que se excitara. Saliendo del baño con el primer traje de baño; — ¿Qué te parece? — Yaziel quedó sorprendido y exclamó con emoción a lo que ve; — Eso sí que es tener un buen abdomen, Ive. — Le dijo mientras veía sin disimulo su cuerpo.
Ive da la vuelta, muestra su trasero respingado; — Y de la parte atrás… ¿Qué te parece? — Ya la confianza está a un límite que Yaziel deja salir lo que piensa. Al ser un mujeriego conoce las señales, conoce como una mujer se siente cómoda con él y la dirección en que toma cada situación, conversación, gestos y lo que ellas en su mente van manifestando en todo. Sin miedo Yaziel; — No me lo tomes a mal, pero dado a que tienes un gran culo; ese bikini se ajusta muy bien. — Le dijo mientras intentaba que no se le parara la hombría. Ive se arregla los senos y acomoda muy bien el traje de baño para mostrarle los pechos; — ¿Y de arriba qué te parece? — preguntó mientras intentaba acomodarlas, teniendo un poco de descaro, dejando que el aprecie como las manosea, tentando el hombre.
El juego de la seducción inconsciente va creciendo. Yaziel nota bajo el traje de baño la excitación de Ive, reflejando el deseo de ser tocada; — Se te marcan mucho los pezones. — sin pudor se lo deja saber, pero con un toque de caballerosidad para así ella supiera que si sale con ese bañador todos notarán el tamaño imponente de sus pezones marcados bajo la tela. A lo que ella contestó con voz apenada; — Es que estoy muy nerviosa. —
El juego de miradas, el juego de modelar los bañadores y el gusto de verla con cara de lujuria, Yaziel mantiene la calma deseando bajar un poco la calentura le comenta como buen amigo; — Créeme, no lo digo con mala intención. — Aunque realmente se moría de ganas por sacárselo y morderlos. No le importaba que sus pechos no eran muy grandes; se le marcaban unos grandes pezones.
Sintiendo tranquilidad al escuchar que él tiene consideración y no se ha aprovechado del momento. Algo que le encantó a ella, si fuera otro tipo de hombre ya intentaría de hacer lo que fuera por tocarla. Y ahí está el, mirándola sin miedo, respetando, eso la va excitando. Cambiando el papel de ser deseada a desear que la manosee, sintiendo el infierno entre sus piernas. Acto de lujuria en su mente, auto controlando el animal que lleva incontrolable de poseer ese hombre que no ha intentado nada por llevarla a la cama. Tomó un respiro, calmó su mente y prosiguió; — Si, lo sé. Pero bueno… sigamos a los que me quedan. —
Ya por último quedaba el bañador blanco, ese que esperaba con ansias Yaziel, deseando saber cómo se le vería.
Mientras ella se cambiaba él se preguntaba por su sexo; — ¿Estará depilada o tendrá mucho vello? ¿Tendrá un coño apretado o abierto? ¿Será de las que se moja mucho o poco? ¡No puede ser, ya no aguanto! — Un juego maligno en su mente que quiere salir y averiguar todo. Una curiosidad incontrolable, deseando desvestirla y hacerla de él. Espira y vuelve a pensar; — Tengo que controlarme, se supone que deje esos pensamientos en la soledad de mi hogar, quiero vivir este tiempo lejos del mal que me ha provocado una mala vida. Se escucha la puerta al abrir y la voz de Ive; — Mira Yaziel… este traje está muy transparente, se me ve todo — le gritó con deseo de no mostrarlo.
En ese momento le corrompe la mente, la curiosidad aumento en el, la lucha mental de ser bueno a ser un mujeriego de mierda, luchando en pensamiento y por otro lado se super excita al escuchar que no desea salir, dando indicio que el traje de baño muestra más de lo que ella desea mostrar. Y luego simplemente le gritó – Déjame ver. — Ya la curiosidad sacó al maldito mujeriego, el descontrol mental que tiene y la curiosidad de ver lo que no debía ver le mataba.
Corto el momento, ya que si continuaba la llevaría a cometer el placer de una puta. Seducirlo para que apagara el fuego que siente que le quema el cuerpo y la mente. De manera cortante; — Mejor ya vámonos a la playa, porque esto se está poniendo incómodo. — El comentario le reafirmó lo que ya sus ojos le dejaron saber. Las ganas que ella como él, tienen de dejar el protocolo del respeto a romper el respeto y desbocarse a la lujuria carnal. Continuando a lo que Ive le pidió Yaziel muy responsable le contestó de manera tranquila; — De acuerdo, Ive. Pero entonces… ¿Con cuál traje te vas a ir a la playa? — Ella es un poco tímida; — Con el tercero. Es de una sola pieza… ya me lo medí… y me queda muy bien. —
— ¿Puedo verlo? — Le pregunto un poco decepcionado. Salió del baño para mostrárselo; — ¿Qué tal? ¿No crees que me veo un poco mojigata? — Él sonrió por el comentario. camino alrededor de ella; — Para nada. — Le contesto mientras le veía sin pudor. Con ganas de playa y sol Ive caminando a la puerta mostrando su trasero, viendo como Yaziel no paraba de verla; — Entonces vámonos. —
Estando en la playa, Ive y Yaziel pusieron las cosas en la arena, luego se dirigieron al mar. Mientras el agua tocaba sus pies, una pequeña ola llegó de repente y los golpeó. Se rieron por el golpe, el instinto de ella fue tomarlo de la mano, cosa que le causó mucha gracia a Yaziel. Pero no la limitó; — ¿Qué te parece si nos metemos un poco más hondo? — Yaziel no dudo y la acompañó en el trayecto de la orilla a donde el agua le da al pecho. Ive noto que para ella ya estaba muy hondo. — Agárrame porque no quiero que una ola me vaya a llevar. — Yaziel ayudándole no dudo en extenderle la mano; — No te preocupes. Si quieres dame la mano. — Una vez que le dio la mano, caminaron mar adentro como si fuéramos pareja. Fue bastante interesante para Yaziel. Porque la quería abrazar por detrás, y pegarle el pene entre sus grandes nalgas.
