Cómo funciona la música
Música popular
Al mismo tiempo que la música clásica se iba introduciendo en las nuevas salas, la música popular lo hacía también. A principios del siglo pasado, el jazz se desarrolló junto a la música clásica tardía. Esa música popular se tocaba originalmente en bares, en funerales y en burdeles y garitos donde se bailaba. En esos espacios había poca reverberación y no eran grandes, así que, como en el CBGB, la sensación rítmica podía ser fuerte y directa (fig. M).
Scott Joplin y otros han señalado que, en su origen, los solos y las improvisaciones de jazz eran una forma práctica de solucionar un problema que había surgido: la melodía «escrita» se acababa mientras los músicos aún tocaban, y con el fin de alargar un fragmento popular para el público que quería seguir bailando, los intérpretes improvisaban sobre esa progresión de acordes, manteniendo el mismo ritmo. Los músicos aprendieron a estirar y extender cualquier fragmento de canción que resultara popular, con lo que esas improvisaciones y prolongaciones evolucionaron a partir de la necesidad, y apareció una nueva forma de música.
A mediados del siglo XX el jazz se había convertido en una especie de música clásica y era a menudo presentada en salas de conciertos, pero quien haya estado en ciertos garitos de música negra o haya visto alguna orquesta de metales como Rebirth o Dirty Dozen en un lugar como el Glass House de Nueva Orleans, habrá visto a mucha gente bailando jazz, cuyas raíces están en la música espiritual de baile. Sí, este es uno de los tipos de música espiritual que sonaría horrible en la mayoría de las catedrales.
La instrumentación del jazz se modificó también para que la música fuera audible sobre el sonido de los bailarines y el barullo del bar. Los banjos sonaban más fuerte que las guitarras acústicas, y las trompetas sonaban fuerte también. Hasta que la amplificación y los micrófonos se hicieron de uso común, hubo que adaptar a la situación los instrumentos que se tocaban y para los que se componía. La configuración de las bandas, así como las partituras que los compositores escribían, evolucionaron para ser oídas.