Siete pacientes
Capítulo 2: Dos entran, uno se va
Este capítulo es largo, así que está dividido en 3 partes.
—Lo peor no fue que viste a tu mamá en la ducha o que le tomaste una foto, sino que eres lo suficientemente estúpido como para contárnoslo.
—Me haces sonar como un pervertido; no fue así en lo absoluto. Oye, las cámaras digitales acababan de salir y todos mis amigos pensaban que mi mamá era sexy.-explicó Adam.
—Te refieres a una MQMC.
—No sabía lo que MQMC significaba cuando tenía 14. Mi mayor factor estresante fue el SAT1...algo que a ti dudo que te haya estresado o, de lo contrario, no te habrías encaprichado con ir a Brown.
—Sí, sí, no todos nosotros pudimos ir a Harvard como tú. Pero, igualmente, terminamos en la misma escuela de medicina.
—De todas maneras...sólo tomé la foto porque mis amigos se la pasaban diciendo que mi madre era súper sexy. Además, me retaron a hacerlo y, no sólo eso, también me ofrecieron cien dólares. No te olvides que eso era como tropecientos dólares en ese entonces.
Otro estudiante de medicina se unió a la conversación, éste era evidentemente un tipo deportista con buen físico. Era lo que uno de mis ex residentes apodaba un “ortomorfo”; un estudiante de medicina con el cuerpo delgado y atlético de alguien que probablemente fuera a entrar a cirugía ortopédica. Un ortomorfo era el deportista tonto de la escuela de medicina. —Está bien, siempre y cuando tú no pienses que tu mamá era sexy. Si entiendes a lo que me refiero. — me guiñó el ojo.
—¡Sí!— dijo otro estudiante con voz de pito. Ahora, todos estaban envueltos en la conversación; con cuatro muchachos y dos chicas, sólo yo
estaba parado en un rincón observando. Obviamente, era el marginado.
Aunque debo admitir que estaba ligeramente entretenido; esto no es lo que imaginaba que estarían discutiendo los futuros médicos 10 minutos antes de comenzar las rotaciones de visitas matutinas.
—¿No era tu madre instructora de Yoga o algo así?
—Sí, pero la mayor parte del tiempo ella manejaba unos estudios que eran de su propiedad. Eso la mantenía ocupada porque mi padre siempre trabajaba muchas horas y estaba bastante ocupado con las guardias de cirugía de urgencias cuando yo era más joven.
El atleta habló de nuevo:— Amigo, si era instructora de Yoga, apuesto a que era una MQMC. Oye, ¿todavía tienes esa foto? ¿Tal vez en tu teléfono o en algún otro lado?
En ese preciso instante, las dos chicas boquearon y gritaron:—
¡ASQUEROSO! ¿Cómo puedes preguntar eso?
—En realidad, no es gran cosa...la otra razón por la que mis amigos querían que tomara una foto fue porque mi mamá estuvo en Playboy dos años antes de que yo naciera y querían comparar sus fotos de antes y después de mi nacimiento.
Los otros tres muchachos chocaron los cinco unos con otros; estoy seguro de que Adam lo habría hecho también. Claro que sí. Hasta el día de hoy todavía no sé el por qué, pero supongo que es por eso que nunca encajo en la escuela de medicina. No provengo del mundo de las madres Playboy y de las escuelas privadas, lo cual era común para una porción significativa de nuestra clase. Particularmente, en esta rotación en medicina interna, me encontré a mí mismo rodeado de estudiantes de un linaje de familias exitosas de altos ingresos e instituciones educativas de excelencia.
—Lo que quisiera saber es cómo tu papá se enamoró de una chica Playboy.
Las chicas trataron de actuar con repugnancia pero se notaba que estaban tan intrigadas como el resto con la pregunta. Tenían los brazos cruzados intentando parecer desinteresadas pero, a la vez, estaban inclinadas hacia el círculo y esperando con ansias la respuesta de Adam.
—Mi padre estaba en la escena hollywoodense. Se convirtió en una clase de celebridad después de que CNN le hizo un par de entrevistas,
describiendo algunas técnicas quirúrgicas nuevas en las que él había innovado. A partir de esa entrevista, él se convirtió en el cirujano de moda para la gente VIP de por aquí. Conoció a mi mamá en alguna fiesta meses después de que se publicó el número con ella en página desplegable.
—¿Cómo es que tienes una mamá MQMC y un papá célebre y, así y todo, te ves como “ ¿Dónde está Waldo?” — contribuyó Jocko, el ortomorfo, a la conversación y luego, juguetonamente, le dio un golpecito en el hombro a Adam. Todos estaban muy divertidos como si esta fuera una conversación perfectamente normal.
Ya había oído lo suficiente y me dirigí, en línea recta, hacia la puerta en un intento por salir de la pequeña sala de conferencias. Justo cuando puse la mano en la perilla, Jocko gritó en mi dirección. —Oye, Rajeen, ¿por qué nunca te sientas con nosotros antes de las rotaciones? —Nunca nadie dice mi nombre bien; creo que es a propósito, pero no estoy seguro.
Maldición, casi lograba escaparme pero ahora me habían arrastrado a la cumbre matutina de tonterías pretenciosas y sin sentido.
Los líderes de la cumbre son Jocko, el ex jugador de lacrosse de Princeton cuyo nombre nunca memoricé, Adam el hijo de la mujer Playboy y su otro colega de Harvard, Chris. Los tres provienen de familias sumamente exitosas y arraigadas a círculos sociales, frecuentados por fuentes cautivadoras tales como el ilustre Enquirer.