— Yaziel... Gracias por acompañarme en este viaje. — Con una sonrisa y un tono de alegría es el sentimiento que refleja en la voz. El instinto de Yaziel fue darle un beso en la mejilla, diciéndole; — Gracias por invitarme, necesitaba una escapada de la rutina de la vida. — Entonces ella lo abrazó, acercándose a su oído; — Perdón por no querer modelarte el traje hace rato. Es que ese iba a ser una sorpresa para mi novio. — Yaziel comprendió por qué no quiso modelar y contestó con dulzura; — Tranquila. — Ella lo abrazó por instinto, una ola la golpeó suavemente, los cubrió hasta el pecho. Ella lo apretó, deseaba sentir el cuerpo de Yaziel, que desde que lo vio sin camisa la lleno de lujuria mental, provocando en un instante miles de pensamiento que lo llevan al sexo. Hay está cerca de él, la lujuria de estar solo con Yaziel le penetro la mente, sentir sus brazos y la confianza que él le daba. Una que la llevó a decirle; — ¿Te puedo preguntar algo? —
— Si, claro. —
— Es algo muy personal. — le dijo mientras se separaba del abrazo. Aunque todavía se estaba agarrando de las dos manos. — Pregúntame todo lo que quieras en confianza. Es más, vamos a hacer un trato… todo lo que hablemos se va a quedar entre nosotros ¿Va que va? —
—Y también lo que hagamos. — le dijo pícaramente. La mirada le muestra lo que desea. La excitación de una mujer en los ojos brillosos. Él sabe por dónde va y lo que quiere buscar. — Si. Lo prometo. — Teniendo ya la promesa en conjunto ella prosigue; — De acuerdo. Aquí voy… ¿Tú has tenido muchas relaciones sexuales? — La pregunta le impacto por todo lo que ha vivido y la mayoría del sexo que ha tenido con diferentes mujeres le llego a la mente, especialmente esas que le tocó vivir las ricas experiencias sexual. A lo que contestó disimulando con tranquilidad; —: Más o menos… ¿Por qué la pregunta? —
Con una voz suave, jugando alrededor de él y con las olas, sin soltar las manos le cuenta el porqué de esa pregunta; — Es que cuando estaba con mi novio o más bien mi exnovio, no sabía hacerle sexo oral, ni tampoco sabía cómo excitarlo, e incluso una vez me pidió sexo anal, pero yo me negué. Ya que soy muy inexperta en ello. — Escuchar a Ive le impactó. Comprendiendo el porqué de no mostrarme el bañador blanco. Es una mujer que ha tenido miedo en la intimidad. El solo se limitó a contestar; — ¿Y por qué no viste una película para adultos? Podrías sacar ideas y ponerlas en práctica con tu pareja. —
— Una vez vi una, pero no me gustó. Los penes de los hombres eran exageradamente grandes y los bubis de las mujeres también. — Se le salió una carcajada picara a Yaziel; — Pues esa es la idea. El porno es así. Te tiene que entretener y excitar. Y entre más grandes sean esas cosas, mejor. Bueno, a nosotros los hombres no nos gustan ver esos penes gigantes. Solo nos gusta ver las tetas, el culo y las vaginas de las mujeres. — Ella interrumpe y le comenta; — Yo siento que un pene de ese tamaño me atraviesa todo mi cuerpo. — Yaziel vuelve a reír por su comentario. Una pequeña ola los golpeó. Y aunque seguían agarrados de las manos, él intentó abrazarla fuertemente. E incluso puedo tocar sus pechos. Sabe lo que ella desea, ella no tomó una acción en contra de su acto, por otro lado, era lo que ella deseaba y él lo sabía. Riendo en conjunto ella toma una expresión por la ola; — ¡Wow!... Estuvo fuerte esa ola. Espero que no nos vaya a jalar el mar. —
— Si quieres te puedo abrazar un poco más fuerte. — Tomándola de manera más cómoda, asegurándola entre sus brazos. — Me encanta. Sirve para que también se me quite el frío. Abrázame por la espalda. — Entonces ella se volteó, abrazándola cómodamente. Su pene estaba pegado a sus nalgas y las manos estaban en su vientre junto a las de ella. Segundos después, ella le dice; — Espero no nos vaya a picar algo debajo del agua. —
— No te preocupes, yo te protejo. Y en caso de que te picara algo, yo te chupo el veneno.
