Y el cerebro creó al hombre
La neurología de la mente
La elaboración de mapas cerebrales es un rasgo funcional característico de un sistema dedicado a gestionar y controlar el proceso de la vida orgánica. La destreza del cerebro en la elaboración de mapas sirve a su propósito de gestión y control. A un nivel sencillo, la elaboración de un mapa puede detectar la presencia o aportar la posición de un objeto en el espacio o la dirección de su trayectoria. Eso puede ser útil para rastrear un peligro o una oportunidad, y evitarlo o aprovecharla. Y cuando nuestra mente se vale de múltiples mapas, de todas las variedades sensoriales, y crea una perspectiva múltiple sobre el universo externo al cerebro, es posible responder a los objetos y a los acontecimientos en ese universo con una precisión aún mayor. Además, una vez que los mapas quedan confiados a la memoria y pueden ser revividos a través del recuerdo imaginativo, es posible planificar e inventar mejores respuestas.
La neurología de la mente
Plantearse si es razonable distinguir entre las partes del cerebro que son competentes en la elaboración de la mente y las que no, es difícil de responder, pero la pregunta no está fuera de lugar. Un siglo y medio de investigaciones acerca de las consecuencias de las lesiones cerebrales aporta el conjunto de pruebas que necesitamos para bosquejar una respuesta preliminar. Ciertas regiones cerebrales, a pesar de las importantes aportaciones que hacen a las principales funciones cerebrales, no intervienen en el proceso básico de elaboración de la mente. Otras regiones intervienen de manera definida en este proceso y lo hacen a un nivel básico e indispensable. Y algunas otras ayudan al proceso de elaboración de la mente con tareas que implican la generación y regeneración de imágenes, así como la gestión del flujo de imágenes, por ejemplo en la edición de las imágenes y la creación de continuidades.
La médula espinal en su conjunto no es esencial, según parece, para el proceso de elaboración de la mente. La pérdida completa de la médula espinal acarrea graves defectos motores, profundas pérdidas de sensación corporal y cierta amortiguación de la emoción y la sensibilidad. Sin embargo, mientras se conserve el nervio vago, que discurre paralelo a la médula espinal (algo que sucede casi siempre en este tipo de lesiones), la señalización cruzada entre el cerebro y el cuerpo sigue siendo lo bastante firme como para asegurar el control autónomo, operar emociones básicas y sentimientos, y mantener los aspectos de conciencia que requiere la entrada de señales del cuerpo. La lesión de la médula espinal no elimina de raíz el proceso de elaboración de la mente, tal como nos lo muestran los tristes casos de aquellas personas que han sufrido lesiones medulares causadas por accidentes, con independencia del nivel en que la médula espinal haya quedado afectada. La sutil mente del actor Christopher Reeve sobrevivió, al igual que lo hizo su conciencia, a la extensa lesión de médula espinal que el actor padecía. Recuerdo que la última vez que estuve con él me pareció que sólo el sutil funcionamiento de sus expresiones emocionales había quedado levemente afectado. Sospecho que las representaciones mentales de los estímulos somatosensoriales que envían las extremidades y el tronco sólo llegan a ser plenamente ensamblados en el nivel de los núcleos de la parte superior del tronco encefálico, con señales que provienen de la médula espinal y del nervio vago, dejando de este modo la médula espinal en una posición periférica en cuanto al proceso básico de elaboración de la mente. (Otra manera de establecer la posición de la médula espinal en relación al proceso de elaboración de la mente consiste en decir que la propia función global no echa en falta sus aportaciones aunque, cuando las aportaciones están presentes, se perciben muy bien. En casos de sección de la médula espinal, los pacientes no sienten dolor, aunque muestren reflejos relacionados con el dolor, los cuales indican que si bien la acotación en mapas de la lesión continúa llevándose a cabo en la médula, las señales, sin embargo, no son enviadas hacia arriba, al tronco encefálico y la corteza cerebral).