Y luego está Donovan de Yale; es el tímido que nunca encaja pero siempre se lo incluye porque su patrimonio neto es una suma tan alta que ni siquiera puedo comprenderla. Imagine que cuando vuelve a su casa de visita viaja en un jet privado, su propio jet privado.
El grupo lo completan Crystal y Paige quienes son mejores amigas de Columbia y ambas lograron entrar a la misma y la mejor escuela de medicina casi de manera inmediata después de completar la solicitud. Quién sabe cómo lo habrán logrado. Pero, claramente, no fue por el hecho de que sus padres y padrastros son médicos exitosos con una gran influencia en la comunidad médica. Ni tampoco las direcciones de Bel Air, los eventos para recaudar fondos y las inmensas donaciones hechas al campus tienen nada que ver con sus cartas de aceptación. Estoy seguro de que fue una completa meritocracia.
No me malentienda, los seis que están aquí son individuos brillantes, siempre dentro del 1% de los primeros, de cualquier cosa que hagan a pesar de factores externos. Pero están tan alejados de la realidad que es gracioso.
Provienen de un mundo de niñeras, au pairs, choferes, mansiones cercadas, escuelas privadas, privilegio, poder y, bueno, creo que ya entiende la idea.
Afortunadamente, no toda la escuela de medicina está llena de criaturas como estas. Diría que sólo el 50% de nuestra clase de 150 personas es de su clase; el resto, de hecho, trabajó duro para llegar aquí. Desafortunadamente, resulta ser que estoy en una rotación de siete estudiantes en la cual soy el único paria.
Finalmente respondí: —No hay ninguna razón para hacerlo ya que, en mi cultura, discutir la desnudez de la madre de uno es considerada una falta de respeto. —Mi condescendencia se perdió en ellos.
—No quieres sentarte con nosotros porque te crees mucho más listo que nosotros.
Y empezó...en el primer día de rotación.
Odio las conversaciones como ésta; desafortunadamente, ocurren demasiado a menudo. En la escuela de medicina no hay muchas peleas físicas, en su mayor parte debido a la tolerancia cero y la suspensión instantánea que tendrían todos los involucrados. Por lo tanto, todos son juzgados por su performance académica, lo cual sirve para estratificar a la clase entera. Y en esta montaña de alumnos sobresalientes, donde los egos son más delicados que un huevo Fabergé, los logros y destrezas académicas se convierten en algo integral y, esencialmente, en la visión del mundo entero para un estudiante de medicina, mucho más que otras cualidades frívolas como la amabilidad, el humor, la empatía y las otras habilidades interpersonales que el resto del mundo percibe como importantes.
Los estudiantes médicos no quieren otra cosa que pasar cada examen con excelentes notas, hacérselo saber a todos, impresionar a sus superiores, publicar un par de artículos científicos, obtener fantásticas cartas de recomendación y, luego, continuar con una prestigiosa residencia en la que el ciclo se repite para obtener una especialidad de primerísima categoría, después de la cual, el ciclo se vuelve a repetir una vez más, para obtener uno de un puñado de trabajos codiciados en ubicaciones deseadas. Los que
no encajamos en ese paradigma son, a menudo, el blanco de burlas de la mayoría de los estudiantes de medicina.
—Nada que ver,— intento responder pero antes de que pueda terminar, la puerta se abre de golpe y una docena de residentes entra a raudales.
Instantáneamente, la cumbre termina y los seis aduladores están parados firmes y totalmente atentos, listos para complacer a sus equipos y hacer un buen trabajo en esta rotación médica interna de hospitalizados críticos. Esta es una de las rotaciones principales en la que es crucial obtener una excelente carta de recomendación, sin importar qué campo un estudiante finalmente decida seguir.
Y así, comienza el primer día de una audición de seis semanas, el objetivo del cual es obtener la mejor carta de recomendación posible.
Seguramente habrá mentiras, engaños y robos involucrados. La única advertencia es que no se debe ser atrapado, de lo contrario, uno se puede olvidar de la carta y, probablemente, obtenga una suspención. Y yo estoy atrapado con seis de los más astutos aduladores de nuestra clase. Nada los detendrá para demostrar que son los mejores; esta rotación va a apestar.
Estaba en lo correcto con respecto a lo de apestar, sólo estaba equivocado acerca del por qué.
De repente la sala comenzó a oler a caca y no por las flatulencias o la disfunción del intestino de alguien sino por toda la adulación de los lameculos que ya había comenzado. Inmediatamente, los seis tenían sus narices tan metidas en el trasero del jefe de residentes que bien podrían haber hecho una biopsia de cualquier pólipo que encontrasen.
En lugar de unirme, ocupé un asiento que ahora estaba vacante y dediqué mi completa atención a devorar mi bagel. Bien podía ser mi única ingesta calórica hasta la cena si me quedo atrapado en la guardia esta noche.
—Atención, todos— anuncia el jefe de residentes, instantáneamente exigiendo atención y silencio absoluto de los aproximadamente 20 cuerpos que estaban en la estrecha sala.
—Quisiera darles la bienvenida a nuestros nuevos estudiantes de medicina de tercer año a su rotación interna de pacientes hospitalizados.