Y si me llegara a picar en una nalga o en mi muslo… ¿te atreverías? — Una pregunta sarcástica que captó, pegando sus nalgas a su cuerpo. Yaziel no pierde la postura que ha tenido de respeto. Sabe lo que desea, pero desea seguir el juego de que ella tiene el control de la seducción. Le gusta dejar que jueguen con él. que piensen que ellas tienen el control, pero al final del tiempo, él es el que lleva ese control, jugando con su mente. — Si tú me das permiso, por supuesto. Usaría mi boca para volver a hacerme sentir bien. —
— Gracias por estar conmigo. — le dijo mientras ella misma bajaba las manos de él hasta el inicio de su bikini. Segundo después, se separó de él, diciéndole; — Ya hace hambre, vamos a comer… ¿Te parece? —
Con mi pene todo erecto, solo respondió; — Claro. — Mientras salían del agua, él disfrutaba el juego que ella tiene con él. Ese acto de llevar sus manos a unos centímetros del principio de su vagina. Ese acto le deja saber que ya está al otro lado de entrar a su intimidad. De sentir el calor húmedo de esa mujer. Que una mujer inexperta y con miedos, está cambiando a lanzarse a todo y ese todo será con él. Un mujeriego que al final la utilizara como ella lo utiliza a él. Ya que Yaziel sabe que no ha olvidado a su exnovio, pero desea aprender, soportar esa lujuria que le daba pena vivir.
Le da felicidad que sea ella quien tome la decisión de seducirlo. Una mujer que se liberó a contar su miedo en el sexo y tomar la decisión de seducirlo. Ese juego lo excita y es parte de ese gusto como mujeriego que busca en cada mujer. Ese nuevo reto, en este nuevo juego mental y emocional. Para él no es solo sexo, ni tan solo entrar a la intimidad deliciosa de la mujer. Es jugar con su la delicadeza de su mente, llenar cada pensamiento de lujuria en silencio, explotando todo lo acumulado con el tiempo que va trabajándola en el juego mental y emocional en la cama. Sintiendo que el deseo desbocado en la intimidad fue causado por ese juego evocado por el en que con una plática va comenzando, de un momento, de sentir en él la tranquilidad emocional y explotando con la milésima de un toque la humedad sexual de la intimidad de mujer.
Una vez salieron del agua, se secaron y se fueron a comer unos mariscos. Ya sentados en la mesa reían y platicaron por un buen rato. Teniendo un poco más de confianza entre los dos. Tanto así, que mientras se dirigían al cuarto de hotel, ella le dijo; — No tienes por qué dormirte en suelo, duérmete en la cama conmigo. — Al escuchar esto, se excitó... Sin embargo, él disimuló la excitación e incluso se hizo de rogar. Pero ella insistió con estas palabras; — No quiero dormirme sola. Te necesito. —
Cuando escuchaba cada una de estas palabras, sentía que se estaba invitando a coger. Pero no, simplemente no quería sentirme sola. Por supuesto él no pensaba lo mismo, él se decía entre sí; — Si me dejas acostarme a tu lado, te follaré tan duro como pueda. Me comeré tu coñito y haré que me la chupes con todo y huevos. —
— ¿Te sentirías incómodo si duermo con mi ropa interior y una camiseta larga? —
— Para nada. Es más, te iba a preguntar lo mismo. Ya que yo duermo solo con ropa interior. ¿No tienes problema con ello? — Ella con una voz pícara le contesta sutilmente y con una mirada de lujuria; — Mientras no pienses que soy tu novia y me quieras coger, todo está bien… jajajaja. —
Siendo las nueve de la noche, Ive se metió a bañar. Yaziel estaba acostado imaginando cómo le caería el agua a su cuerpo. Fue tanta la excitación que se sacó el pene y comenzó a masturbarse. Segundo después reaccionó cuando sintió la puerta del baño y se calmó.
— Te toca. —
Una vez que salió de bañarse, vio a mi Ive acostada en la cama viendo su celular. En eso yo le dijo; — Ya nos dormimos o vemos una película. — Ella no tenía sueño y decidió por; — Hay que ver una película. — Luego, prendió la tele y comenzó a cambiar de canales. Yaziel apago la luz y luego se acostó junto a ella.
— ¿Qué película quieres ver? —
El recordó la conversación en la playa y tomó iniciativa; — Si te digo, te vas a enojar conmigo y me vas a correr de la cama. — .
Con curiosidad y confundida responde; — ¿Pues cuál quieres ver? Yaziel no titubeó al responder, ya la confianza está puesta y la calentura se siente. Quiere ahora probar hasta qué punto él puede llevar a Ive; — Una porno… — Continuó dándole una tonta explicación; — Tal vez no lo sepas, pero todos los hombres vemos porno antes de dormir. — Al escucharlo hablar le dio curiosidad y morbosidad al mismo tiempo. Queriendo saber le pregunta; — ¿Y luego qué hacen? — preguntó sarcásticamente.
— Pues lo que ya sabes, nos masturbamos. — Le dijo sin pena alguna. En eso ella comenta; — Entonces hay que ver una película porno. — Yaziel de enseguida le pregunto; — ¿Enserio? — A lo que ella contestó sin titubear; —. Si, así que aprovecho para preguntarte por unas cosas que no entiendo. —
— De acuerdo. — le contesto, mientras cubría con la sábana la erección inminente.
