Diario de duelo (2.ª ED Corregida)

Mary Shelley · Capítulo 5 de 10

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Diario de duelo (2.ª ED Corregida)

2. Retorno a Inglaterra

Los Shelley regresan a Inglaterra con un regalo inesperado: Mary está embarazada. La primera sorpresa es que el padre de Mary no está dispuesto a reconocer al crío ni a ayudarles económicamente.

Son tiempos movidos, sin un domicilio fijo. Las deudas amenazan a los Shelley, y también a la familia de Mary. Shelley tontea con Claire, y Mary con Hogg. Pasan los días leyendo y paseando; el embarazo avanza. Harriet da a luz a su segundo hijo con Shelley y se prepara para librar una batalla encarnizada contra el poeta.

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Miércoles 14.

Conversamos y leemos el periódico. Shelley ha ido de nuevo a ver a Harriet, quien sin duda es una criatura muy extraña. Al regresar, Shelley ha escrito varias cartas, ha ido a visitar a Hookman y nos ha leído unos pasajes del poema de Wordsworth La excursión. Enseguida he notado que estaba muy decepcionado. Ya no considera a Wordsworth un poeta, sino un esclavo de la escritura. Después ha salido a contratar el alojamiento, al que nos hemos trasladado al anochecer.

Jueves 15.

Shelley se ha reconciliado con Hookham, ha venido a visitarnos y ha escuchado un pasaje del poema que Percy está escribiendo. Al quedarnos solos, me ha leído El viejo marinero de Coleridge. Yo me he pasado el día entero leyendo La excursión.

Viernes 16.

He seguido leyendo La excursión. Hookham ha venido a almorzar. La señora Godwin y Fanny 7 se han pagado un coche para venir a vernos, pero se han negado a hablar con Shelley cuando ha salido a saludarlas. Me he acostado pronto; me ha despertado un ruido, era Charles. 8 Hemos conversado sobre muchas cosas: la conducta de William, los planes para ingresar a Jane en un convento y nuestros problemas monetarios. Cuando se ha ido, eran las tres de la mañana.

Sábado 17.

Mary se ha pasado la mañana leyendo, mientras yo he estado fuera todo el día, tratando de arreglar nuestros asuntos. Sólo he podido leer un rato por la noche.

Domingo 18.

He recibido mi primera lección de griego. Shelley ha salido a cenar con Peacock, y han hecho el camino de vuelta juntos, andando. Me ha contado cosas muy curiosas sobre Harriet. Conversamos, estudiamos un poco de griego y nos acostamos.

Lunes 19.

Shelley ha ido a casa de Ballachy. Allí le han confirmado que la venta será el miércoles. He leído griego, y, por la noche, unas páginas de Rasselas.

Miércoles 21.

He leído griego. Hookham ha venido a buscar a Shelley y se han ido juntos a la subasta; por desgracia, no ha comparecido ningún postor. Hookham ha cenado con nosotros, y Percy nos ha querido leer un canto de Thaliba. No lo ha conseguido. Demasiado cansado, le ha entrado sueño; se ha acostado temprano.

Jueves 22.

Hemos salido a comprar papel y tinta. Shelley se ha ejercitado en la escritura del alfabeto griego. Por la noche hemos discutido por culpa de Harriet. Resulta que hemos recibido una carta de ella, abrasiva, que venía de Bexhill. Shelley se ha ido directo a la ciudad, pero Harriet ya no estaba allí. Después hemos recibido otra carta de ella en un estilo distinto, más conciliador. Shelley se ha puesto a dibujar, y yo a leer El monje; hemos pasado así la noche entera.

Viernes 23.

Visitamos a Hookman, y después hemos ido a un librero y nos hemos gastado una guinea en libros. He recibido una carta de mi padre. Hookham ha cenado con nosotros, y Shelley nos ha leído Thaliba durante buena parte de la noche.

Domingo 25.

Antes del desayuno he leído dos odas de Anacreonte. Después he dibujado mientras Shelley leía a Diógenes Laercio. Hemos paseado con Shelley por el campo. Peacock 9 ha venido de visita; iba a casa de Warry, y se ha llevado a Shelley con él.

Martes 27.

He terminado de leer Justicia política, después he preparado las maletas y nos hemos dirigido a nuestro alojamento en Somerstown.

Miércoles 28.

Peacock ha venido de visita. Jane ha ido a ver a Hookham. Percy y yo acompañamos a Peacock a Ballanchy. Vamos los cuatro al banco. De regreso, leo algo de griego. Peacock pasa la tarde entera con nosotros.

Jueves 29.

Shelley ha ido a la oficina de seguros de Westminster. Después hemos dado una caminata juntos hasta las praderas que rodean Kentish Town.

Viernes 30.

Después del desayuno hemos dado una caminata hasta Hampstead Heath.

Allí discutimos el caso de dos hermanas que han renunciado a su herencia.

Al regresar, nos esperaba una carta de la señora Boinville. Peacock ha venido de visita. Hemos hablado con él sobre el caso de las herederas y sobre los arreglos matrimoniales.

Sábado, 1 de octubre.

Peacock ha venido a vernos después del desayuno; hemos salido a caminar en dirección a Hackney. Peacock ha cenado con nosotros; nos hemos pasado la noche entera tramando planes de huida.

Domingo 2.

Después del desayuno damos un paseo con Peacock por la ladera de Primrose Hill. Vemos cómo los pequeños botes se desplazan sobre el agua.

Regresamos antes de lo que teníamos previsto; tarde de lectura.

Lunes 3.

Releo Justicia política. Después damos un paseo con Peacock por el lago Nangis; nos enseña los barcos que se usan para apagar incendios: son más pequeños de lo que imaginaba. Después de la cena conversamos y encendemos fuegos artificiales. Fantaseamos con un viaje por Irlanda.

Martes 4.

Shelley se ha pasado todo el día fuera, tratando de resolver con Ballanchy y con Ellis varios de nuestros asuntos administrativos. He leído y he estudiado griego, también me he ocupado de la correspondencia. Shelley, al regresar, ha escrito cartas para Hogg y para la señora Boinville.