Estas serán seis semanas muy rigurosas y me gustaría establecer algunas reglas básicas. Primero, hay cuatro equipos y siete estudiantes. Un equipo
tendrá sólo un estudiante, ese es el equipo rojo. Los estudiantes estarán en guardias nocturnas con sus respectivos equipos y se deben involucrar por completo en todas las actividades de cuidado de los pacientes. Yo, personalmente, me reuniré con todos los estudiantes todas las mañanas de 7
a 8 a.m. para clases; por lo tanto, todas las pre-rotaciones de cuidado de pacientes deberán ser hechas antes de entonces...
Estoy seguro de que continuó hablando y hablando pero perdí interés después del aviso de clases de las 7 a.m. Un rápido cálculo mental me enseñó todo lo que necesitaba saber, concretamente, que debía estar a las 5.30 a.m. para ver a mis pacientes antes de ser recompensado con una clase, la cual estaría seguida inmediatamente por más trabajo. ¿Factible? Claro.
¿Gran oportunidad de aprendizaje? Sí. ¿Divertido? No.
—Y, finalmente, Rajen será asignado al equipo azul.-me sobresalté al oír mi nombre pero, en ese instante, me di cuenta de que todos estaban yéndose de la sala. Maldición, empecé con el pie izquierdo.
Afortunadamente, vi que le estaban entregando unas cartas azules a Adam así que supuse que estaba en su equipo y me uní al grupo de cinco en el pasillo.
—Hola, Raj, ¿no es así? Soy Duke, el residente senior; ella es Kelly la residente de segundo año y ellos son Amy y Jason, los internos del equipo.
Supongo que ya conoces a Adam, tu compañero de la escuela de medicina.
Creo que tenemos un par de estudiantes de farmacia pero se unirán a nosotros más tarde y sólo esporádicamente.
—¿Un placer conocerlos a todos?— no estaba seguro si estaba preguntando o afirmando. Es intimidante cuando todo el equipo lo está evaluando a uno en el primer día de una rotación crítica.
—Oye, ¿no eres la persona de la que todo el mundo habla que destrozó a la junta examinadora este año? —Amy me pregunta en el acto.
Claramente, ella es la estudiante destacada del grupo y, a juzgar por sus zapatos de tacón Fendi y su bolso Versace, también proviene de una vida de privilegio y estatus. Espero que trabaje con Adam.
Veo a Adam fruncir el ceño. Aunque es un genio y está acostumbrado a ser el muchacho más listo de por aquí, sabe perfectamente que poseo el título de ser el virtuoso de nuestra clase en lo que respecta a exámenes. Hice
todo lo posible para ocultar este título pero los rumores en la escuela de medicina son como pulgas en una perrera, están por todos lados, son irritantes e imparables.
Siempre había un atípico en la mayoría de nuestros exámenes, un simple individuo conocido por arruinar la mayor parte de nuestras curvas de calificaciones y quien, según consta, obtuvo uno de los más altos puntajes en los exámenes de admisión en la historia de la escuela. Mientras muchas personas se daban el crédito por haber obtenido las calificaciones altas, sólo yo conocía la verdadera respuesta pero no tenía deseos de atribuirme el mérito. Finalmente, se corrió el rumor de que yo era ese individuo. Hasta el día de hoy lo niego con vehemencia, pero la mayoría está seguro de que eso es verdad.
—Los rumores son rumores— respondo y lo dejo ahí.
Amy me guiña el ojo en ese estilo de sabelotodo que tienen las muchachas, indicando que este no sería el final del tema.
—Entonces, Raj, esperemos poder hacer buen uso de tu capacidad intelectual para brindar una excelente atención a nuestros pacientes. Estarás trabajando, principalmente, con Jason. — instruyó Duke.
Eché un vistazo a Jason; estaba vestido con ropa quirúrgica, mala señal.
Asintió con la cabeza, sabiendo que a mí no me iba a gustar lo que vendría.
—Por lo tanto, estarás de guardia toda la noche de hoy. Espero que hayas traído una bata quirúrgica para cambiarte.
Maldición, sabía que esto sucedería. Eso significaba que Adam estaría de guardia también y todo el mundo sabe que al sufrimiento le gusta compañía. Su compañía conduciría a mi sufrimiento.
Duke nos hizo acercarnos para una reunión de grupo y continuó:-
Nuestra médica tratante es la Dra. Miley. Es brillante y lo que es aún más importante es que es práctica e increíblemente rápida. Su objetivo es salir de aquí lo más rápido posible. Sin embargo, la mejor parte es que su esposo es el Dr. Manis, el CEO del hospital. Por lo tanto, todo lo que queramos, lo obtendremos y rápido, así que nuestras vidas deberían ser bastante buenas en lo que respecta a minimizar el papeleo.
Justo en ese momento se escuchó el infame sonido de un pager.
Instantáneamente, los seis revisamos los beepers que teníamos en la cintura.
Como pistoleros en un duelo, Duke es el primero en sacar el suyo de la pequeña funda plástica y, rápidamente, lee el mensaje y anuncia:— Es la sala de emergencias. Parece que recibimos nuestro primer impacto (la forma de un residente de describir la admisión de un paciente o, básicamente, decir que tenemos trabajo por hacer). Jason, ¿quieres hacerte cargo de esto con Raj?
Jason asiente con la cabeza y me da una palmadita en la espalda, indicando que debería seguirlo. Fantástico, sólo unos minutos en el primer día de la rotación y ya me he enemistado con mis compañeros de clase, me dijeron que estaba de guardia y recibí al primer paciente. Podría ser peor. Al menos, no tenía una piedra en el riñón.