Figura 3.1. Las variedades de mapas (imágenes) y sus objetos fuente. Cuando los mapas se
procesan, se convierten en imágenes. Una mente normal contiene imágenes de las tres variedades
que se describen en esta tabla. Las imágenes del estado interno del organismo constituyen las
sensaciones primordiales. Las imágenes de otros aspectos del organismo combinadas con las del
estado interno constituyen las sensaciones corporales específicas. Los sentimientos de las
emociones son variaciones sobre sensaciones corporales complejas causadas por un objeto
específico y referidas a él. Las imágenes del mundo exterior se hallan acompañadas normalmente
por imágenes de las variedades I y II. Las sensaciones son una variedad de imágenes, cuya relación única y exclusiva con el cuerpo hace especiales (véase el capítulo 4). Las sensaciones son imágenes
espontáneamente sentidas. Todas las demás imágenes son sentidas porque van acompañadas por
las imágenes que llamamos sensaciones.
La misma exención se puede, sin duda, aplicar al cerebelo en el caso de los adultos. El cerebelo desempeña unas importantes funciones en la coordinación del movimiento y la modulación de las emociones, e interviene en el aprendizaje y el recuerdo de habilidades, así como en los aspectos cognitivos del desarrollo de habilidades. Pero el proceso de tipo básico de elaboración de la mente, hasta donde alcanzamos a comprender, no es esto. Lo mismo podemos decir del hipocampo, que desempeña un papel decisivo en el aprendizaje de nuevos hechos y es utilizado por los procesos normales de recuerdo con una frecuencia regular: su ausencia no compromete en nada el proceso básico de elaboración de la mente. Ambos, el cerebelo y el hipocampo, actúan como ayudantes de los procesos de edición y generación de continuidades, tanto en el caso de las imágenes como de los movimientos, junto con varias regiones corticales que se dedican al control motor y que probablemente desempeñan un papel en el ensamblaje de las continuidades también en el proceso mental. Si bien tiene una importancia decisiva para el funcionamiento comprensivo de una mente, no es necesario en la elaboración básica de imágenes. Las pruebas negativas respecto del papel que el hipocampo y las áreas corticales contiguas desempeñan en el proceso de elaboración de la mente, son especialmente contundentes y las han aportado los comportamientos y las descripciones que han hecho algunos pacientes cuyos hipocampos y cortezas temporales anteriores quedaron destruidas en ambos hemisferios a raíz de afecciones como la ablación quirúrgica, la encefalitis causada por herpes simple y la lesión cerebral anóxica. En estos pacientes, el aprendizaje de nuevos hechos ha quedado imposibilitado en amplia medida. Sin embargo las mentes de estos pacientes son aún inmensamente ricas, cuentan con una percepción casi normal en los ámbitos visual, auditivo y táctil, y su recuerdo del conocimiento de niveles genéricos (no únicos) es abundante. Los aspectos fundamentales de la conciencia en estos pacientes permanecen en amplia medida intactos.
Cuando pasamos a la corteza cerebral el panorama cambia por completo. Varias regiones de la corteza cerebral intervienen inequívocamente en la elaboración de las imágenes que contemplamos y manipulamos en nuestra mente. Y aquellas cortezas que no elaboran imágenes tienden a estar envueltas en la grabación o la manipulación de imágenes en el proceso de razonamiento, toma de decisiones y acción. No hay duda de que las primeras cortezas sensoriales dedicadas a la visión, el oído, la sensación somática, el gusto y el olfato, que aparecen como islas en el océano de la corteza cerebral, elaboran imágenes. Dos tipos de núcleos del tálamo ayudan a estas islas en la realización de esa tarea: los núcleos de relevo, que retransmiten los datos sensoriales provenientes de la periferia, y los núcleos asociativos, con los que se hallan de manera bidireccional conectados amplios sectores de la corteza cerebral.
Hay pruebas sólidas que apoyan esta afirmación. Sabemos que cuando se produce una lesión importante en cada isla de la corteza sensorial ese hecho incapacita en gran medida la función que ese sector en particular desempeña en la elaboración de mapas. Por ejemplo, las personas que han sufrido una lesión bilateral que afecta a las cortezas visuales primarias, sufren de «ceguera cortical». Los pacientes que presentan este tipo de afección ya no pueden formar imágenes visuales detalladas, no sólo en la percepción, sino a menudo tampoco en el recuerdo. Puede que queden con una «visión ciega», en la que pistas no conscientes permiten cierta orientación visual de las acciones. Se trata de una condición que se aplica a otras situaciones de lesión considerable de las demás cortezas sensoriales. Lo que resta de la corteza cerebral, el océano que rodea las islas, aunque no intervenga primariamente en el proceso de elaboración de imágenes, participa en su construcción y procesamiento, es decir, en la grabación, recuerdo y manipulación de imágenes generadas en las cortezas