Poesías de Baltasar de Alcázar

Baltasar de Alcázar · Capítulo 1 de 105

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Poesías de Baltasar de Alcázar

Elogio biográfico de Baltasar del Alcázar

Baltasar de Alcázar

Poesías de Baltasar de Alcázar

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Baltasar de Alcázar, 1599

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ELOGIO BIOGRÁFICO

DE

BALTASAR DEL ALCAZAR

Escrito por

FRANCISCO PACHECO

 

(Copiado de su original autógrafo en el «Libro de Descripción de

verdaderos retratos de ilustres i memorables varones, por Francisco Pacheco. —Sevilla, 1599.» —(Se guarda la misma ortografía del original.)

 

Bien pudo gloriarse la edad de nuestro gran Monarca Filipo Segundo,

pues no fué ménos felice de buenos ingenios que la del claro Augusto, en que florecieron el Divino Virgilio, el numeroso Oracio, i el insigne Tibulo: pues en ella salió á luz el ilustre varón Baltasar de Alcáçar; cuyo valor, letras umanas, i singular agudeza, piden en su alabança espíritu igual al suyo. Fué natural desta ciudad, de famosso i claro Apellido, hijo de Luis del Alcaçar i de doña Leonor de León; nació el año 1540. Los estudios principales de la juventud fueron las Armas, en que fué destríssimo, de gentil disposición, i mucho esfuerço. Militó en las Galeras i Naves de D. Alvaro de Baçan, primer Marqués de Santa Cruz, mucho tiempo: i en su compañía alcançó raras victorias contra Franceses, con opinion de gran soldado, (si bien las alcançó mayores de sí, sabiéndose reportar en apretadas ocasiones.) Fué dellos preso una vez, i su valor i aspecto los obligó á darle libertad. Fué mui estudioso i aventajado en las lenguas vulgares, i particularmente en la Latina, i obras de los Poetas Clásicos, con pura afición á Marcial, cuyo imitador fué en las gracias. Diósse con sabrosa afición á la curiosidad de secretos Naturales, de Metales, Piedras, Yerbas, i cosas semejantes, en que alcanzó gran conocimiento. Tuvo no mediana noticia de la Geografía i Astrología. Casó con doña María de Aguilera su prima ermana, hija del Mariscal de León del Abito de Santiago. Vivió (aunque con moderada hazienda) con mucho onor i estima, siendo algunas vezes Alcalde de la Hermandad del estado de los Hijosdalgos: fueron su Padre, Abuelo, i Ermano, Veinticuatros de Sevilla, i él i su Abuelo Tesoreros de la casa de la Moneda. Estuvo en servicio de don Fernando Enriquez de Ribera i de doña Juana Cortés, segundos Duques de Alcalá, en su villa de los Molares, casi 20 años; con oficios onrosos de Alcaide i de Alcalde Mayor, mui estimado i favorecido de estos Señores. Donde compuso muchas de sus obras, i algunas famossas Epístolas celebrando aquella ilustrísima Señora, i el Nacimiento de su hija doña Catalina de Ribera, despues Duquesa de Osuna. Compuso allí el gracioso Diálogo de Borondanga i Handrajuelo que antes de acabarlo le tomó el Marqués de Tarifa: i otra Epístola á su Ermano Melchior del Alcaçar, que asistía en aquel tiempo por Alcaide en los Alcaçares Reales. Fué muy diestro en la música: compuso algunos madrigales, á quien hazia el tono i la compostura dél, que el insigne Maestro Guerrero practicaba con gran satisfacción, i los estimaba en mucho: tuvo con él estrecha amistad por la Música y la Poesía. Las cosas que hizo este ilustre varón viven por mi solicitud i diligencia: porque siempre que le visitaba escrevia algo de lo que tenía guardado en el tesoro de su felice memoria. Pero entre tantos Sonetos, Epístolas, Epigramas, i cosas de donaire, la Cena jocosa es una de las más luzidas cosas que compuso, i el Eco de lo mas trabajado i artificioso que ai en nuestra lengua. Hízome grazia (con afecto de amigo) del Libro de las Suertes, obra ingeniosa de su mocedad, en que tenía debuxados los Arboles, Casas i Figuras, i escritas la mitad de las respuestas, i por sus borradores lo acabé de poner en perfecion, afirmando que de su género no ai cosa igual en España; Tuvo estrechíssima amistad conmigo (dezíame que quisiera que fuera su esclavo,) manifestávala en muchas ocasiones onrándome con sus versos (á que yo correspondía con mi cortedad) particularmente en un Elogio que me hizo en coplas castellanas, mui digno de la grandeza de su ingenio; i de mejor empleo. Ultimamente en lo postrero de sus dias, me dedicó la última obra que intituló el Trueco, en veinte y seis coplas, que es un desengaño ó mudanza de vida, ó por dezir mejor, disposicion para morir. I aunque casi mientras vivió fué enfermo de Gota i Piedra, le apretó más entrando en los setenta años, de suerte que ni á pié ni á caballo podía andar. I llegando á los setenta i seis, á 16 de Enero de 1606, con admirable disposicion, recebidos todos los Sacramentos, dexó esta vida por la eterna dando seguras esperanzas de su salvacio. Hizo muchas canciones, i otras obras (como él me certificó) que comunicava á su grande amigo Gutierre de Cetina (como se dirá en su Elogio). Tuvo por amigos los más doctos i sabios varones de su tiempo, que lo celebraron con singulares alabanças: el Maestro Juan de Mallara en su Hércules no se harta de encarecello, Fernando de Herrera, Cristoval de Mosquera, el Mro. Francisco de Medina, i el Licenciado Francisco Pacheco engrandeció en una obra suya la agudeza de su ingenio. Lo cierto es, que en las coplas castellanas antes ni despues dél ninguno le á igualado. Pero quien (á mi ver) á hecho mejor juizio de su ingenio i versos es Don Iuan de Xaúregui, caballerizo de la Reina con que daré glorioso remate á este Elogio. Dize así: «Los versos de Baltasar de Alcaçar descubren tal grazia i sutileza, que no solo le juzgo superior á todos, sino entre todos singular; porque no vemos otro que aya seguido lo particularíssimo de aquella suerte de escribir. Suelen los qué escriben donaires, por lograr alguno, perder muchas palabras: mas este solo autor usa lo festivo i gracioso mas cultivado qué las veras de Oracio; no sé que consiguiese Marcial salir tan corregido i limpio de sus Epígramas. I lo que mas admira es, que á vezes con senzilla sentencia, ó ninguna; haze sabroso plato délo más frio; i labra en sus burlas un estilo tan torneado que solo el rodar de sus versos tiene donaire, i con lo más descuidado despierta el gusto. En fin, su modo de componer así como no se dexa imitar, apenas se acierta á describir.» I no contento con estas alabanças en prosa, añadió en onra de ámbos, el mismo D. Iuan de Xaúregui, los versos siguientes dignos de la felicidad de su ingenio.

