Milagros de Nuestra Señora

Gonzalo de Berceo · Capítulo 2 de 26

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Milagros de Nuestra Señora

1. La casulla de San Ildefonso

 

47 En España cobdicio de luego empezar,

en Toledo la magna, un famado logar,

ca non sé de cual cabo empiece a contar

ca más son que arenas en riba de la mar.

48 En Toledo la buena, esa villa real,

que yace sobre Tajo, esa agua cabdal,

hobo un arzobispo, coronado leal,

que fue de la Gloriosa amigo natural.

49 Diciénli Ildefonso, dizlo la escriptura,

pastor que a su grey daba buena pastura,

homne de sancta vida que trasco grand cordura,

que nos mucho digamos, so fecho lo mestura.

50 Siempre con la Gloriosa hobo su atenencia,

nunca varón en dueña metió mayor querencia;

en buscarli servicio metié toda femencia,

facié en ello seso e buena providencia.

51 Sin los otros servicios, muchos e muy granados,

dos yacen en escripto, éstos son más notados,

fizo d'ella un libro de dichos colorados

de su virginidat contra tres renegados.

52 Fizo'l otro servicio el leal coronado,

fízoli una fiesta en deciembre mediado.

La que cae en marzo, día muy señalado,

cuando Gabrïel vino con el rico mandado.

53 Cuando Gabrïel vino con la mesagería,

cuando sabrosamientre diso «Ave María»,

e dísoli por nuevas que parrié Mesía

estando tan entrega como era al día.

54 Estonz cae un tiempo, esto por conocía,

non canta la eglesia canto de alegría,

non lieva so derecho tan señalado día.

Si bien lo comediéremos, fizo grand cortesía.

55 Fizo gran providencia el amigo leal,

que puso esa festa cerca de la Natal;

asentó buena viña cerca de buen parral,

la Madre con el Fijo, par que non ha egual.

56 Tiempo de cuaresma es de aflictión,

nin cantan «Aleluya» nin facen procesión;

todo esto asmaba el anviso varón,

hobo luego por ello honrado gualardón.

57 Señor Sant Illefonso, coronado leal,

facié a la Gloriosa festa muy general;

fincaron en Toledo pocos en su hostal

que non fueron a Misa a la sied obispal.

58 El sancto arzobispo, un leal coronado,

por entrar a la Misa estaba aguisado;

en su preciosa cátedra se sedié asentado;

aduso la Gloriosa un present muy honrado.

59 Apareció'l la Madre del Rey de Magestat

con un libro en mano de muy grand claridat:

el que él habié fecho de la virginidat;

plógo'l a Illefonso de toda voluntat.

60 Fízoli otra gracia cual nunca fue oída:

dioli una casulla sin aguja cosida;

obra era angélica, non de homne tejida,

fablóli pocos vierbos, razón buena, complida.

61 «Amigo, -díso'l- sepas que só de ti pagada,

ásme buscada honra non simple, ca doblada:

fecist de mí buen libro, ásme bien alabada,

fecístme nueva festa que non era usada.

62 A la tu Misa nueva d'esta festividat,

adúgote ofrenda de grand auctoridat:

casulla con que cantes, preciosa de verdat,

hoy en el día sancto de la Navidat.

63 De ser en la cátedra que tú estás posado,

al tu cuerpo señero es esto condonado;

de vestir esta alba a ti es otorgado,

otro que la vistiere non será bien hallado.»

64 Dichas estas palabras, la Madre glorïosa

tollióseli de ojos, non vío nulla cosa;

acabó su oficio la persona preciosa

de la Madre de Cristo, crïada e esposa.

65 Esta festa preciosa que habemos contada

en general concilio fue luego confirmada:

es por muchas eglesias fecha e celebrada,

mientre el sieglo fuere non será oblidada.

66 Cuando plogo a Cristo, al celestial Señor,

finó Sant Illefonso, precioso confesor;

honrólo la Gloriosa, Madre del Crïador,

dio'l gran honra al cuerpo, a la alma muy mejor.

67 Alzaron arzobispo un calonge lozano,

era mucho sobervio e de seso liviano;

quiso eguar al otro, fue en ello villano,

por bien non gelo tovo el pueblo toledano.

68 Posóse enna cátedra del su antecesor,

demandó la casulla que'l dio el Crïador;

diso palabras locas el torpe pecador,

pesaron a la Madre de Dios Nuestro Señor.

69 Diso unas palabras de muy grand liviandat:

«Nunca fue Illefonso de mayor dignidat,

tan bien so consegrado como él por verdat,

todos somos eguales enna humanidat».

70 Si non fuese Sïagrio tan adelante ido,

si hobiese su lengua un poco retenido,

non serié enna ira del Crïador caído,

ond dubdamos que es ¡mal pecado! perdido.

71 Mandó a los ministros la casulla traer

por entrar a la Misa, la confesión facer,

mas non li fo sofrido ni hobo él poder,

ca lo que Dios non quiere nunca puede ser.

72 Pero que ampla era la sancta vestidura,

isióli a Sïagrio angosta sin mesura:

prísoli la garganta como cadena dura,

fue luego enfogado por la su grand locura.

73 La Virgen glorïosa, estrella de la mar,

sabe a sus amigos gualardón bueno dar:

bien sabe a los buenos el bien gualardonar,

a los que la desierven sábelos mal curar.

74 Amigos, a tal Madre aguardarla debemos:

si a ella sirviéremos nuestra pro buscaremos,

honraremos los cuerpos, las almas salvaremos,

por poco de servicio grand gualardón prendremos.