Miércoles 5.

Peacock ha venido a desayunar. Hemos paseado hasta el Nangis, y esta vez

hemos navegado con los botes contra incendios. Por la tarde, Shelley nos ha leído en voz alta El viejo marinero de Coleridge. Recibimos carta de Harriet, en un tono algo más conciliador.

Jueves 6.

Peacock ha desayunado con nosotros. Shelley ha ido a ver a Ballachys; ha vuelto diciendo que no se encontraba demasiado bien. Me ha leído un canto de La reina Mab. Hookman ha llegado con los libros que encargamos. He empezado el de Godwin: es de una estupidez desoladora.

Viernes 7.

Por la mañana, lectura y visita de Peacock. Por algún motivo que me da pereza averiguar, Jane se ha negado a salir a pasear con nosotros. Hemos atravesado la llanura en dirección a Hampstead. Debajo de un roble enorme hemos visto un becerro muerto… Una vaca muy flaca observaba el cadáver del animal desde un estado casi parecido al dolor humano… He pensado que se podía integrar la escena y ese punto de vista en un poema… La puesta de sol es hermosa… Regresamos a las nueve… Justo para cenar.

Cuando Peacock se ha ido, nos hemos sentado a hablar con Jane sobre la opresión y la conveniencia de una reforma, de despellejar a los militares…

Jane nos ha contado su ideal de una sociedad secreta de mujeres. Han desfilado por la conversación: Harriet, la señora Hitchener, Hogg… 10 A la una en punto me he dado cuenta de lo tarde que se nos había hecho… Poco después hemos conversado sobre lo horrible que sería escuchar el silencio de la noche recorriendo los tímpanos como hormigas. En media hora hemos vuelto sobre el mismo asunto con otras palabras. A las dos nos hemos querido ir a dormir, pero estábamos casi asfixiados de tanto hablar. Shelley le dice a Jane «Buenas noches», con la mano apoyada sobre la mesa. Jane es consciente de que en su rostro dibuja una expresión que no puede reprimir. Jane vacila. Shelley repite: «Buenas noches». Jane sigue dudando.

Shelley le dice: «¿Has oído hablar de la tragedia de Orra? Sí, pues así de horrible te ves. ¡Cierra ya esos ojos! Descansa. Buenas noches». Jane ha salido corriendo hacia su habitación. Shelley se sentía incapaz de dormir, me besó y se dispuso a sentarse a mi lado y leer hasta que se hiciese de día.

Entonces escuchamos unos pasos nerviosos que descendían por las escaleras… Era Jane de nuevo. Su rostro estaba horriblemente distorsionado por la consternación, y al mismo tiempo su piel resplandecía

con un brillo que no parecía humano, mientras el color de los labios se apagaba como el de los muertos. La piel se le arrugó en cientos de arrugas que unas horas antes no existían. Era como si su rostro no fuese lo bastante fuerte para soportar el avance del terror. Sus orejas estaban tiesas como las de los animales. Los ojos estaban tan abiertos que parecían deseosos de salirse de las órbitas, casi dolía imaginar el esfuerzo que hacían los músculos de los párpados para retenerlos, y el conjunto de su cara todavía me horrorizó más cuando pensé que alguien había insertado unos ojos vivos en una cabeza sin vida. Este espantoso espectáculo duró unos instantes que me parecieron eternos… Lo que siguió fue también terrible y confuso, en cierta manera violento, pero por lo menos recuperó la dimensión humana.

Jane me preguntó si le había tocado su almohada. Su tono era de alarma, como si estuviese horrorizada. Shelley respondió por los dos que nadie le había tocado su almohada. Entró con ella en la habitación, y para calmarla le recordó que yo estaba embarazada. Esto pareció serenarla, aunque entonces se puso a decir que un poder más allá de lo humano había desplazado su almohada cuando ella no miraba, pero, si omitimos estas palabras, lo cierto es que pareció recuperar el dominio de sus sentimientos y, poco a poco, la tranquilidad. Sus gestos suaves me convencieron de que no nos estaba engañando. Continuamos sentados junto al fuego, alternando silencios incómodos con una conversación espantosa sobre la naturaleza de tantos misteriosos comportamientos que se apoderan de ella. Shelley le leyó algunos de sus poemas, y aunque conseguimos desviar por momentos la conversación de las fantasmagorías de Jane, una y otra vez regresábamos a ellas… Nuestras velas iluminaban poco… Temíamos que se consumieran antes de que la luz del día inundase el cielo y el efecto de la oscuridad total en el ánimo de Jane volviese a descomponerla… Justo cuando el amanecer rompía la tiniebla, Jane logró describir con una mente serena la sensación que se había apoderado de ella… Me habló de una tristeza profunda, casi consciente, capaz de apoderarse de sus pensamientos. Le acaricié el rostro y le hablé con toda la dulzura de la que fui capaz… Tarea inútil…: su horror y su sufrimiento volvieron a incrementarse hasta alcanzar unas convulsiones horribles. Jane gritó antes de arrojarse al suelo y empezar a retorcerse.

Shelley vino corriendo… La abrazamos, y sus convulsiones fueron espaciándose y reduciendo su intensidad; al final se durmió gradualmente.

Al amanecer examinamos bajo la luz del día su habitación y encontramos la

almohada en la silla.

Sábado 8.

Relectura de Justicia política. Salimos a dar un paseo. Al regresar, Shelley conversa con Jane y yo leo Los males de la mujer. Dedicamos la tarde a leer y a conversar.

Lunes 10.

He releído Justicia política. Después, con Percy y Mary Jane Clairmont, hemos ido a Finnis y a Oxford Street. Hemos visitado con Shelley el cementerio. Nos confabulamos para no admitir más información sobre nuestros intereses que no esté bien contrastada. A nuestro regreso nos encontramos con una carta de Harriet. Asegura que ha contraído una enfermedad que ella considera peligrosa. Nos visita Peacock. Shelley ha salido a ver al doctor Sims, pero no le encuentra en casa. He leído. Peacock se ha quedado a cenar. Shelley le ha escrito a Harriet, aunque yo era partidaria de ir a visitarla. Después ha salido a buscar al doctor Sims; ha vuelto con un informe sobre el estado de salud de Harriet que no parece muy alentador.

