Polvo eres y tres obras más
4. El cuarto de visitas
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EL CUARTO DE VISITAS
El Guardia. La Anciana. El Prisionero.
Silencio.
El Prisionero tiene la cara ensangrentada. Sentado, tiembla. La Andana
no se mueve. El Guardia mira fuera de la ventana. Gira para mirar a
ambos.
Guardia
Ah, se me olvidaba decirles. Han cambiado las reglas. Ella puede hablar.
Ella puede hablar en su propio idioma. Hasta nuevo aviso.
Prisionero
¿Ella puede hablar?
Guardia
Sí. Hasta nuevo aviso. Nuevas reglas.
(Pausa)
Prisionero
Madre, puedes hablar.
(Pausa)
Madre, te estoy hablando. ¿Ves? Podemos hablar. Puedes hablarme en
nuestro propio idioma.
(Ella no se mueve)
Prisionero
Puedes hablar.
(Pausa)
Madre, ¿puedes oírme? Ahora te estoy hablando en nuestra propia
lengua.
(Pausa)
¿Me oyes?
(Pausa)
Es nuestra lengua.
(Pausa)
¿Puedes oírme? ¿Puedes oírme?
(Ella no responde)
¿Madre?
Guardia
Dile que puede hablar en su propio idioma. Nuevas reglas. Hasta nuevo
aviso.
Prisionero
¿Madre?
(La Anciana no responde. Continúa inmóvil.
El Prisionero tiembla cada vez más. Se cae del asiento
de rodillas, empieza a boquear y a temblar violentamente.
El Sargento entra al cuarto y observa al Prisionero
temblando en el piso)
Sargento
(Al Guardia) Mira esto. Te esfuerzas por ayudarlos y acaban jodiéndolo
todo.
(Oscuridad total)
Terminaste Polvo eres y tres obras más
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