Cuando estamos a medio camino del gigantesco pasillo, Jason extiende su mano:-Hola Raj, soy Jason Bates, un placer conocerte. —Estrechamos las manos y él continúa:-No te preocupes por Amy, ella te va a acosar constantemente por tus puntajes; no soporta cuando a alguien le va mejor que a ella y no descansa hasta saber tus números. Fuimos a Hopkins juntos; era vaga y continúa esa tendencia aquí. En serio, ella hará cualquier cosa para no trabajar. Kelly es genial, casada y tiene un niño pequeño. Duke es un muchacho agradable, muy decente y ético pero no es la herramienta más afilada del galpón.
No estoy seguro de cómo responder así que sólo asiento con la cabeza.
El hospital está lleno de chismes. Jason no parece estar interesado en ellos, sino en darme un rápido informe del grupo.
—Sé que eres un muchacho brillante así que hazme saber en qué puedo ayudarte para hacer de esto una experiencia educacional para ti, ¿ok?
Ya me agradaba Jason; parecía brillante y profesional pero no convencional, aunque mi habilidad para leer a la gente es parecida a mis conocimientos de mandarín. Concretamente, inexistente.
Entramos a la sala de emergencias y Jason sale corriendo hacia el teléfono: —Raj, te veré en el mostrador de control; me olvidé de preguntar el nombre del paciente al que se supone que debemos evaluar.
Estoy bien familiarizado con el plano de la sala de emergencias y antes de llegar a la estación de enfermería, me encuentro casualmente con la Dra.
Peters.
—Rajen, ¿nunca te vas a casa?
—Lo mismo podría decirse de usted Dra. Peters.
—Supongo que estás aquí por la admisión; ¿No le envié recién un mensaje por pager a Duke por el paciente?
—Sí, señora.
—Bueno, en este preciso momento debo ir a radiología. Una niña pequeña se introdujo un frijol en el oído hace un par de días y ahora ha empezado a brotar. El radiólogo dijo que en la tomografía se ve un tallo saliendo; quiero ir a verlo personalmente. Pero tu paciente es un hombre saludable de 45 años sin historia clínica que ha ingresado con 72 horas de dolor en el costado derecho, fiebre y hematuria. Nos vemos en un rato. —Y
después de decir eso, sale corriendo.
La sala de emergencias está muy ajetreada. Veo a Jason entrar por el otro lado. —Duane Little, cama 8.
—Déjame adivinar, un hombre de 45 años con fiebre y dolor en el riñón.
—Diablos, había oído que eras bueno pero nadie me dijo que eras psíquico.
—Ojalá. Me encontré con Peters de camino aquí y ella me dio toda la información.
—Fantástico, te diré algo. Te dejaré a cargo del show y seré sólo tu sombra. Intentaré no interrumpir a menos que sea necesario y si te bloqueas, sólo haz un gesto con la cabeza en dirección hacia mí y me haré cargo. ¿Está bien?
—Suena bien.
Voy a la cama 8 y encuentro a Duane caminando por el pequeño espacio, con su mano apoyada sobre la parte inferior derecha de la espalda, casi llorando. Es el típico tipo que se encontraría en un catálogo de una tienda por departamentos, de alrededor de un metro ochenta, unos 77 kilos, en buena forma, vestido con pantalones kakis, una camiseta polo y bien afeitado. En otras palabras, no pertenece a una sala de emergencias.
—Hola, Duane.
—Ay, gracias a Dios, Doc, estoy feliz de que haya llegado tan rápido. —
intenta sentarse en la camilla pero el dolor se lo impide y lo obliga a pararse
y volver a caminar.
—Mi nombre es Rajen y él es el Dr. Bates.
—Encantado.-se encoge de dolor a la vez que extiende la mano para estrecharla con nosotros.
Claro que estoy acostumbrado a ver gente sufriendo pero nunca antes había visto un paciente que sea respetuoso o agradecido. En general, son irritantes e insolentes así que esto fue inesperado.
Tras evaluar la situación, Jason anuncia:-Raj, voy a buscar un kit endovenoso y morfina para que Duane se relaje de inmediato. Continúa y consigue una historia hasta que yo regrese.
Duane y yo asentimos con la cabeza.
Como si Duane supiera exactamente lo que necesito, comienza a hablar mientras cojea por el cuarto, agarrándose el lado derecho. —Nuevamente, gracias por su tiempo. En general, veo a un doctor una o dos veces al año para un examen físico y todo ha salido bien hasta el momento. No tengo una historia clínica para informarle, ni medicamentos, sólo bebo alcohol de vez en cuando, tampoco drogas ni tabaco. La familia también es saludable, sólo un abuelo que murió de un paro cardíaco. Estoy casado y tengo una hija de siete años. En este momento, está en la escuela pero mi esposa salió del trabajo y llegará aquí pronto. Yo mismo conduje hasta aquí.
Se queja de dolor y luego va hasta el lavabo donde hace arcadas vacías.
Sorprendente, en 15 segundos me dijo lo que la mayoría de los pacientes requiere tras 15 minutos de persuasión e interrogatorio y sólo para dar detalles que son, en su mayoría, incorrectos.
El dolor severo remite en otros 15 segundos y decido continuar con nuestra entrevista:— El Dr. Bates estará aquí pronto y podremos quitarle ese dolor. Mientras tanto, ¿está bien si obtengo algunos signos vitales y le hago algunas preguntas?
Asiente. Lo ayudo a sentarse y conversamos mientras reúno mis datos.