Al retrato de Baltasar de Alcaçar debuxado por Francisco Pacheco.

Aquí tu animado aliento

i en él tu ingenio sutil

(ó Alcaçar) por siglos mil

vive en sutil lineamento:

tanto puede dar de aumento

á la vida un corregido

trasunto, mas parecido

que á la misma voz el eco,

assí en líneas de Pacheco

vemos tu ser repetido.

Con recíproco favor

consigues (noble Andaluz)

aplauso de inmortal luz,

i en ti el alcanza el Pintor:

ambos de tan alto onor

es bien gozeis igual parte,

i que por blason del Arte

con recompensas felices

en tu imagen le eternizes,

pues él pudo eternizarte.

Después de tan lindos versos, ofrecer algo de mi rudeza, á quien tanto me

onró, juzgo que antes se tendrá por agradecimiento que por ambición.

Si de imitaros la gloria

procuré, Alcaçar, en vano,

basta que pudo mi mano

estender vuestra memoria:

Y no es pequeña vitoria

aver con parte podido

vencer del tiempo el olvido:

el ingenio agudo i solo

celebre cantando Apolo

vuestro nombre esclarecido.

Cante de Marte el rigor

con que en ancho mar i tierra

vencistes en justa guerra

estraño i proprio valor;

cante el divino furor,

estilo, gracia i el vuelo,

que perdió de vista al suelo,

en la Castellana lira:

que el mismo enzalça i admira

i prefiere á la del cielo.