¡Paternidad a carcajadas! 1
¡Paternidad a carcajadas!
Antón Cruces
Educar cada día es más difícil, pero no imposible,
y si lo hacemos con sentido del humor
a lo mejor nos sale bien.
Carles Capdevila, periodista
PRÓLOGO
¡Cómo le cambia a uno la vida cuando es padre! Mejor dicho, ¡cómo le cambia a uno la vida en el preciso instante en que se entera de que va a ser padre! ¿Qué pensamientos cruzan nuestra mente a la velocidad del rayo? «¿Yo? ¿Padre? ¿De otro humano? ¡Estará roto el aparato ese!». Un montón de preguntas se amontonan en nuestra cabeza. Pues bien, este libro no va a dar respuesta a ni una sola de esas preguntas. Yo solo soy un periodista. Muy fértil, sí, pero solo un periodista. No soy una autoridad en el tema de la paternidad. No soy Julio Iglesias. Pero aunque no tenga las respuestas, sí podemos compartir todas esas preguntas y reírnos juntos. «¿Estoy preparado?», pensaras. Seguro que no. ¿Cómo vas a estarlo? Paternidad no es una optativa ni en el colegio ni en la universidad. Tu única referencia real serán tus padres y me apuesto un testículo —visto lo visto, si me pongo, solo con uno podría repoblar Galicia— a que han tenido muchos aciertos y cientos de meteduras de pata. Pero salieron airosos, ¿no? ¡Salisteis bien! Los que estéis leyendo esto en la cárcel debéis saber que esta era una pregunta retórica. Estoy seguro de que tanto tú como yo lo haremos fenomenal, o por lo menos lo intentaremos. «¿Seré un buen padre?». Seguro que sí.
Comencé a escribir este Diario de a bordo: paternidad a carcajadas el día que me enteré de que iba a ser papá. Y lo hice por dos motivos. El primero, una necesidad mental, una válvula de escape ante semejante reto. Tenía que dar rienda suelta a todos los pensamientos que se apiñaban en mi cabeza con cada nueva experiencia y al cóctel de sentimientos en que se ha convertido la vida desde aquel día. Si a ella se le revolucionaban las hormonas, a mí se me enloquecían las neuronas. Siempre había querido ser papá, pero nunca imaginé que sería padre de mellizos. Mellizos son dos, por si hay alguien de letras. Y ojito con la experiencia.
Como enseguida veréis, las entradas de este Diario de a bordo: paternidad a carcajadas están escritas para una figura imaginaria llamada Capitán. Para mí ese Capitán era (y sigue siendo) alguien a quien poder contarle nuestras aventuras, alguien ajeno a este mundo al que hubiera que explicarle las cosas más básicas de este planeta, de los humanos y de la paternidad. Me sentía como Ralph Hinkley en «El gran héroe americano», una serie de los ochenta en la que unos extraterrestres le regalaban un supertraje a un profesor de instituto, una prenda maravillosa que confería los poderes de Superman a aquel que la llevase puesta; el problema era que el protagonista perdía el libro de instrucciones y no tenía ni la más remota idea de cómo manejar el traje. Tenía que ir improvisando sobre la marcha. ¿Os suena? Como la vida misma, ¿no? ¡A mí me cayeron dos de esos trajes!
Insisto: en este libro no vais a encontrar respuestas. Vais a encontrar reflexiones, experiencias y muchas risas. Estoy seguro de que algunas de las escenas narradas en este libro os serán muy familiares. En estos cuatro años que llevo de papá de mellizos solo he aprendido una cosa: la paternidad con humor es mucho mejor. Aquí comienza la aventura, y como toda gran historia que merezca ser contada, comenzó un día de lo más normal, aburrido y rutinario que se transformó de repente en El Mejor Día De Mi Vida.