
La esfinge maragata
Mariflor Salvadores nació en Valdecruces, pero se la llevaron a La Coruña de muy niña y vuelve al pueblo sin conocerlo: la ruina ha obligado a su padre a emigrar a la Argentina y ella se instala allí con su abuela. Encuentra una comarca donde los hombres faltan y las mujeres cargan con la tierra, las deudas y el trabajo. En el tren se ha enamorado de un poeta, Rogelio Terán; en Valdecruces la espera un matrimonio pactado con su primo Antonio que arreglaría las cuentas de la casa. Concha Espina publicó el libro en 1914 y volcó en él el habla de la Maragatería, con tanto léxico propio que al año siguiente la Real Academia dedicó en su boletín un glosario a esas voces. Y le dio el Fastenrath, que hasta entonces no había recaído en ninguna mujer.