—Dígame lo que ha estado sucediendo.
—Básicamente, Doctor, hace alrededor de 3 días noté este dolor en el costado derecho, supongo que es donde está el riñón. Al principio, lo toleré con ibuprofeno pero ha empeorado cada vez más. Ayer comencé a tener una fiebre de unos 38 °C pero pensé que lo podía soportar, pese a que mi esposa
me decía que fuera al hospital. Esta mañana, justo antes de irme al trabajo, el dolor aumentó y noté que mi orina se parecía al jugo V-8. Así que aquí estoy.
—¿Algún traumatismo, viaje reciente, contacto con gente enferma, drogas o medicamentos?
—No, nada de eso. Lo que sí hice fue comer mariscos hace un par de noches. ¿Cree que esto podría ser una intoxicación alimenticia?
—No, eso no lo explica. ¿A qué se dedica?
—Soy programador de software y entrenador de fútbol. Mi esposa es profesora de preparatoria. Mi hija todavía no trabaja al estar en segundo grado.
Ambos sonreímos a pesar de su sufrimiento.
—Duane, su presión sanguínea está un poco elevada. Eso probablemente sea por su dolor pero también tiene 39.8 °C de fiebre. Creo que tiene una infección.
Jason regresa rápidamente y, de inmediato, empieza a colocar una intravenosa en el brazo de Duane. Lo logra tras el primer intento. Duane era un paciente modelo a pesar del episodio de cólicos. Jason inyecta rápidamente una ampolla de morfina entera a través de la intravenosa.
—¿Cómo se siente ahora?
—Nada diferente, Doctor,...guau...ok, me ha puesto algo fuerte, ¿no es así?
Duane arrastra las palabras y sus ojos se tornan vidriosos mientras el reflejo de Bell le pone los ojos en blanco. De inmediato, se duerme y apenas respira.
Rápidamente le coloco una máscara de oxígeno y lo subo a 12L/min. La saturación de su oxígeno y otros signos vitales se normalizan casi de inmediato.
Una vez satisfecho con nuestro trabajo, Jason dice:-Bueno, sabemos que no usa drogas, dado que sólo le di 10 mg, una dosis de morfina muy moderada para un hombre de su tamaño. Y mira, ya quedó tirado en la lona.
Raj, ¿descubriste algo? ¿Cuál es tu diagnóstico?
Recapitulo lo que Duane me dijo. —Básicamente, creo que tiene una piedra en el riñón que está atascada en algún lugar del uréter y que ha
estado causando obstrucciones intermitentes e hidronefrosis. Ahora, se ha infectado.
—¿Es su respuesta final, Dr. Raj? ¿Cálculos renales con urosepsis secundaria?
—Lo es.
—Ding, ding. Amigos, creo que tenemos un ganador aquí.
—Te refieres a que ¿eso es todo?
—Bueno, la parte divertida terminó. Ahora, tenemos que hacer todo el papeleo, hacerle la admisión y hacerle cultivos de sangre y orina junto con algunos exámenes básicos de laboratorio. Deberíamos hacerle una TC para confirmar nuestro diagnóstico. Creo que deberíamos admitirlo por un par de días hasta que sepamos qué microbio está causando esto y que podamos tener la fiebre bajo control. Después, podrá regresar a casa a su feliz vida.
—Entonces, ¿crees que estará bien?
—Sí, claro, esto es para lo que las salas de emergencias y los hospitales fueron creados, para diagnosticar y tratar enfermedades agudas; no refugios para los sin techo, residencias para enfermos terminales y dispensario de drogas en los que se han convertido.
—Bien. Es un tipo súper agradable, su esposa está en camino y su hija...
—Espera, ¿acabas de decir que es un “ tipo súper agradable’?
—Sí, ¿por qué?
—Nada. Sólo una tonta superstición que presagia algo malo para él.
Siempre recuerda este dicho en medicina: cosas malas le suceden a hombres agradables. Especialmente en un hospital.
—¿No has notado que la mayoría de los pacientes son irritantes y algunos unos completos idiotas? ¿Y que siempre son los idiotas los que vencen las probabilidades y sobreviven un ataque cardíaco fatal o de alguna manera viven diez años con cáncer metastásico? Son los tipos agradables los que, finalmente, terminan en hospitales. Es probable que sea por esa razón que no vemos a muchos de ellos; son lo suficientemente listos para mantenerse alejados de nosotros.
En medicina, la broma es que el diagnóstico está inversamente relacionado a lo agradable. Cuanto más agradable sea el paciente, peor es su enfermedad y su resultado. De verdad, espero que este no sea el caso en la
situación de Duane. De hecho, espero con ansias conocer a su familia y decirles que él estará como nuevo en un par de días.
Dios, qué equivocado estaba.
~~~~
El resto del día no fue tan interesante como la mañana pero, al menos, no hubo más discusiones con respecto a MQMC o a puntajes. Estábamos de regreso en la sala de espera, terminando con el papeleo del día. Habíamos recibido otros tres pacientes después de Duane; una firme pero manejable cantidad de trabajo.
Adam y Amy parecían llevarse fabulosamente, a juzgar por sus risas constantes y su forma de comportarse como si fueran mejores amigos— sin mencionar su mutua afición para evitar cualquier tipo de trabajo.
Era un placer trabajar con Jason; era diligente, atento, solícito y nunca se negaba a más trabajo. Justo en ese momento, mientras pensaba acerca de más trabajo, Amy se acercó a Jason con ojos de cachorrita. Era seguro que le pediría un favor, lo cual probablemente implicaría más trabajo para nosotros.
