
Las inquietudes de Shanti Andía
Un capitán de barco vasco, ya retirado, se sienta a escribir su vida, y le sale un revoltijo de puertos, naufragios y conversaciones a medias. Shanti Andía creció en Lúzaro, villa marinera que Baroja inventó en la costa vasca, oyendo a Yurrumendi jurar que en el fondo del mar hay bosques y montañas. Años después, ya de oficial, un viejo marino, Itchaso, con tienda de efectos navales en Burdeos, le cuenta lo que fue El Dragón, el negrero del capitán Zaldumbide, y ahí empieza a tirar del hilo: el tío Juan de Aguirre desapareció, volvió con otro nombre y calló. Un manuscrito suyo, casi al final, pone las cosas en su sitio. Escrito en 1911, cuando la vela ya perdía frente al vapor, tiene más melancolía que hazaña. Es la primera de las cuatro novelas del mar de Baroja.