Martes 11.

Shelley ha ido a Westminster, a la oficina de seguros. Yo he estudiado griego. A la hora de cenar, Peacock ha venido con una mala noticia: nos han denegado el dinero. Ahora parece claro que la culpa ha sido del concienzudo y maniático Lawrence. Nos ha llegado una carta más alegre de Harriet y una fría, casi sarcástica, de la señora Boinville.

Miércoles 12.

Carta de Marshall. Jane viene a visitarnos, pero ya hemos salido hacia Cheepside. De regreso, un acontecimiento… 11 Deliberamos hasta la siete, después quemamos la carta. Nos hemos acostado muy temprano.

Jueves 13.

Hemos comunicado la quema de la carta. Muchas discusiones, también controversia sobre su posible contenido. Nos hemos asustado mutuamente, por un momento hemos decidido salir de Londres. Por suerte, nos han llegado cinco libras, cortesía de Hookham, que nos han animado a quedarnos. Enseguida nos hemos puesto a analizar la situación: estamos de

acuerdo con la naturaleza repugnante de la escena, hay algo depravado en el engaño del que hemos sido objeto; tratar con personajes de tan escasa calidad humana, que ni son como nosotros, ni jamás podrían serlo, es una visión repulsiva. Pero eso no quita que somos una pareja algo ineficaz, incapaces de idear, y ya no digamos de mantener, sistemas para defendernos de las trampas. Shelley estaba realmente disgustado con su comportamiento. Hemos ido a Kean, y ha regresado la angustia. El regreso era tan depresivo que decidimos quedarnos a pasar la noche en un hotel de Stratford.

Viernes 14.

Cada día es más evidente y dolorosa la insensibilidad de Jane, su incapacidad para mantener vivo un grado mínimo de amistad… Los sentimientos ocasionados por este descubrimiento me impiden aflojar mi severidad.

Visita de Peacock. Por fin he logrado interesarme algo en este hombre.

Aunque dudo mucho que su manera de ser logre entusiasmarme o alterar algún día mi sosiego. Ha oído que Eliza y Helle se irán a Poynton tres semanas. Después se ha puesto a conversar con Jane; casi he podido sentir cómo se inquietaba su mente, cómo su personalidad perdía la forma. Creo que tendremos una oportunidad con ella si admite que la tratemos con suavidad, si le deja un espacio al sentimiento. En su manera de hablar con Peacock advierto que no es del todo insensible a nuestra generosidad. Su conducta me ayuda otra vez a pensar en los principios de la verdadera filosofía, y que si no los aplicamos de mala manera podemos transformarnos para bien. Para eso es imprescindible despreciar muchos rasgos de la propia personalidad que por desgracia suelen ser habituales: someter la ira, sacrificar el orgullo y el egoísmo, no ceder a los placeres triviales. Lo mejor sería que Jane y el resto de nosotros nos concentrásemos en un gran afecto, nos entregásemos a él con una esperanza: que el resto de la humanidad pueda disfrutar del beneficio de la benevolencia, la justicia y la sensibilidad que prodigamos cuando queremos y se nos quiere. Pero esa aproximación al verdadero afecto difícilmente puede ser serena. Las horas de paz son horas donde con frecuencia no ocurre nada, y en ese estado,

¿cómo vamos a beneficiar a un individuo o a una comunidad? Nada puede

sacudir a un espíritu verdaderamente grande si no es lo bastante poderoso para destruirlo. Todo lo anterior son reflexiones accidentales que surgen de manera indirecta de las circunstancias en las que me encuentro, de manera que un cambio de circunstancias o una reflexión más atenta podrían alterarlas. Por la tarde he leído a Cicerón, Sobre la senectud; me entretienen sus paradojas. Cae la noche. Jane camina en sueños y gime de desesperación, es horrible. La hemos estado escuchando durante casi dos horas; después, Mary ha logrado calmarla. Al ver que me desvelaba, he intentado terminar el libro de Cicerón. A la mañana siguiente descubrimos que Jane se había paseado por el alerón de la chimenea de su dormitorio, agarrada a su almohada, y que desde allí trató de meterse en la cama de un salto, pero cayó de espaldas, y allí la hemos encontrado.

Sábado 15.

Después de desayunar he leído más sobre política. Shelley se ha ido con Peacock a un recital: ha resultado ser una decepción; luego, por lo visto, han ido a Hommerton. Jane le ha escrito a Marshall. He recibido una carta de mi padre; estaba locuaz. Percy y Peacock han regresado a las seis. Le he dicho a Percy que Jane me ha hecho mucha compañía, y él le ha pedido a Jane que no se marche todavía. Jane le ha escrito una carta a mi padre donde no dice una palabra sobre su partida; una carta que, como de costumbre, no contribuye a solucionar nada.

Domingo 16.

Visita de Peacock. Nos expone varios planes de acción para nuestra fuga; poco después ha llegado Hookham. Hookham y Peacock se han ido juntos.

Percy, Mary Jane Clairmont y yo hemos ido de paseo hasta el pueblo de Kent. Después hemos cenado.

Lunes 17.

Peacock ha aparecido por la mañana y se ha quedado aquí todo el día.

Shelley ha intentado ver a Ballachy, pero ha sido imposible. Hookham llega cuando me había puesto a leer; conversamos durante la noche entera. La carta de Hogg es propia de una persona fría y antipática. ¡Qué pocos espíritus amistosos vagan por el mundo!

Martes 18.

Percy se ha ido con Peacock a visitar a varios abogados, pero, como de costumbre, no tiene el menor éxito. Jane y yo vamos a Pancras. A nuestro regreso, nos informan de que Shelley, al no encontrarnos en casa, ha salido a buscarnos. Cuando vuelve, pasamos unas horas conversando a solas, preocupados. Por la tarde damos otro paseo hasta Pancras. Me acuesto pronto. Shelley y Jane se quedan conversando; no sé si es más rara su repentina cordialidad o que no parezcan asustados.

