Poesías de Baltasar de Alcázar
Capítulo LXVII
LXVI.
Compadre, pues me quereis
Tanto como publicais,
Ruego á Dios que no seáis
Aquello que pareceis.
Porque no me ha dado gusto
Ver que la jente sospecha,
Que sois de vuestra cosecha
Lo que pareceis al justo.
LXVII.
Si qualquier piedra pesada
Por las entrañas adentro
De la tierra corre al centro,
Qu’ es el fin de su jornada,
Y el deber pesa lo mismo;
¿Cómo al que debe y no paga,
La tierra no se le traga
Hasta llegar al abismo?
LXVIII.
A echar el ojo en remojo
Fuiste, Juana, y con donaire
Diz que echaste el ojo al aire:
¡Mira tú á qué echaste el ojo!
Gallego era el aire, y luego
Se te entró á hacerte mal;
Que solo por ojo tal
Se entrara, Juana, un gallego.