Se quedó parada al lado de Jason. Él fue el primero en romper el silencio:-¿Puedo ayudarte en algo, Amy?
—Bueno, ya que lo preguntas...acabo de recibir una admisión en la sala de emergencias y me preguntaba si a ti no te importaría hacerte cargo, dado que ustedes ya han terminado con su trabajo y nosotros todavía estamos trabajando en nuestro último paciente.
—No estoy seguro de por qué eso lo convierte en mi responsabilidad.
¡Así se hace, Jason! Tal vez su reputación de ser una “nube negra”, alguien que siempre tiene mala suerte y más trabajo que cualquier otro del grupo, era incorrecta.
Nop, estaba equivocado.
—Sí, técnicamente tienes razón, pero ¿recuerdas la vez que te inscribí en una conferencia y no fuiste?
—Claro, tenía un hombro dislocado y me lo iban a reacomodar.
—El hecho es que no estabas allí y yo te había inscrito, así que esto haría que estuviésemos a mano. —Hasta revoloteó las pestañas para
enfatizar el punto. —Y, en verdad, necesito tenerlo resuelto para mañana temprano. Tengo una cita con un capitalista de riesgo que me va a llevar a Urasawa y no quiero tener bolsas debajo de los ojos.
¡Noooooo! Podía notar que Jason estaba titubeando y, además, lo estaba haciendo muy bien. Sabía que iba a ceder ante la agresión de Amy para deshacerse de su trabajo.
—Bien, ¿qué tienes?
Ella dio un aullido de alegría y le entregó una ficha y salió rápidamente de la sala escoltada por Adam antes de que Jason tuviese la posibilidad de incumplir su ofrecimiento.
—Así que es así cómo obtuviste tu nube negra, ¿eh? ¿Por hacer el trabajo de otros? —le pregunté a Jason.
—¿Alguna vez oíste del mantra de los cirujanos de la vieja escuela?
—Nop.
—¿Cuál es el problema con estar de guardia día por medio?
—No lo sé.
—Te pierdes la mitad de los casos.
—Nadie piensa de esa manera en estos días.
—Estoy de acuerdo. Pero hay algo de verdad en el dicho; cuanto más trabajemos, veamos y hagamos ahora, mejor seremos en el futuro, que es lo que cuenta. Por lo tanto, si hay más trabajo para nosotros hoy, creo que es una inversión a futuro y una oportunidad para aprender. Además, en este momento, tenemos inmunidad operacional, estamos cubiertos por más de US$10 millones por mala praxis y todos los que pasan por la puerta firman un descargo en el cual ellos están voluntariamente entrando a un hospital escuela. A menos que cometamos una “negligencia atroz”, no seremos despedidos o perderemos nuestra licencia. En el mundo real, con sólo hacer un mal chiste, te pueden hacer una queja formal contra tu licencia médica personal. Dos de esas infracciones y podrías perder tus privilegios hospitalarios si estás en un buen lugar o un hospital de primera.
Tenía razón. —Eres el jefe.-Pague ahora, gane dividendos después.
—Veamos lo que nos echó encima. —Leyó la ficha que ella le había dado. —Parece que es una mujer de 96 años con el estado mental alterado en la cama 9 de la sala de emergencias.
Nos miramos el uno al otro:-GOMER.
La tristemente célebre sigla que en inglés significa “Sal De Mi Sala De Emergencias” es utilizada para describir a aquellos pacientes de los que los médicos de esa sala quieren deshacerse tan rápido como sea posible; como suele ocurrir con indigentes, psicóticos, nonagenarios o con insuficiencia hepática.
—Raj, ¿por qué no empiezas a hablar con — entrecerró los ojos para leer el nombre de la paciente-Matilda Margaret Maude mientras yo voy a chequear a Duane? Me quiero asegurar de que esté bien y me reuniré contigo en la sala de emergencias, con suerte podremos irnos a dormir antes de medianoche.
—Suena fantástico-mentí. Cenar habría sonado fantástico, no entrevistar a una paciente que, de seguro, olía a orina y tenía demencia avanzada.
Mientras me dirigía a la sala de emergencias, recordé un interesante dato curioso que había leído recientemente. Un poco más del 40 % de los gastos anuales de seguro médico es utilizado durante los últimos seis meses de vida de las personas. Lo que es aún peor, la calidad de estos últimos días es usualmente terrible, dado que ese tiempo se pasa, principalmente, dentro de hospitales, combatiendo una que otra infección. Justo cuando comenzaba a fantasear con respecto a qué otros usos se le podrían dar a estos 180 mil millones de dólares, entré a la sala de emergencias.
En el fondo, tenía la esperanza de que el lugar estuviese atiborrado para que Amy y Adam estuviesen despiertos toda la noche. Para mi desilusión, era un pueblo fantasma con unos cuatro pacientes y nadie en la sala de espera. Tal vez esperaba la calma antes de la tormenta.
Antes de entrar a la habitación para conocer a la Sra. Matilda Margaret Maude, tuve que mirar dos veces porque no podía creer lo que veía. La Sra.
Maude era, esencialmente, una delgada piel de papel de arroz que envolvía un esqueleto cubierto de manchas del hígado y sin dentaduras postizas, lo cual hacía que la boca se le viese como un sumidero negro con los labios hacia adentro. Yacía en posición supina en la cama, pero era tan cifótica que la curvatura que tenía en la espalda impedía que la cabeza tocara las dos almohadas debajo de ella. Tenía los dedos tan delgados y frágiles que yo tenía miedo de que se convirtieran en polvo si le estrechaba la mano.