Miércoles 19.

Shelley vuelve a la ciudad y cosecha otro fracaso absoluto. Hookham nos envía dinero. Shelley me lee un pasaje de Comus en voz alta; se acuesta pronto. Yo no logro tranquilizarme para meterme en la cama hasta las once.

Hemos recibido una traducción italiana de Plutarco.

Jueves 20.

Shelley vuelve una vez más a la ciudad. He terminado Caleb Williams. 12

Visita de Peacock. Nos informa de que mi padre no piensa recibir a Shelley, que si quiere algo de él, que nos pongamos en contacto con su abogado.

¡Oh, Señor, filósofos, qué gremio de seres compasivos! Nos enteramos de que Harriet se ha ido a casa de su padre. Hookham nos visita a la hora de la cena; la apelación está en manos de un individuo al que no duda en calificar de «un auténtico cerdo». Por la noche hemos leído las memorias de Voltaire. Shelley se acuesta temprano. Yo no lo consigo hasta pasadas las diez.

Sábado 22.

Termino la vida de Alfieri. También he visitado el cementerio y me han entrado ganas de leer algún ensayo sobre sepulcros. Shelley se ha pasado la mañana entre abogados, pero no ha conseguido nada. He leído los cuentos de Voltaire, después he dado un pequeño paseo. Visita de Starling. Nos ha traído una factura con un mes de retraso. Por la noche nos ha llegado una carta de Fanny advirtiéndonos de las intrigas de Hookham. Jane y Shelley han ido a buscarla para preguntarle; han llegado a verla, pero les ha dado esquinazo.

Domingo 23.

De visita a Skinner Street. Jane nos informa ahora sobre Fanny. Visitamos a Peacock, almorzamos con él. Después, Percy y Peacock van a casa de Hookham, pero no le encuentran allí. Jane y yo hemos regresado a Pancras.

Cuando Shelley regresa, escribe cartas para Harriet y Godwin. Yo escribo a Isabel. Después conversamos sobre nuestros planes. Peacock viene a cenar.

Jane va a ver a Harriet; tarda tanto en volver que Shelley sale a buscarla. Al filo de la medianoche recibimos la respuesta de Harriet: desalentadora.

Lunes 24.

Por la mañana, Jane nos lee en voz alta. A las once estamos ya vestidos para salir, paseamos por Fleet Street. Visitamos a Peacock. Volvemos a Pancras y nos quedamos allí una hora o dos. Llaman a la puerta, no respondemos, seguro que eran alguaciles. Regreso a casa de Peacock con Jane, mientras Shelley va a ver a Ballachy. Regresa con esperanzas; nos dice que hay buenas perspectivas de que todo se resuelva el jueves por la mañana.

Cenamos en casa de Peacock; se alegra mucho al decirnos que ha conseguido dinero. Nos acostamos pronto, mortalmente cansados.

Martes 25.

He escrito a Shelley. Jane va a ver a Fanny. He leído Elementos de moralidad. Después he empezado a inquietarme y he enviado a Marshall a buscar a Jane, y cuando ha vuelto a casa, mis temores se han concretado.

Quieren que se una a su familia. Fanny le ha reconocido que Charles estaba al corriente de la traición de Hookham, pero no sólo no nos advirtió, sino que se quedó callado cuando Jane le preguntó directamente. Es una infamia peor de lo que me pensaba. Se ha dicho mucho que Patrickson se suicidó, pero lo asesinaron sus acreedores, con Flather a la cabeza. Flather es el verdadero asesino, es otro de estos homicidios legales y asépticos, como el de Maria Schoening, que el mundo parece guardarse el derecho a reclamar.

Y quizás sea lo que nos preparan a nosotros. Peacock ha venido a verme.

Shelley estaba en Holborn. Hemos salido a pasear. Al regresar, Shelley me ha parecido muy afectado por la muerte de Patrickson. Ha salido a pasear con Peacock, han estado hablando hasta las diez, pero ha regresado solo.

Jane parece embrujada, se ha pasado la noche removiendo el estercolero de sus planes para abandonarnos.

Miércoles 26.

Nos visitan los viejos amigos de Shelley, que se marchan algo más que decepcionados, creo que casi rabiosos. Shelley me dice que prefiere otra clase de personas. Por la tarde ha ido a visitar a Hookham para tratar asuntos de dinero. Ha vuelto a Pancras hacia las cuatro; hemos pasado la tarde entera leyendo.

Jueves 27.

Invierto la mañana en escribir a Fanny. También recibimos cartas de Skinner. Pero lo relevante es que Fanny está muy triste, y que Charles Clairmont contradice todas y cada una de las líneas que ella me escribe.

Pasadas las dos, he ido a St. Paul para encontrarme con Shelley. Él venía de ver a Hookham en carro, pero no lo ha encontrado en casa. Me ha dicho que me fuese a Pancras, que él volvería a intentarlo, que no iba a parar hasta que consiguiese una respuesta definitiva de Ballachy. También me da dado una noticia esperanzadora: le han hablado de un prestamista que podría estar interesado en nuestro caso. Por la tarde me dediqué a leer en voz alta para Jane. Cuando Jane se ha acostado, he escrito a Shelley. Me ha llegado una carta suya, con un escrito adjunto de Hookham, donde nos informa que Harriet ha ido a molestar a mi padre, con la idea de predisponerlo en nuestra contra; es una mujer detestable.

Viernes 28.

Paseo, lectura y conversación con Shelley. Le ha escrito a Hookham sobre mi padre. También hemos recibido una carta de sir John Shelley pidiendo detalles sobre nuestra situación. A las cuatro estaba de vuelta en Pancras; a las seis ha llegado una carta de la señora Godwin; una sola palabra de esta mujer tiene fuerza suficiente para estremecerme. Mi pobre padre…, nada de lo que diga ayudará. Leo sin concentrarme, así que decido escribirle a mi amor.

Sábado 29.

