
Noli me tángere
Un joven acomodado vuelve a Manila tras siete años en Europa con la idea de levantar una escuela en su pueblo. Lo que encuentra es el cadáver de su padre desenterrado por orden de un fraile, una novia, María Clara, vigilada por su confesor, y un país donde la parroquia manda más que la ley. Rizal, filipino que escribía en español, lo publicó en Berlín en 1887; nueve años después lo fusilaron en Manila y sus libros pesaron en el juicio. El tono salta de la burla de salón al espanto: la historia de Sisa, que enloquece buscando a sus dos hijos sacristanes, no concede un respiro. Esta edición lleva las notas de Ramón Sempau. El título sale del Evangelio, «no me toques», y la dedicatoria a su patria explica la elección: hay males que duelen solo con rozarlos.

