Los Miserables
Quinta Parte
Jean Valjean
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LIBRO PRIMERO
La guerra dentro de cuatro paredes
I
Cinco de menos y uno de más
Enjolras había ido a hacer un reconocimiento, saliendo por la callejuela de Mondetour y serpenteando a lo largo de las casas. Al regresar, dijo:
—Todo el ejército de París está sobre las armas. La tercera parte de este ejército pesa sobre la barricada que defendéis, y además está la guardia nacional. Dentro de una hora seréis atacados. En cuanto al pueblo, ayer mostró efervescencia pero hoy no se mueve. No hay nada que esperar.
Estáis abandonados.
Estas palabras causaron el efecto de la primera gota de la tempestad que cae sobre un enjambre. Todos quedaron mudos; en el silencio se habría sentido pasar la muerte. De pronto surgió una voz desde el fondo:
—Con o sin auxilio, ¡qué importa! Hagámonos matar aquí hasta el último hombre.
Esas palabras expresaban el pensamiento de todos y fueron acogidas con entusiastas aclamaciones.
—¿Por qué morir todos? —dijo Enjolras—. Los que tengáis esposas, madres, hijos, tenéis obligación de. pensar en ellos. Salgan, pues, de las filas todos los que tengan familia. Tenemos uniformes militares para que podáis filtraros entre los atacantes.
Nadie se movió.
—¡Lo ordeno! —gritó Enjolras.
—Os lo ruego —dijo Marius.
Para todos era Enjolras el jefe de la barricada, pero Marius era su salvador. Empezaron a denunciarse entre ellos.
—Tú eres padre de familia. Márchate —decía un joven a un hombre mayor.