Lectura. Luego salgo para ir a ver a Shelley. Paseamos durante hora y media. Regresamos a casa. Conversamos con Jane. Shelley no se encuentra

demasiado bien. Me acuesto a las nueve y me desvelo a las doce. Shelley llega a las doce.

Domingo 30.

Me he levantado tarde. Me paso el día entero conversando con Shelley.

Apenas nos interrumpe la visita de Hookham, que le aconseja que no se deje ver durante un tiempo por el London Coffee House. Shelley y yo pasamos la noche en una posada de St. John Street; a veces, el amor no permite que nos separemos. Shelley me dice que no quiere pasar otra noche sin mí.

Lunes 31.

Después de desayunar, Shelley acude a Ballachy. Allí le hacen una proposición vergonzosa. Le ofrecen trescientas libras al año si renuncia a las quince mil sobre las que tiene derecho cuando muera sir Shelley. Le pasan el acuerdo por escrito para que delibere con calma; deben haber advertido su excitación. Yo he pasado la mañana leyendo a Carnot, un hombre absolutamente vulgar, pero del que se puede aprender algo. Me he enterado de los tratos cuando Shelley ha regresado. A la hora de la cena se ha presentado Jane con la idea de quedarse a comer con nosotros. Yo le había escrito por la mañana, y Shelley por la tarde, y a los dos se nos había olvidado. Shelley nos habla con esperanzas un poco forzadas de un individuo de Sussex que podría estar interesado en ayudarnos. Se acuesta pronto, agotado por la conversación.

Martes, 1 de noviembre.

Paso la mañana entera estudiando griego. Shelley ha ido al banco. Jane aparece de visita. Nos dice que los acreedores andan por la ciudad exigiendo su dinero. Lo peor es que han decidido no enviarnos más comida hasta que paguemos, y tenemos mucha hambre. Jane va a ver a Hookham.

Shelley regresa sin dinero, y nos ponemos a discutir sobre el carácter de Jane. Después escribimos a Fanny con la idea de que nos invite a comer.

Cuando Peacock llega con algunos alimentos, Shelley ya ha salido con la idea de hacer unas gestiones del todo imprecisas. Llega a casa con pasteles; le ha contado a Charles el lamentable estado de nuestros asuntos: ése es el único progreso. Por suerte, Hookham llega con dinero para pagar las

facturas más inmediatas. Tomo el té y me voy a la cama para calmarme después de la discusión. Shelley decide pasar la noche en casa de Peacock.

Miércoles 2.

Recibo carta de Shelley. Le respondo. Voy a Holborn a ver a Jane. Regreso muy triste. Le escribo otra carta a Shelley, esta vez, más larga. También le escribo a Hookham. Le escribo de nuevo a mi amor para desearle buenas noches.

Jueves 3.

Trabajo y escribo a Shelley, después estudio gramática griega. He recibido una carta de Booth. Es curioso saber que todas nuestras esperanzas caben dentro de un sobre. Pobre Isabel, qué pena, nunca pensé que sería capaz de comportarse así. Por la tarde leo y estudio. Recibo una carta de Shelley. Le respondo.

Sábado 5.

Visito a Peacock con la idea de ver a Shelley. Me entero de que Lambert se ha instalado allí, y me encuentro con Charles Clairmont, decidido a vender parte de sus muebles para satisfacer la deuda. Clairmont nos asegura que piensa irse a las Indias Occidentales, un viaje muy peligroso y del todo desaconsejable, teniendo en cuenta su estado de salud. Regreso a casa sin Shelley, que no llega hasta las doce y media.

Domingo 6.

Conversación con Shelley. Antes he escrito un montón de cartas, pero dedico la noche entera a hablar con él. Es un día entregado a las dulces ociosidades del amor; me acuesto de madrugada. Shelley se va un poco antes de las diez.

Lunes 7.

Trabajo toda la mañana. A las tres salgo un rato para ir a ver a Shelley; regreso a las cinco, me pongo otra vez a trabajar, leo al atardecer, me meto en la cama a las diez.

Martes 8.

Le escribo una carta a Izy y trabajo el resto de la mañana. Por la tarde voy a

ver a Shelley. La lluvia y los truenos han dejado paso a un cielo limpio y luminoso. Hemos pasado dos horas juntos. Después he regresado a Pancras en un carro. Me he pasado la tarde entera hablando con Claire. Me he retirado a dormir a las diez. Me he pasado un buen rato en silencio, sin dormir, escuchando cómo el hijo del herrero daba golpes en una tetera de hojalata, feliz porque es su fiesta de cumpleaños. Shelley ha conocido a Charles Clairmont, han conversado sobre Hogg y han tomado el té. A Shelley le ha parecido un hombre ingenioso, pero demasiado frío.

Miércoles 9.

Ocupo la mañana entera empaquetando. Dejo Pancras sobre las tres; le pido a Peacock que avise a Shelley. Charles Clairmont se aloja en Nelson Square por ocho libras. Visito a Jane, que está muy triste. Ella está muy hosca con Shelley. Lo cierto es que pensamos muy poco en ella, nuestro amor nos hace muy felices.

Jueves 10.

Claire no se encuentra bien y no ha dicho una sola palabra en todo el día.

Enviamos a Peacock, pero no ha vuelto con buenas noticias. He leído algo de Petronio, me ha parecido un escritor detestable. Shelley ha pasado fuera toda la mañana. Por la noche he leído las memorias de Louvet; me acuesto temprano. Shelley y Claire se quedan hasta las doce hablando. Desde la cama escucho como Shelley habla con Claire de muy buen humor.

Viernes 11.

Nos ha llegado una carta de Hookham exigiéndonos veinticuatro libras.

Shelley ha ido a verlo. Yo he seguido leyendo las memorias de Louvet.

Domingo 13.