Estando acostados, con las luces apagadas, él y ella en ropa interior y una playera blanca, comenzaron a ver la película. En la primera escena salió una chica en la cama, en eso llega su novio y se acuesta con ella… segundos después comienzan a besarse... Luego la chica usa su mano para agarrarle el paquete al chico. En eso Ive me dice; — Que malos actores son. — Yaziel se ríe y entre la risa le comenta a Ive; — Solo es porno, a nadie le importa la actuación jejeje. —
Regresando a la película, el chico le toma los senos a la chica y la besa en el cuello. Por su parte la chica le trata de quitar la camisa a su novio, y le desabrocha su pantalón. Mientras tanto el chico, le baja todo el vestido a la chica y le comienza a morder sus pezones.
Era tan erótica la escena, que él volvió a ver a Ive por instinto. Ella estaba clavada viendo la escena, que no se dio cuenta que sus pezones estaban creciendo, se le notó por el reflejo de luz que emite la tele. Por parte de Yaziel, estaba muy emocionado. Incluso se estaba sobando el pene por debajo de la sabana. La excitación que tenía no era la película el motivo. Al estar viendo porno con Ive y notar que la excitación estaba marcada en la camisa por sus pezones. Le provocó placer estar cerca de una mujer excitada y no tocarla.
Regresando a la película, el chico y la chica ya estaban totalmente desnudos. El chico le estaba chupando las tetas a la chica, y ella le agarraba el pene y lo intentaba masturbar. Segundos después, el chico comenzó a bajar su boca por su abdomen hasta que llegó a su vagina, la cual estaba totalmente depilada.
En eso Ive a dijo; — Yo no sé porque hay mujeres que les gusta depilarse toda su vagina. Parecen vaginas de bebés. — Yaziel sorprendido; — ¿Queee? — con un poco asqueado. Ella notó su reacción y no dudo en pregunta; — ¿No jodas, a ti te gustan todas las depiladas? — le preguntó sin pena alguna. — En realidad me gusta que tengan un poco de bello, pero bien arreglado. — le respondió excitadísimo.
Regresando a la película, el chico termina de hacerle sexo oral a la chica, y luego cambian de posición. Es decir, la chica se monta sobre él, y comienza a lamer el cuerpo del chico hasta llegar a su pene. Una vez ahí, la chica le escupe al pene y luego comienza a jugar con él.
Yaziel recordó la plática en la que ella le comento que no le gustaba chupar y volteo a verla. Notó un movimiento a la altura de su vagina. En su mente; — ¡oohhh por Dios! Se está masturbando. — Ella ni siquiera nota que la está viendo; está tan concentrada en la escena, que él comenzó a lo mismo. Saco su pene y comienzo a masturbar. Dado a que su pene ya estaba llorando, la masturbación hace un pequeño ruido. Pero no le importó.
Regresando de nuevo a la película, la chica moja su mano con su lengua y luego se lubrica su coñito. Inmediatamente después, toma el pene del chico y se lo mete hasta el fondo. La chica comienza a moverse y el chico solo disfruta de ese buen sexo.
Mientras yo veo la escena y me masturbo como queriéndome arrancar el pene. Ive comienza a gemir; — ¡mmm!... ¡Asiii!... ¡ooohhh! ¡Si, si, si… no pares! ¡Mmmm… ohhh… siii! — Al escuchar eso, se quitó la sábana de encima y se siguió masturbando. Ella no se dio cuenta, pero cerró sus ojos y luego se levantó la playera. En ese momento pudo ver esas hermosas tetas y esas grandes aureolas en donde se posaban sus riquísimos pezones.
Al ver el espectáculo de Ive, ya estaba a punto de venirse. Sin embargo, se aguantó un poco más, ya que quería verle desnuda por completo y seguirle el ritmo. Sin dejar de masajear el pene, regreso a ver la escena de la película, en eso el chico volteo en forma de perrito a la chica y le metió el pene hasta el fondo. Ive, quien no paraba de masturbarse, abrió los ojos y comenzó a ver la escena.
Segundo después Ive se volvió a ver, y vio como él se masturba sin ninguna pena. Luego sus ojos regresaron a la escena, inmediatamente se sacó la sábana de encima. En ese momento Yaziel dejó de masturbarse para poder apreciar la vagina de Ive. Pero oh sorpresa… no podía ver, ya que se estaba masturbando con sus manos dentro de su calzón. Yaziel se sintió un poco decepcionado, pero rápidamente se animó de nuevo al ver lo mojado que estaba su pantaleta.
Ive solo decía; — ¡¡¡mmm… ssisisiss… ohhh… sisisi… mmmm… meee estooy viniendoooo!!! —
Al ver todo ese espectáculo, fue tanta la excitación que le causó a Yaziel, que se acercó a ella. Ive notó rápidamente su presencia y solo dijo; — Puedes ver, pero no tocar. — Los ojos relucían con el brillo de la excitación. Una visión hermosa en ella que hacía juego con sus bellos pezones.
Él pensó en desobedecer esa orden, pero no quería arriesgarse a que terminará ese espectáculo, así que solo la miro. Él seguía masturbándose lentamente mientras veía a Ive frotando su vagina por debajo de su ropa interior. Se moría de ganas por ver lo hinchados que estaban sus labios vaginales, por saborear sus jugos y por masajear sus pelos con su lengua, pero no podía.
