Filosofía medieval

Andrés Martínez Lorca · Capítulo 5 de 51

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Filosofía medieval

Principales traductores del árabe al latín

Mosé Sefardí, judío converso con el nombre de Pedro Alfonso (hacia 1062-1130), conocido sobre todo por su libro de literatura didáctica Disciplina clericalis, pero cuyo mérito científico reside en haber traducido las tablas astronómicas de al-Jwarizmi; su labor docente fue también relevante.

Adelardo de Bath († 1152), primer arabista británico y discípulo de Pedro Alfonso, tradujo al latín los Elementos de Euclides y escribió un diálogo titulado Cuestiones naturales, en el que contrapone la innovadora ciencia árabe a la anticuada enseñanza latina

Hugo de Sanctalla (floreció hacia 1130). Exploró a fondo una riquísima biblioteca andalusí procedente de Zaragoza a instancias del obispo Miguel de Tarazona, muy interesado en la astrología y la astronomía Tradujo el comentario de Ibn al-Mutanna a las tablas de al-Jwarizmi, un volumen de astrología, un libro de predicciones meteorológicas inspirado en teorías indias y un tratado anónimo de geomancia.

Robert de Ketton (floreció hacia mediados del siglo XII). Vertió una obra astrológica de al-Kindi y un tratado de alquimia. Fue el primer traductor latino del Corán.

Hermann el Dálmata († 1143). Formó parte del grupo de traductores de temas no solo científicos sino también religiosos creado por Pedro el Venerable, abad de Cluny. Le debemos la traducción de dos importantes obras de ciencia: el Planisferio de Ptolomeo, con los comentarios de Maslama de Madrid, y la Introducción a la astronomía del astrónomo persa Albumasar.

Domingo Gundisalvo (floreció entre 1178-1190), canónigo de Segovia y protegido del arzobispo de Toledo, se interesó especialmente por los temas especulativos, sobre los que llegó a escribir algunos tratados. Tradujo obras de los filósofos y teólogos orientales al-Farabi (Clasificación de las ciencias), Avicena (Sobre el alma y Metafísica) y Algacel (Intenciones de los filósofos).

Gerardo de Cremona (1114-1187). Este estudioso italiano fue el más fecundo de los traductores del siglo XII, aunque se sabe poco de su vida Gracias al colofón de una traducción suya de Galeno

redactado por sus discípulos tras su fallecimiento, sabemos que su pasión por la ciencia lo llevó a Toledo y cuántas traducciones realizó. En total, tradujo tres tratados de dialéctica, diecisiete de geometría, doce de astronomía, once de filosofía, veintiuno de medicina, tres de alquimia y cuatro de geomancia. A él le debemos la recuperación de la astronomía griega en la Europa medieval, así como la transmisión al Occidente latino de las obras maestras de la medicina árabe. Destaquemos sus traducciones de Ptolomeo (Almagesto), Avicena (Canon de medicina), al-Razi (Enciclopedia médica), Abulcasis (Cirugía), Hipócrates y Galeno, al-Jwarizmi y el Aristóteles árabe (Física, Meteorológicos y Sobre el cielo y el mundo).

Miguel Escoto (hacia 1175-1235). Es uno de los grandes traductores y el principal de Averroes. Nació en Escocia y se formó en Toledo, desarrollando la mayor parte de su labor bajo la protección del emperador Federico II en Sicilia, donde falleció. Además de la Zoología (Historia animalium) de Aristóteles y de una obra astronómica de al-Bitruyi, tradujo los siguientes escritos de Averroes vinculados al Corpus aristotélico: Gran comentario sobre el alma, Gran comentario a la física, Gran comentario sobre el cielo, Comentario medio acerca de la generación y la corrupción y Compendio de los breves tratados naturalistas.

Hermann el Alemán († 1271). De origen germánico, fue obispo de Astorga (León) desde 1266 hasta su defunción. Con la ayuda de mozárabes tradujo de Averroes los Comentarios medios a la «Ética nicomáquea», a la «Poética» y a la «Retórica», que tuvieron una gran influencia en el mundo latino por su novedad.