Alas de plata

Camilla Läckberg · Capítulo 70 de 76

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Alas de plata

Capítulo 49

 

FAYE CAMINABA DESNUDA por el bosque, tras ella estaba la casa incendiada. Había arrojado la ropa el fuego, así quedaría destruida junto con el cadáver de Jack.

Las llamas anaranjadas se alzaban hacia el cielo, y el humo ascendía formando negros nubarrones.

Avanzaba sin volver la vista atrás; se limitaba a caminar, a alejarse de Jack embargada de una libertad fuerte y recién conquistada que se había apoderado de su cuerpo.

Los faros del coche de alquiler brillaban desde el estrecho camino del bosque justo allí donde Ylva y ella habían acordado que se encontrarían. Su amiga, que se había mantenido cerca en todo momento, conduciría al lugar acordado en cuanto viera salir el humo de la casa. Y allí estaba, tal como le había prometido.

Ylva le sonrió nerviosa sentada al volante, Faye abrió la puerta del copiloto sin inmutarse. Era un coche rojo, antiguo, moteado de manchas de óxido, sin GPS. Nadie podría demostrar jamás que hubieran estado allí.

—¿Está hecho? —le preguntó Ylva.

—Está hecho.

Ylva asintió, alargó la mano hacia el asiento trasero y le dio a Faye un bolso negro con ropa. Una muda limpia. Sin rastro de Jack.

—¿Quieres vestirte antes de que nos vayamos?

Faye negó con la cabeza y se acomodó en el asiento del copiloto con el bolso en el regazo. El olor a humo llenó el coche tan de repente que Ylva empezó a toser.

—No, vámonos ya.

Faye observó la casa en llamas entre las copas de los árboles, y en ese momento el techo se derrumbó con estruendo. Ylva, que estaba a punto de arrancar el coche, se quedó helada y apartó la mano despacio.

Permanecieron allí en silencio unos instantes, contemplando cómo ardía la vieja casa, hasta que Ylva metió primera y el coche empezó a moverse despacio.

—¿Qué sientes? —le preguntó.

Faye reflexionó unos instantes.

—Nada, la verdad. ¿Y tú? —le respondió.

Ylva tragó saliva antes de mirar a Faye.

—Yo tampoco.

Al llegar a la autovía se cruzaron con cuatro camiones de bomberos que iban a toda velocidad con las sirenas en marcha.