Antes de que Ive terminará, usó sus rodillas para apoyarse en la cama y comenzó a masturbase rápidamente. Quería que su pene estuviera cerca de ella. De rodillas a un lado de ella, masturbándose mientras la ve, un momento que pensó incómodo, a un momento de excitación. Ive abrió los ojos y le permitió que se acercara a ella. Aproximando su pene al rostro de Ive, para que apareciera con detalle toda la excitación que se ha provocado en él. Ella no para de jugar con su sexo, le éxito ver como Yaziel se masturba frente a ella. El pene quedó a unos centímetros de la cara de ella. Unos segundos después explotó toda su excitación y todo su esperma le cayó entre los senos y su cara. Ella sin dejar de masturbarse, sacó un poco su lengua para probar un poco de su esperma. Estando dispuesta a probar todo y dejar el miedo a un lado. Disfrutando lo vivido.
Yaziel se excitó mucho al ver eso, pero lo mejor fue cuando le llegó el orgasmo… Ive no aguanto más y explotó al sentir el calor del placer derramado encima de ella. Sus ojos enmudecieron, su piel tembló y su mano apretó con fuerza su sexo. Explotando en un orgasmo autocomplacido; — ¡ohhh!!! ¡siii! ¡!yaaaa vieeenee!!! ¡oooh! ¡!oooh!!—
Unos minutos después de que Ive terminó su orgasmo, se levantó de la cama y se fue al baño. Por parte de Yaziel, tomó una servilleta y se limpió. Luego se acostó en la cama y esperó a que Ive saliera del baño. Unos quince minutos después, Ive salió del baño y antes de que yo pudiera decirle algo, ella solo dijo: — No quiero hablar de lo que pasó. Que descanses”. —
Al otro día, Yaziel se levantó como a las seis y media de la mañana y fue a orinar. No dejaba de pensar en lo que había sucedido anoche. Mientras Ive seguía durmiendo en la cama… Tomo una ducha. Luego salió de la regadera, se tapó con una toalla y salió del baño. Ive seguía durmiendo. Posteriormente se vistió.
Él no sabía si despertarla o dejar que siguiera durmiendo. Así que opté por la segunda opción. Cuando abrí la puerta del cuarto, Ive dijo; — ¿A dónde vas? — A lo que le contestó; — Voy a traer algo de desayunar. — Ella respondió; — ¿Por qué no lo pides por teléfono? — Parado en la puerta Yaziel le contestó con tranquilidad; — Es que quiero tomar un poco de aire. — luego cerró la puerta.
Mientras estaba en el restaurante esperando ordenar, Ive bajó del cuarto y le dijo; — ¿Ya pediste? —
— Si, pedí café, hotcakes y un poco de fruta. ¿Quieres que pida otra cosa? —Ella contestó; — No, pero en lugar de desayunar en el cuarto, ¿Qué te parece si desayunamos aquí? —
— ¡Genial! — Le encantó la idea... Una vez sentados en la mesa, Yaziel no sabía si debía tocar el tema de lo sucedido. Ya que además de ver una película porno, él pudo ver como se masturbaba, ella lo vio también, y además se tragó un poco de su semen. Así que antes de hablar sobre dicho tema, le dijo; — Oye, qué te parece si después de comer vamos a la playa y como es nuestro último día, pues nos vamos a bailar. — Ella se sorprendió al escucharlo, preguntando; —‘¿Enserio sabes bailar? — no paro de reír por la sorpresa. Él se pone un poco mentiroso. Notando que no le ha tocado hombres que saben bailar y él ha tomado clase de baile, comprendiendo que a toda mujer le gusta que un hombre baile, aparte de todo lo que ha aprendido, ese aprendizaje es el que le ha gustado. Contestándole; — No, pero tú me puedes enseñar. — Un gancho para que ella se motive a enseñarle y sea una noche con dinámica. —Ella concluyó; — De acuerdo. —
Después de eso, los dos seguían desayunando en silencio. Sin embargo, Yaziel podía sentir que ella le quería decir algo, pero no se atrevía. Así que rompió el silencio y le dijo; — Perdóname por lo de ayer. No sé qué pasó, la calentura me gano y no me pude controlar. Te prometo que nunca nadie se va a enterar de esto... ¿De acuerdo? — Entonces ella dijo con voz fuerte; — ¿Por qué sigues hablando de esto? … Te dije que lo olvidarás… Me voy a ir a la habitación, quiero estar sola. — Luego se paró de la mesa y se fue.
Yaziel solo pensaba; — Eres un pendejo… para que hablaste de ese tema… ya se enojó… y ahora cómo carajos las vas a contentar. — Después de unos catorce minutos de estar recriminando mentalmente por mi estupidez, se levantó de la mesa y fue a la habitación. Toco la puerta y luego dijo; — Ive… ¿puedo pasar? — Como noto que no le contestaba, abrió la puerta y entró. Luego camino hacia la cama y noto que ella estaba en el baño. Así que levantó la voz y dijo; — Sé que no quieres hablar conmigo y tal vez tampoco me quieras ver; así que voy a estar en la playa todo el día. —
Sin embargo, ella no respondió. Así que tomó su celular y cuando ya estaba a punto de salir, Ive salió del baño y le dijo; — Espera. Perdóname por gritarte y dejarte solo en la mesa, pero estoy muy confundida por lo que pasó. Nunca debió pasar lo de anoche. Quiero que sepas que no fue tu culpa, los dos perdimos el control y se nos fue un poco de las manos. — Ya tranquilo Yaziel; — Entonces me perdonas. — Ella solo caminó hacia donde él estaba parado, luego lo abrazó y le dijo; — Claro que sí. — Dándole un beso en el cuello. Yaziel noto raro el beso en el cuello, le creo un corriente que quitó de su mente rápido y rompió el momento para continuar; — Ya que todo está perdonado… ¿Qué te parece si nos vamos a la playa? — Ella muy contenta contestó; — ¡Genial! Pero déjame ponerme un traje de baño. Por cierto, yo creo que con lo que pasó ayer, ya no creo que me dé pena ponerme el traje blanco que te enseñé. ¿Qué opinas? Me lo pongo o no. — El ya no le importaba, la confianza estaba a lo que contesto; — Como quieras. —
Ella muy emocionada; — Me lo voy a poner, pero si se me quedan viendo todos los chicos, no te vayas a poner celoso. — Le dijo ella mientras se reía.