—Sra. Maude-No hubo respuesta. Intenté otra vez más fuerte. Nada.-
SEÑORA MAUDE— grité. Abrió los ojos y murmuró:-¿Abigail?—
Inmediatamente retornó a su estado somnoliento, con la boca abierta bien grande y con la baba que le chorreaba por el sumidero, es decir, la boca.
Intenté frotarle el esternón suavemente pero no parecía notarlo. Intenté de nuevo más fuerte y sentí un ruido suave. Retrocedí con el temor de haberle, posiblemente, fracturado una de las costillas. Por suerte, tampoco parece haberlo notado. Un hallazgo incidental en una radiografía, que haremos más tarde, nos lo dirá.
Comenzó a relamerse los labios y, una vez más, preguntó por Abigail.
Nadie se había preocupado por chequearle la presión sanguínea, probablemente por miedo a que al colocarle e insuflarle un manguito en el brazo le destruyera el húmero. Con razón la sala de emergencias la quería fuera de aquí. Yo ni siquiera sabía cómo le colocaría un catéter endovenoso; estaba tan cubierta por manchas de la edad, del hígado y por piel superflua que no podía verle las venas de los brazos.
Claramente, ella no sería de mucha ayuda para darme una historia. Por lo tanto, lo mejor que podía hacer era investigar sus viejas historias clínicas, conocidas como fichas.
Por supuesto que no encontré nada; aparentemente ella nunca antes había estado aquí. Hasta el momento todo lo que sabía era su nombre, que estaba respirando y que podría tener una costilla rota.
—¿Quién está a cargo aquí?
Levanté la vista y vi, desde la estación de trabajo, un hombre de cuarenta y pico, bien vestido, gritando en dirección general hacia mí desde la habitación de la Sra. Maude.
—Eh, hola. Soy Rajen, ¿Quién sería usted?
—¿Es usted su doctor? Quiero saber por qué nadie está cuidando a mi abuela.
—Soy el estudiante de medicina del equipo que va a admitir a la Sra.
Maude.
Me interrumpió y me regañó: ¿ESTUDIANTE DE MEDICINA? ¿Qué tontería es esa? Cuando llamé dije que quería que la viese el Jefe de
Medicina. Ella está gravemente enferma. Esto es una tontería. ¡Voy a reportar esto a la Junta Directiva!
Justo lo que necesitaba, un miembro de la familia encolerizado que ni siquiera tenía idea de por qué estaba molesto.
—¿Y usted es?
No hubo respuesta. Así que continué:— Este es un hospital escuela y el doctor de admisión está en camino. Tenía que ir a revisar a otro paciente.
¿Puedo hacerle algunas preguntas para que podamos cuidar a su abuela de la mejor manera?
—Maldición. ¿Aquí es donde los dólares de la asistencia médica van a parar por estos días, para tener estudiantes de medicina que vean a los pacientes mientras que los verdaderos doctores se van a jugar al golf?
—Le aseguro que los doctores no están jugando al golf a esta hora. —
siendo las 10.20 pm y demás.
—No apruebo su tono insolente, SEÑOR.
—¿Mi tono? Usted era el que estaba diciendo blasfemias y levantando la voz.
—Bien, responderé sus preguntas pero sea rápido, tengo que irme a casa.
—Fantástico, gracias. ¿Y usted es?
—Richard, su nieto. La mayor parte de la familia llegará más tarde esta noche. Todos vivimos aquí cerca.
Otra vez me ignoró para responder su teléfono móvil, justo al lado del cartel de “PROHIBIDO USAR TELÉFONO MÓVIL EN LA SALA DE
EMERGENCIAS”. —Sí, espere junto a la entrada de la sala de emergencias, al lado de las ambulancias; yo estaré allí tan pronto pueda hablar con un verdadero doctor.
Supongo que estaba hablando con su chofer pero no tenía forma de saberlo y no quería darle el gusto.
—¿Qué es lo que trae a su abuela a la sala de emergencias hoy?
—Usted es el doctor, ¿no tendría usted que decírmelo a mí?
—Mire, Richard, puede ser un sabelotodo o puede ayudarme. No soy un oráculo que sabe toda la historia clínica de ella. Si usted puede brindarme
toda esa información, además de todas las medicinas que toma, dosis y alergias, sería un gran comienzo.
—Bernard es el que sabe todo eso, no yo. Debería estar por llegar, envié al otro chofer a buscarlo de inmediato. Dijeron que no había suficiente espacio en la ambulancia para llevarlo a él ya que había dos paramédicos en la parte trasera con ella.
—¿Quién es Bernard?
—Es el cuidador y mayordomo que vive en su casa. La abuela vive sola aquí al lado y él la cuida. También tiene una enfermera durante el día; ella vendrá mañana; estoy seguro de que ellos podrán responder todas sus preguntas.
—¿Ustedes son unidos?
—Mire, no sé lo que está tratando de insinuar pero nosotros amamos a nuestra abuela. Tiene otro nieto y una nieta. Si no vienen esta noche, vendrán mañana antes de ir al trabajo. Su esposo murió hace unos diez años y ella no quiso vivir en un hogar de ancianos así que le compré la mansión de al lado para estar cerca en caso de que algo sucediese.
