
El filibusterismo
Trece años después de Noli me tángere, un joyero riquísimo llamado Simoun entra y sale del palacio del Capitán General, aconseja, presta dinero, sugiere medidas cada vez más duras. Nadie reconoce en él a Crisóstomo Ibarra, y su cálculo es sencillo: si el abuso se vuelve insoportable, el país se levantará solo. Alrededor gira todo lo demás: los estudiantes que piden una academia de castellano y se topan con el papeleo y los frailes, un campesino despojado de sus tierras, una boda de la alta sociedad de Manila en cuyo banquete Simoun deja una lámpara cargada de nitroglicerina. Rizal escribe con más rabia y menos ternura que en la primera novela, y le sale una sátira feroz de la Manila colonial, sus frailes y sus tertulias. El libro se imprimió en Gante, en 1891; cinco años después fusilaron a Rizal en Manila.