— No te preocupes… si alguien se quiere pasar de listo, te defenderé como si fueras mi novia. — le dijo mientras hacía un gesto de; “Ya la cagué”. Por suerte ella solo se quedó viendo por uno segundos y luego dijo; — Voy al baño a poner el traje. El solo pensaba; — Que pendejo, ya volví hacer incómodo el momento. — Unos minutos después, Ive le grita; — ¡Oye, Yaziel… ¡Voy a salir! — Y unos segundos después salió del baño. Yaziel la miró y dijo; — ¡Santo Dios… pero que hermoso cuerpo tienes… ese traje se ve genial en ti! — Ella solo dijo; — Hay Yaziel… no digas eso… que me apeno. —
— Es en serio. — le decía mientras su pene no dejaba de crecer. Y antes de que Ive lo pudiera notar, se sentó en la cama. Posteriormente Ive comenzó a modelar, y él no paraba de ver todo lo que le mostraba… se le transparentaba sus vellos púbicos… no eran muchos, pero se le veía una vagina súper abultada. Luego se dio la vuelta y le enseñó su tremendo trasero. Tenía unas nalgas riquísimas. Él le imaginaba teniéndola en posición de perrito y metiéndole toda su lujuria hasta el fondo. El cree que ella se dio cuenta de su excitación, ya que le dijo; — Creo que esto se está poniendo algo caliente. Así que vámonos a la playa. — Para poder tranquilizarse le tuvo que inventar una excusa; — Si quieres adelántate, voy a hacer una llamada rápida. —
Ya que tenía su pene bien erecto y no quería arruinar la situación. Entonces ella tomó su toalla y luego salió del cuarto. Así que rápidamente entró al baño y orinó para que se bajara. No quería masturbarse, ya que iba esperar en la noche.
Ya estando en la playa, noto como varios chicos no dejaba de verla. A Ive de alguna manera le gustaba que la vieran, sin embargo, le daba un poco de pena. Así que, en un momento de locura, ella le agarró de la mano y se lo llevó al mar. Lo hizo como si fueran novios. Una vez entramos al mar, se fueron a lo profundo. El agua les llegaba casi hasta el cuello. Ella no soltaba sus manos. Estando de frente los dos. En eso él le dijo; — Voy a sumergir mi cabeza en el agua. — Ella solo hizo un gesto de aprobación e inmediatamente se sumergió. Abrió los ojos cuando estaba debajo del agua para ver y de frente quedó su vagina translúcida por el agua. Fueron varios segundos que estuvo bajo el agua, pero fue un momento bastante excitante para Yaziel. Sus vellos púbicos se le veían en la parte de arriba de su bikini.
Ive curiosa; — ¿Y qué viste allá abajo?
— No puede ver nada, estaba muy oscuro. — En su mente se decía otra contestación; — Por supuesto yo me estaba refiriendo a su vagina. — Entonces ella dijo; — Y no te gusta lo oscuro. — Él riéndose porque no sabe si están hablando en buen sentido o en doble sentido. — Claro que sí, pero es mejor cuando puedes oler y sentir esa oscuridad en tu boca y tu nariz. — Sin importar tiro el doble sentido y como carnada al pez, volvió a jugar ese juego que ella le está dando a él desde el día anterior. Con el beso en el cuello, noto ese juego. Adentrándose nuevamente en él. Ella ya sabía a lo que él se estaba refiriendo, a su vagina, y aun así continúo el juego diciendo; — Crees que, si yo me sumerjo, pueda ver la oscuridad de tu lado. — refiriéndose a los pelos de su pene. Yaziel se rio en un instante y sin dudarlo le lanzó una contestación directa entre la indirecta. — No creo que puedas verlo, pero si quisieras podrías sentirlos. —
— ¿En serio? — Respondió con un tono de picardía. — Claro, si quieres puedes sentir con tu mano un poco de oscuridad que tengo en el pecho y abdomen. — Le dijo mientras le ponía su mano en el pecho, por debajo del agua. Disimulando la realidad de la contestación.
Entonces ella dijo; — ¿Y si quiero ir más abajo? — Él ya estaba preparado para esa pregunta. — Tal vez te espante la dura oscuridad. — le dijo mientras sonreía. — Ella captó el momento y también sonrió. Cuando ya estaba a punto de bajar su mano hacia su pene, una ola llegó y los aventó. Él aprovechó ese momento para tocar sus dos nalgas y una de sus tetas. Ella se hizo de que no sintió, pero cuando la ola se fue… ella dijo; — Vamos a comer. — Después de comer, le dijo, que si quería volver a la playa o si ya se iban al hotel. Ella dijo; — Ya estoy un poco cansada, vamos al hotel. — Él solo movió la cabeza y caminaron hacia el cuarto.