El mejor momento del día es por la mañana, cuando puedo dedicar unas horas a escribir. El resto del día, pésimo. Fanny le ha enviado una carta a Jane para convocarla a Blackfriars Road, pero Jane se siente incapaz de ir, así que es Fanny la que decide venir. Consigo que no me vea, pero escucho todo lo que dice, y no es agradable. Fanny asegura que mis cartas son frías y poco delicadas. Fanny le dice a Jane que, si sigue relacionándose conmigo, papá cortará la relación con ella. Dios bendito, ¡qué idea de libertad! Después han comentado una carta muy impertinente de Chrisy

Baxter, aunque el motivo por el que asegura haber venido es porque está preocupada por la escasez de ropa de Jane. Fanny va y vuelve a la calle Skinner para traerle algo de ropa. Jane decide irse con ella. Shelley regresa después de un día entero con Hockham, tratando de que entre en razón.

Desaprueba lo que ha sucedido. Lectura y escritura. De noche converso con mi amor sobre muchas cosas. Nos interrumpe una carta de Jane: asegura que está muy contenta y que no sabe cuándo volverá. He pasado muy mala noche.

Lunes 14.

Mary no se encuentra bien. Hemos recibido una nota de Hogg y otra de Claire; sería una suerte para nosotros que esta chica tuviera una mente más resoluta. Sin firmeza, el entendimiento se vuelve impotente, y los principios morales más verdaderos se entenebrecen. Charles ha venido para hablarme de Lambert. He salido a dar un paseo. Gracias a Peacock, recibo treinta libras. Por la tarde se ha presentado Hogg, acompañado de Claire. Me gustaría pensar que todavía es mi amigo, que a pesar de las radicales diferencias de ideas que se han ido manifestando, en parte por ese fondo de temperamento tan distinto que tenemos, todavía queda simpatía entre nosotros. Estoy muy contento de cómo se ha comportado Mary. Está pasando con buena nota la prueba que he temido siempre: la que evidenciaría su carácter y me permitiría juzgarla. Nos entregamos a una conversación muy animada, y es como si la mala salud de Mary se desvaneciese durante todo este tiempo.

Martes 15.

Sueños inquietantes me han ocupado toda la noche. Me he encontrado muy mal. Ha venido Jane, he hablado con ella; después ha ido a Skinner a comunicar que no volverá. Después, Shelley la ha recogido en la plaza de Nelson y han vuelto juntos a casa. Shelley ha visitado a Peacock. Por la tarde nos ha leído en voz alta.

Miércoles 16.

Me he sentido indispuesta todo el día. Shelley y Jane han pasado el día fuera, paseando por la ciudad. Shelley ha leído en voz alta. Hogg ha llegado en mitad de la declamación. Se ha quedado toda la tarde. Shelley no ha

terminado de escribir su crítica hasta las tres y media.

Jueves 17.

Me siento más enferma de lo que era capaz de imaginar que era posible.

Shelley ha reescrito algunos pasajes de la crítica. Se ha pasado el resto del día y buena parte de la tarde leyendo. Nos hemos acostado pronto.

Viernes 18.

Me siento muy enferma, pero hablo demasiado, como de costumbre.

Sábado 19.

Sigo muy enferma. Shelley y Jane han ido a visitar a la señora Knapps. Por lo visto, ha recibido a Jane con mucha amabilidad, e incluso ha prometido venir a visitarme. Me he acostado muy temprano. Charles Clairmont ha venido de visita por la noche, pero no me han despertado y no he llegado a verlo.

Domingo 20.

Todavía me encuentro mal. Me he levantado tardísimo. Por la tarde, Shelley ha leído a Plutarco. Después ha venido Hogg; nos ha ofrecido un relato ridículo del doctor Lambe y la señora Newton, un relato casi denigrante.

Hemos discutido sobre la calidad humana de Hogg. Percibo en él malos sedimentos; por momentos me parece una persona bastante turbia.

Lunes 21.

Nos levantamos muy tarde. Leemos a Plutarco. Por la tarde, mientras conversábamos, aparece Charles Clairmont y se queda con nosotros hasta las diez. No nos ha traído ninguna noticia concreta, pero hemos deducido que de repente esas personas de la calle Skinner que tienen tan alto concepto de sí mismas manifiestan ahora una suficiencia hacia Jane que raya en la indiferencia.

Martes 22.

Turner apareció de buena mañana. Ha decidido irse a Francia. Habla de Jane en un tono que él mismo se ve obligado a dar explicaciones. Shelley va a ver a Lambert; le proponen que escriba obituarios para pagarle la deuda a Godwin. Shelley regresa, pero se queda poco tiempo en casa; enseguida sale con Claire para comprarle vestidos. Por la noche visita a Charles Clairmont. Nos ha dicho que Turner le comunicó a Godwin que Claire

debería estar de regreso en cinco días. Charles es Charles: dice unas cuantas tonterías intolerables en una persona cabal, pero también parece más amistoso y amable que en otras ocasiones.

Jueves 24.

Claire está muy enferma. La ha visitado el doctor Currie. Sufre una enfermedad en el hígado. Shelley sigue leyendo sobre Prometeo. Por la tarde han sangrado a Claire. Espasmos en la espalda. Nos ha visitado Hogg.

Viernes 25.

El doctor Currie recomienda un tratamiento de sanguijuelas. Por la tarde parece que ha tenido éxito, y Claire se encuentra mejor.

Sábado 26.

He trabajado todo el día, mientras Shelley terminaba el poema. Claire estaba de muy mal humor, no quería leer en italiano. Shelley se ha sentado con ella un rato y ha conseguido que entrase en razón.

Domingo 27.

He leído por la mañana, y nos hemos pasado el resto del tiempo conversando; un día verdaderamente feliz. Hogg ha aparecido por la tarde.

Está triste, resentido… Estoy perdiendo las pocas esperanzas que tenía en él. Sus opiniones sobre el honor y el respeto a las costumbres establecidas son perversas, y lo condenarían ante cualquier tribunal organizado en nombre de la filosofía.

Lunes 28.

He dado un corto paseo con Shelley; después, él se ha ido a ver a Tahourdin y a visitar otras madrigueras de abogados. Al regresar, se ha puesto a trabajar. Después de unas horas me ha confiado que John Shelley se niega a ayudarnos. He visto a Percy verdaderamente cansado. Jane nos ha leído en voz alta.

Martes 29.