En ese momento, otras dos personas bien vestidas entraron furiosas a la sala de emergencias y fueron directo, como una flecha, hacia la Sra. Maude.
—Abuela, ¿estás bien? No te están haciendo daño, ¿no es cierto? —
preguntó la mujer mientras lanzaba una mirada acusadora en dirección hacia mí antes de volver a ocuparse de la Sra. Maude. —¿Abigail?
Tuve que tomar el control o, de lo contrario, esta familia me volvería loco. —¿Y quiénes son ustedes? La sala de emergencias está cerrada para las visitas, sólo un miembro de la familia permite el...
—¿DISCULPE? Otro ataque como ese de parte suya y llamaré a la Junta Directiva y haré que lo despidan.-anunció de una manera lo suficientemente fuerte como para que todos los que estaban alrededor la oyeran. A nadie le importó. El personal de la sala de emergencias está acostumbrado a personas bajo coacción que intentan demostrar su poder y su postura. No tiene sentido y no cambia nada. De hecho, cuanto más poder una persona intenta mostrar abiertamente, en realidad, demuestra el poco poder que tiene.
Suspiré, ya que era lo único que podía hacer en este punto. Parece que la gente siempre se siente con más derecho cuando está en el hospital. He notado que los que, en general, dicen ser amigos de personas importantes son los más impotentes, sin ningún poder o influencia real.
En ese instante, llegó Jason, permitiéndome escapar de la familia infernal. Lo intercepté antes de que se acercara demasiado y lo puse al tanto de toda la situación en la estación de trabajo. Afortunadamente, mientras estábamos conversando, los nietos estaban intentando despertar el cuerpo comatoso de su abuela.
—Diablos, esta es la clásica situación en la que una familia que claramente no sabe nada de la única abuela que le queda, de repente, se siente culpable de que esté en el hospital. Querrán que hagamos todo por ella sin darnos ninguna información útil, lo único que harán es provocarnos acidez. ¡Hazme acordar de que se lo agradezca a Amy! —suspiró Jason, claramente habiendo visto este escenario antes. —Raj, observa cómo manejo la situación y toma nota.
Entró a la pequeña habitación e, instantáneamente, captó la atención de todos.:-Hola a todos, soy el Dr. Bates. Estoy a cargo aquí.
—Al fin, un verdadero doctor. — Richard presentó a sus hermanos y exigió que le dieran las últimas noticias con respecto a su abuela.
—Bueno, al parecer ella llegó a la sala de emergencias debido a un estado mental alterado. Esto es algo que tomamos muy seriamente y comenzaremos a hacerle, de inmediato, los correspondientes exámenes de sangre y tomografías computadas. Tendré más información para darles en la mañana cuando comencemos a tener algunos resultados.
La nieta habló, intentando parecer lista y erudita:— ¿No correrá el riesgo de contraer cáncer por la radiación? —Con esa pregunta reprobó; su ignorancia era obvia.
La quería abofetear hasta dejarla tonta. Tendría suerte si su abuela lograse pasar la semana de la forma tan caquéctica que parecía estar.
Diablos, una TC tiene la misma cantidad de radiación que un vuelo transatlántico.
Tras ignorar su pregunta, Jason se volvió hacia mí y dijo:— Dr. Raj,
¿sería tan amable de ir a radiología y notificarles, personalmente, que
necesitamos una tomografía computarizada de inmediato para la Sra.
Maude? Dígales que ella es una VIP y que será mejor que la hagan sentir cómoda y que sea rápido. Además, pida el protocolo especial de “baja radiación”. Su guiño fue casi imperceptible.
Tras agarrar la indirecta, fui corriendo al departamento de radiología donde me miraron como si fuese un cierto estudiante de medicina confundido y me dijeron que estaban en camino. Más tarde, me enteré que sólo debía desaparecer, no hacer lo que en realidad me dijo.
Cuando volví a la sala de emergencias cinco minutos más tarde, encontré a Jason dándole buen uso a su conocimiento médico y entrenamiento: navegando la web.
—Después de que te fuiste pude lamerle las botas a la familia.
Decidieron que ella estaba bien cuidada y se fueron a casa. En especial, les gustó la parte VIP.— me guiñó el ojo pero de una manera obvia esta vez. —
Todos son abogados exitosos en un bufete que su abuelo comenzó hace muchos años. No tienen idea de lo que está sucediendo con su abuela.
Afortunadamente, su mayordomo estará aquí pronto y nos pondrá al tanto de todo.
—¿Qué hacemos mientras tanto?
—Lo que hacemos con todos los GOMERs...le haremos un escaneo panorámico.
En pacientes que no tienen una buena historia clínica, el examen físico no puede ser enfocado apropiadamente (estos son los mismos pacientes que no saben, en primer lugar, por qué están en la sala de emergencias), además de tener un beneficio limitado o ninguno. Así que en lugar de perder mucho tiempo en un examen que posiblemente sea inservible, se realiza una tomografía computarizada de pies a cabeza para detectar cualquier anormalidad. El examen físico puede llevar unos 45 minutos ininterrumpidos mientras que la tomografía computarizada puede ser realizada en menos de 8 minutos con escáneres modernos. En principio, suena fantástico; el único problema es el costo. Un escaneo panorámico pedido por la sala de emergencias comienza en unos 15 mil dólares y asciende, rápidamente, si se necesitan agentes de contraste especiales o si se requiere una resonancia magnética.
Pedimos el escaneo panorámico y esperamos a Bernard.