Estando allá, ella entró al baño mientras Yaziel revisaba su celular acostado en la cama. Unos minutos después, ella salió del baño y lo vio acostada en la cama. Sin imaginarlo le entró una descarga de adrenalina y se lanzó hacia Yaziel. Saliéndose de concentración, no esperaba que ella se lanzara encima y menos al salir del baño, pero está súper excitado por esa situación. Fue entonces cuando ella intentó quitarle su celular mientras sus cuerpos se restregaban de placer.
Ella solo decía; — Deja el celular, estamos de vacaciones. — A él no le importaba su celular, pero quería seguir teniendo su cuerpo encima de él, así que hizo cómo que le importaba y le seguí el juego. En un movimiento la volteo y se posó encima de ella. Mientras tenía sus manos sujetadas sobre la cama, ella separó sus piernas para que quedáramos en la posición de misionero. Yaziel tenía el bóxer y su camiseta puesta, a ella solo la cubría su diminuto bikini. Él no sabía si moverme o no, pero ella tomó la iniciativa…
Se comenzó a mover como rozando su vagina con su pene. Por supuesto el pene ya estaba súper erecto, y ella lo notó rápidamente. Tanto que no dejaba de moverse. Entonces él también comenzó a moverse de tal forma como si estuvieran teniendo sexo. Siguieron peleando por el celular, pero realmente solo se estaban calentando. Por varios segundos después de forcejeos, Yaziel mordió su barbilla y le dijo; — Si no lo sueltas te voy a morder el cuello. —
Ella en modo restante solo dijo; — A ver si puedes. — entre risas y juegos.
Así que comenzó a darle pequeños mordiscos en el cuello. Ella hacía como que no quería, pero al mismo tiempo no ponía mucha resistencia. Mientras le seguía restregando la lujuria escondida en el pantalón sobre su caliente intimidad. Mientras le mordía su cuello, se escuchó un pequeño sonido que salió de su boca… — ¡mmmm! — Ya está gimiendo y aceleró los mordiscos cerca de su oreja. Ella dejó de poner fuerza, y solo cerró los ojos y salió de su boca un gran gemido; — ohhh… siiis… mmm… — Mientras ella gemía, él aumentaba los movimientos de cadera, quería penetrarla, pero la ropa nos lo impedía. Así que, en un momento de adrenalina, Yaziel soltó una de sus manos y con su propia mano comenzó a bajar el bóxer. Su pene ya estaba afuera, así que lo agarró y comenzó a restregarlo lentamente la calentura de su bikini que ya reflejaba la humedad de su vagina... Cuando ya le iba a dejar a un lado su bikini, ella dijo; — No, eso no. —
Él le quitó la mano de su vagina y solo continúo restregando el palpitante pene a través de su mojado bikini. Mientras su lengua seguía recorriendo el cuello, ella dejó el celular en la cama, así pudo tomar uno de sus pechos con sus manos y comenzó a masajear. Entonces Yaziel comenzó a bajar lentamente hacia su otra teta. Y cuando llegó a ésta, le bajó lentamente su bikini del pecho y pudo ver su riquísimo pezón parado. Estaba súper excitada. Así que comenzó a darle pequeños mordiscos a su pezón.
Ella usó su otra mano para bajarse el bikini del pecho. Ahora sus dos tetas estaban al aire libre. Con toda facilidad Yaziel tiene la libertad de chuparlas una y otra vez, mientras ella solo gemía; — ¡mmmm! ¡Asisisi! ¡ooohhh! — Continuaba con los movimientos de lengua, el pene ya estaba escurriendo un poco de semen. Así que uso una de sus propias manos para tomarlo y tratar de penetrar esa peluda vagina a través de la tela del bikini. Ella sintió totalmente el pene caliente y solo gritó; — oooh! — Él intentaba penetrarla, pero esa maldita tela le estorbaba, así que se arriesgó y usó la otra mano para hacerla a un lado. Ella notó su movimiento y se levantó rápidamente de la cama. — No, te dije que eso no. — Se apartó y detuvo el juego.
Cuando ella ya se iba a meter al baño, Yaziel se paró rápidamente de la cama y la tomó por la parte de atrás. Su pene estaba entre sus nalgas, las manos masajeaban sus tetas y su boca besaba su cuello. Ella semi intentaba zafarse de los brazos. Pero realmente no quería. Entonces uso un movimiento brusco para pegarla hacia la pared, ella dejó de poner resistencia para luego simplemente separar sus piernas y puse posó el pene palpitante, con la lujuria de sentirse dentro por completo en su peluda y húmeda vagina. lo posó entre nalgas, todavía seguía estorbando la tela, pero la quería excitar un poco más… así que después la volteó hacia él y la comenzó a besar en la boca. No tardó mucho en hacer el movimiento, ese movimiento que tanto esperaba usó una de sus manos para agarrarle el pene. Comenzando a masturbar rápidamente con deseo, con el gusto que tenía desde el día anterior de tomarlo.
