Polvo eres y tres obras más

Harold Pinter · Capítulo 6 de 6

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Polvo eres y tres obras más

4. El cuarto de visitas

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EL CUARTO DE VISITAS

 

El Guardia. La Anciana. El Prisionero.

Silencio.

El Prisionero tiene la cara ensangrentada. Sentado, tiembla. La Andana

no se mueve. El Guardia mira fuera de la ventana. Gira para mirar a

ambos.

 

Guardia

Ah, se me olvidaba decirles. Han cambiado las reglas. Ella puede hablar.

Ella puede hablar en su propio idioma. Hasta nuevo aviso.

Prisionero

¿Ella puede hablar?

Guardia

Sí. Hasta nuevo aviso. Nuevas reglas.

(Pausa)

Prisionero

Madre, puedes hablar.

(Pausa)

Madre, te estoy hablando. ¿Ves? Podemos hablar. Puedes hablarme en

nuestro propio idioma.

(Ella no se mueve)

Prisionero

Puedes hablar.

(Pausa)

Madre, ¿puedes oírme? Ahora te estoy hablando en nuestra propia

lengua.

(Pausa)

¿Me oyes?

(Pausa)

Es nuestra lengua.

(Pausa)

¿Puedes oírme? ¿Puedes oírme?

(Ella no responde)

¿Madre?

Guardia

Dile que puede hablar en su propio idioma. Nuevas reglas. Hasta nuevo

aviso.

Prisionero

¿Madre?

(La Anciana no responde. Continúa inmóvil.

El Prisionero tiembla cada vez más. Se cae del asiento

de rodillas, empieza a boquear y a temblar violentamente.

El Sargento entra al cuarto y observa al Prisionero

temblando en el piso)

Sargento

(Al Guardia) Mira esto. Te esfuerzas por ayudarlos y acaban jodiéndolo

todo.

(Oscuridad total)

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