Ojos de ambar
Comentario
El cascabel al gato es una de esas historias que van cambiando a medida que se desarrollan. En un principio me sentía intrigada por la vieja anécdota de los ratones que intentan ponerle un cascabel al gato a fin de que no pueda sorprenderlos desprevenidos. Normalmente la historia implica que un determinado ratón es delegado a efectuar el trabajo, y narra cómo ese ratón
«matagigantes» lo hace sin convertirse en la cena del gato. Mi premisa original se refería a unos pequeños alienígenas que trataban de protegerse de los gigantescos humanos, que eran en esencia los gatos de la historia.
Pero de alguna forma, a lo largo del camino, me di cuenta de que a fin de ponerle el cascabel al gato, uno necesita realmente conseguir la cooperación del gato. La semilla del mutante estaba sembrada, y en ese punto el personaje de Jary, el Instrumento, la herramienta de otros seres humanos -al igual que un gato es una herramienta-, empezó a crecer: un gato que por razones propias puede elegir ponerse del lado de los ratones.
Mientras trabajaba con el personaje de Jary, éste empezó a apoderarse de la historia; algunos personajes «nacen» con personalidades originales fuertes que afectan a la historia que protagonizan en modos impredecibles. En el caso que examinamos, las relaciones de Jary con los alienígenas y los demás seres humanos fueron de pronto más importantes que la relación directa entre humanos y alienígenas. Como resultado de toda esta inusitada conversión, la historia dio un vuelco hacia el pesimismo, pero con ello ganó en seriedad, en profundidad e interés, en lo tocante a una exploración de las ambigüedades de lo correcto y lo incorrecto, la naturaleza de justicia y castigo, culpabilidad y redención. Al final, Jary debía hacer su propia paz por separado… Porque en última instancia todos nosotros somos nuestra propia Máxima Autoridad.
El cascabel al gato, aparte de ser la historia de Jary, sigue siendo de todos modos una historia de contactos con alienígenas. Como tal, es en realidad una de mis historias más engañosas. Aún tengo que encontrar a alguien que
comprenda totalmente el concepto de cómo funcionarían unos ciertos seres alienígenas…, un hecho que siempre me ha preocupado. Escritores y aficionados discuten a menudo sobre el auténtico comportamiento alienígena, y la queja habitual es que muchos de los autoproclamados alienígenas en la literatura no son en realidad más que seres humanos que llevan trajes extraños. En efecto: se comportan exactamente como seres humanos, y no de una forma auténticamente alienígena. Pero en el intento de crear seres que realmente sean alienígenas, un escritor corre el riesgo de hacerlos simplemente incomprensibles para el lector. Ese puede ser el caso con estos alienígenas, así que quizá sean convenientes unas pocas palabras de explicación.
Los alienígenas en El cascabel al gato son obras maestras de especialización genética. Hay incontables ejemplos de especialización aquí en la Tierra. Los monos-araña no tienen pulgares; se atrofiaron y desaparecieron porque el dedo no hacía más que molestarles cuando avanzaban colgándose de árbol en árbol. Las jirafas evolucionaron sus largos cuellos para tener acceso al follaje que otros animales no pueden alcanzar. Carnívoros y herbívoros, pezuñas, uñas y garras, son todos ejemplos de ingeniería genética en la naturaleza. Los alienígenas en esta historia han llevado la tendencia de especialización hasta su último extremo: se han adaptado a un entorno altamente radiactivo; y sus «sésiles»
son esencialmente cerebros, que permanecen estables y protegidos, mientras sus varios «móviles» o partes corporales -que poseen diferentes funciones básicas, dependientes del diseño general de sus cuerpos-, son totalmente independientes. Libres de alejarse tanto como sea necesario, guiados por cerebros autónomos aunque muy primitivos, los móviles se hallan en permanente «radiocontacto» con los sésiles, enviando y recibiendo constantemente datos. Los sésiles poseen niveles de concentración que sobrecogerían a la mente humana, y que les permiten comunicarse entre ellos mientras al mismo tiempo controlan sus varios móviles. Criar nuevas partes corporales es un proceso relativamente simple y un pasatiempo en cierto modo esotérico para los alienígenas; pero recrearse realmente a sí mismos -crear una nueva conciencia- es un proceso mucho más complejo, y era esta transmutación lo que los humanos estaban interrumpiendo inadvertidamente.