Me he pasado el día entero trabajando. Shelley ha leído La reina de las hadas en voz alta. Después hemos ido a casa de Parker con Claire. Por la noche nos ha visitado Hogg. Hemos tenido una discusión sobre el amor a la sabiduría, el libre albedrío y la necesidad. Sus posiciones me han parecido

muy equívocas, pero creo que son fruto del desconcierto. Sus argumentos son muy débiles.

Miércoles 30.

Trabajo todo el día. Después del desayuno, Shelley me ha confesado que está tan insatisfecho y desconcertado con su trabajo como yo; no puede concentrarse con tantas idas y venidas a los abogados. Por la tarde, Shelley y Claire han ido a buscar a Charles Clairmont, pero no le han encontrado.

He leído a Philip Stanley; me ha parecido un escritor muy poco inteligente.

Jueves, 1 de diciembre.

He terminado el libro de Philip Stanley. He trabajado tanto como he podido.

Shelley y Claire han ido a buscar a Charles Clairmont, y esta vez han logrado volver con él. Hogg ha venido de visita. Hemos conversado sobre muchas cosas, y esta vez sin discutir.

Viernes 2.

He trabajado durante toda la mañana. Jane ha leído en voz alta. Shelley está con el mal humor que se gasta últimamente todas las mañanas. Nos llegan libros de parte de Hookham. Shelley nos lee a Proudhomme en voz alta, también unas estrofas de Spencer. Nos acostamos temprano.

Sábado 3.

He sentido mucho malestar. Me he pasado el día acostada, leyendo los libros de la señorita Bailleys, tomando mis medicinas. Shelley nos ha leído en voz alta páginas del diario de Moore.

Domingo 4.

Me he pasado el día leyendo el diario de Moore. Shelley me lo ha prestado, y él se ha sumergido en Diógenes Laercio. Hemos dado un paseo al anochecer, varias vueltas por la plaza. Hogg viene de visita por la tarde.

Esta noche ha estado más agradable que en otras ocasiones, pero sigo pensando que es un caso clarísimo de muchacho extraviado. Me encuentro muy mal.

Lunes 5.

Claire y Shelley se pasan todo el día fuera, ven a un montón de gente. No estoy segura de que lo apruebe, pero lo cierto es que trabajan mejor por la tarde. Por la tarde, Shelley lee un buen fragmento de Agathon. Me gusta,

pero no me parece tan bueno como El peregrino.

Martes 6.

Me encuentro muy mal. Entretanto, y como siempre, Shelley y Claire han ido a montones de sitios. Por la tarde hemos leído los diarios de Moore: es notable cómo pasa de lo conmovedor a lo afectado. Hemos recibido una carta de la señorita Marianne de St. Croix. Y también una carta de Hookham, donde se nos informa de que Harriet ha dado a luz al hijo y heredero de Shelley. Percy ha recibido y ha escrito un carrusel de cartas referidas a este acontecimiento, que en otras circunstancias merecería que lo recibiéramos con un repique de campanas. Me lo tomo como si fuera el hijo de la esposa de Shelley, y no el hijo de Percy. Por la tarde aparece Hogg; cada vez me cae un poco mejor, pero me fastidia tanto apego al ejercicio físico. Recibimos una carta de Harriet confirmando la noticia: desde la primera hasta la última línea adopta el tono de la esposa abandonada. Según ella, el bebé nació hace una semana.

Miércoles 7.

Claire y Shelley han salido juntos. Shelley se ha reunido con los abogados.

Por lo visto, Harriet le ha tratado con un egoísmo insultante. Ha vuelto a casa muy mojado y agotado. Me ha leído el Agathon. Hoy todavía me gusta menos, con tiene ideas que me parecen detestables. Trabajo bastante y bien.

Por la noche nos visita Charles. Nos dice que Place está tratando de recaudar 1200 libras para pagarle a Hume. Los asuntos en Skinner Street van de mal en peor. Temo que en cualquier momento aparezca alguien para exigirnos el alquiler. Aquí también todo va de mal en peor. Shelley acom paña a pie a Charles a su casa. También pasa por casa de Hookham a por las cien libras que le daremos a mi padre. Regresa agotado. Me he pasado toda la noche trabajando.

Jueves 8.

Shelley y Claire salen de buena mañana para visitar a Hookham. Necesitan noventa libras más para mi padre. Como de costumbre, se han pasado toda la mañana fuera. He terminado de leer Agathon y ya puedo decir que no me gusta. Su autor, Wieland, expresa algunas opiniones de lo más detestables; es uno de esos hombres que al cumplir 40 años alteran todas sus opiniones

y se convencen de que al resto de la humanidad les pasará lo mismo. Su sitio está en la parroquia, y no entre los escritores. Shelley y Claire regresan tarde, pero Shelley no se queda mucho tiempo, se dirige a casa de Lambert para tratar de nuestros interminables asuntos. Trabajo toda la tarde. Hogg viene de visita. Conversamos sobre un montón de asuntos. Hoy me ha parecido más sincero que otras veces. Sueños extraños.

Domingo 11.

Leemos un poco a Drummond, pero sobre todo hablamos. Después del almuerzo doy un paseo con Shelley hasta casa de Pike. Después hemos leído el periódico en voz alta, para satisfacer un capricho de Claire. Hogg viene de visita y nos hemos puesto a conversar sobre las diferencias con las que varones y mujeres encaran las relaciones sexuales. Después ha venido de visita Charles Clairmont, a quien prefiero no ver.

Lunes 12.

Larga conversación con Shelley. Después se va con Claire a Londgdills.

Aprovecho para leer a Drummond. Por la tarde trabajo mientras Shelley lee los viajes de Mungo Park; está tan cansado que se va a dormir a las siete y media. Jane lee la biografía de Mirabeau.

Miércoles 14.

