
Despertar para morir
Un verano en la costa cantábrica junta en la quinta de Las Palmeras a marqueses, señoritas y veraneantes ociosos. Entre ellos irrumpe Gracián Soberano, negociante de mucha labia, y del verano salen dos matrimonios torcidos: Eva Guerrero, ambiciosa y de pobreza vergonzante, acaba casada con el poeta Diego Villamor; María Ensalmo, heredera dulce y devota, con Gracián. El segundo libro lleva al matrimonio Villamor a un piso interior de Madrid, sin luz ni dinero, con el pequeño Tristán enfermo entre los reproches de sus padres. La prosa de Espina es densa y visual, atenta al paisaje montañés y a lo que los personajes callan. De Gracián dice el narrador que quizá no fuese más que un pobre hombre, parodia afortunada de Rothschild y de Don Juan. La última página es de María: cierra la puerta de su cuarto y no la abre.