La excitación por el juego, por el deseo, por esperar tanto ese momento casi estaba a punto de llenarle la mano de su orgasmo, así que la tomó de las piernas, la cargó y la tiró en la cama.
Estando ahí, le abrió las piernas y comenzó a saborear su humedad por encima de la tela del bikini. Ella solo se retorcía y decía — ¡ooohhh!… siiiisiiisiii…. ¡nooo paresss!… ¡maass!… ¡¡mmm!!! — Mientras ella gemía, tomé con las dos manos su bikini y se lo bajé de una tirada hasta sus rodillas. Fue en ese momento cuando pudo degustar visualmente esos hinchados y deliciosos labios vaginales. Su coñito era hermoso, tenía su vello púbico recortado y no paraba de salir jugos vaginales. Entonces se acercó a su cálida vagina para olerlo y luego simplemente su boca y lengua comenzaron a saborear su clítoris.
La lengua no paraba de penetrar esa cueva. Fue entonces cuando escuchó que ella decía entre sus gemidos… — ¡Hazme tuya!... ¡Penétrame!... ¡Métemela toda!... ¡mmms… siiiii… ohhh! — Al escuchar esto, fue dulzura para sus oídos, las palabras mágicas en un momento que tanto espero, ya estaba listo para la penetración, pero en lugar de eso, se puso al lado de su cara, tomó su pene y se lo puso en la boca. Ella lo tomó rápidamente y comenzó a chuparlo una y otra vez. Noto rápidamente su inexperiencia, pero no le importó.
Así que tomó su cabeza y la forcé a que se lo metiera todo. Luego simplemente comenzó a chuparle los huevos y con su mano comenzó a mastúrbalo. Él estaba en la gloria, el placer de un juego que llenó la mente y de deseo a otro límite, en un juego de dos locos deseosos.
Posándola sobre una almohada debajo de su espalda, luego le abrió las piernas y le dijo; — Introduce los dedos. — Ella muy obediente lo hizo rápidamente, Para él ese espectáculo le encantaba, seguir el juego de lo íntimo al punto que comenzó a mastúrbase y unos segundos después, retiró los dedos y acerco su pene sobre los pelos de su vagina, comenzando a restregarse lentamente. Ella solo decía; — ¡Hazlo!... ¡Ya no aguanto!... ¡Por favor, dame toda tu leche! — Y antes de que ella dijera otra cosa, se la metió toda de un empujón. Manteniéndola lo más adentro posible, sintiendo la humedad y el calor que causa la excitación del momento. Comenzó a meterla y a sacarla. Ella solo gritaba…— oooh… ssiii… maaas… ohhh… mmm…— mientras ella gemía, él seguía penetrando ese hermoso coño.
En cada embestida, solo se escuchaban sus jugos fusionándose, era una locura… Ella gritaba; —¡¡Así, Yaziel!!’ — Él solo movía todo para darle placer a su lujuria como a la de ella. mientras ella disfrutaba y lo demostraba en los gritos; — ‘¡Me encanta! — Unos segundos después, cuando ya estaba a punto de venirse, le dijo a su dama ardiente; — Ya me voy a venir, lo saco. — Ella pide con un susurro de lujuria al oído, fuertemente abrazada a él, sintiendo el palpitar de su miembro muy adentro de ella; — Quiero que me llenes de tu excitación los pecho. — Fue entonces cuando explotó, sacando su miembro, que inmediatamente el corazón bombardeo de lujuria todo su poder y el éxtasis salió expulsado directamente en su pecho. Un toque de calor que estremeció a Ive, sensación que la llenó de excitación y el placer de tener el gusto vivido de un hombre complaciente.
Un momento en la cama, dos cuerpos excitados por la experiencia de tener el sexo exquisitos como dos enamorados en la primera noche después de su boda. Ella jugaba con su pecho, deslizando la calidez y pegajoso regalo del éxtasis de su acompañante. Yaziel tranquilizando las palpitaciones del corazón. El juego mental de la lujuria acumuló el potencial perfecto para llegar a un momento explosivo. La relajación exquisita de un orgasmo deseado y prolongado en la mente.
Momento después, ella se paró y se fue al baño. Mientras caminaba él miraba fijamente esas enormes nalgas y pensaba; — “En cuanto tenga la oportunidad te voy a reventar ese culo.” — El deseo prolongado por ella se fijó en la mente de Yaziel en tener todo de ella. Sabe que ella lo estaba controlando en todo momento, disfrutando de su espera y que ella misma pediría cuando penetrarla. Eso lo motivó a querer no solo su húmeda vagina. Tiene en mente mucho más. — Nadie juega conmigo como ella ha jugado, ahora mi deseo es estar dentro de ella por su trasero. — Sonrió en silencio y trazó esa meta en que algún momento no muy lejano lo llevará a cabo.
Estando ella en el baño, lo llama; — YAZIEL… no le vayas a decir esto a nadie. Mucho menos a tus amigos... ¿De acuerdo? — Estando claro a lo que ella le pide, le contesta muy seriamente; — Claro. No te preocupes — El encanto de ser el, es que todo vivido lo guarda solo para él. Ríe solo cuando se acuerda de las aventuras que ha vivido. Cada acto que vive es guardado en su mente, como todo caballero no comenta nada de lo que vive, es parte de ser un caballero. Un caballero maldito mujeriego con reglas y maldad.
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