Hemos terminado de leer los viajes de Mungo Park; son de lo más interesantes, y si el hombre no tuviese tantos prejuicios, lo serían mil veces más. Pero ya se sabe que nos encontramos con cristianos estrechos de mente por todas partes. Salimos a dar un paseo con Shelley. Por la tarde hemos leído a Suetonio. Cenamos temprano. Me he empezado a sentir mal, más débil que enferma. Al anochecer, Shelley y Claire leen la carta de Milton sobre la educación. Ya es de noche cuando nos visita Hogg; ni discutimos ni la conversación consigue ser interesante. Pero nos divierte con un retrato del padre de Shelley y su visión sobre el matrimonio.

Jueves 15.

Shelley ha terminado con Suetonio. Me he encontrado muy mal toda la mañana. Shelley y Claire han ido a ver a la señora Peacock. Pese a lo mucho que me duelen los ojos, me he adentrado en las páginas de Jane

Talbot: menuda estupidez de libro; se salvan algunas cartas, pero la anciana es abominable. El único sensato es Oman, pero es tan débil y joven que frecuentar el agujero donde vive la autora sólo le sirve para precipitarse en la idiotez.

Viernes 16.

Sigo encontrándome mal. Termino de leer el libro de Jane Talbot. Hume nos visita a las doce y media, nos cuenta las grandes angustias por las que atraviesan en Skinner Street. Lágrimas de cocodrilo, no me creo una sola palabra. Después viene a visitarnos Hookham: qué hombrecito más desagradable; por suerte, no se queda mucho tiempo. Cuando por la tarde llega Hogg, me encuentra sola en casa. Shelley y Claire han ido a casa de Charles Clairmont, y, por lo que me entero después, los tres han dado un largo paseo. Shelley está agotado y se va a dormir temprano. Me he quedado hablando con Claire y Hogg de flores y árboles, una conversación campestre, ¡botánica!

Sábado 17.

Me encuentro mal. Shelley y Claire han ido a ver a Pike. Cuando regresan, Claire dice que necesita airearse y se va a caminar a la plaza. Por la tarde, él se duerme en el salón, y yo me acuesto un rato en la cama. A las nueve, Shelley se va a ver a Pike de nuevo, y Charles Clairmont viene de visita.

Hemos hablado de varias cosas, entre ellas, los motivos por los que la señora Godwin se opuso a que Fanny viniese a cenar después de que le enviase un mechón de mi pelo. Parece que se pone de nuestro lado, pero su servilismo es tan afectado que no creo ya en sus buenas intenciones. No se va hasta las once y media. Shelley regresa a las doce y se va directo a la cama. Tengo un sueño muy extraño donde aparece Hogg.

Domingo 18.

Me encuentro mejor, desde luego, pero todavía no estoy bien del todo. Por suerte, he pasado una mañana muy feliz con Shelley. Charles Clairmont ha venido a la hora de comer. La gente de la calle Skinner ha ido a cenar a casa de los Keeny, y Jane decide pasar por allí y tomar algo. Shelley y yo nos quedamos un rato solos. Hogg viene de visita un poco antes de que regresen Claire y su hermano. Charles Clairmont se va enseguida, alega ocupaciones

en el campo. La conversación avanza por las vías de siempre. Mi estado de salud empeora al anochecer.

Lunes 19.

Mary se encuentra bastante mejor esta mañana. He ido a ver a Hume para tratar de resolver el asunto de l as facturas de Godwin. Lambert parece inclinarse a nuestro favor, pero todavía vacila. En su casa escucho hablar a una mujer que se supone que es la hija del duque de Montrose, pero que por su aspecto dirías que es la hija de un cerdo. He terminado con Suetonio, y quiero leer más historia romana. Claire Clairmont nos visita por la tarde.

Discutimos sobre los personajes femeninos en la literatura. Claire dice que la trato con crueldad. Mary interviene para consolarla con esa benevolencia suya sobrenatural. Me levanto y me voy a acostar. Claire parece realmente triste, tanto que Mary también prefiere dejarla tranquila.

Martes 20.

Shelley ha ido a ver a Pike; van juntos a dar un paseo, y al principio todo va bien, pero enseguida se tuerce el día. Shelley recibe una carta de Harriet donde le amenaza con soltarnos a sus abogados. Hemos conversado por la tarde, y Shelley estaba visiblemente tenso. Pero ha llegado Hogg y nos hemos puesto a hablar de otras cosas, y no nos ha dejado a solas hasta las doce.

Miércoles 21.

Me he despertado temprano. Una charla encantadora. Shelley y Claire han ido a ver a Pike, y después, a la oficina de seguros. Visita de Lambert, que me ha traído una historia del arrianismo. Por la tarde, Hogg ha venido de visita: me describe con mucho detalle las apariciones de una mujer muerta a la que amó mucho. La primera vez que lo visitó desde la tumba fue un atardecer de verano, y aunque su figura le pareció casi translúcida, logró rozarle la mejilla. Después le visitó muchas noches seguidas. Hogg nunca sabía a qué hora iba a presentarse ella, así que pasaba muchas horas desvelado, esperándola. La conversación era interesante, pero la superstición miedosa de Claire la ha interrumpido, nos ha pedido que nos callemos. Hogg se ha ido a las doce.

Sábado 24.

Leo sobre la Revolución francesa. Después salgo a pasear con Shelley, pero la mañana ha sido triste: he pasado un par de horas esperando que terminase de hablar con la señora Peacock. Por la tarde ha venido Hogg de visita; cada día me gusta más. Es una lástima que sea abogado, pierde tantas horas en esa basura, deprime pensar que podría invertirlas en cosas mucho mejores.

Domingo 25.

Día de Navidad. Por la mañana siento un dolor muy agudo en el costado, así que me levanto tarde. Charles Clairmont ha venido a comer con nosotros. Hogg nos ha visitado por la tarde; la conversación se ha ido por los derroteros de costumbre.

Lunes 26.

La dulce Mary estaba dormida, así que le hemos dejado una nota. He dado un paseo con Claire hasta la casa de Pike, y después hemos ido a Hampstead en busca de una casa. Regresamos en carruaje. Lawrence ha venido de visita y ha preguntado por Mary. Se ha pasado el día leyendo. Por la noche se encontraba mejor, pero yo estaba fatigadísimo. He leído Cándido.

Martes 27.

No estoy muy bien de salud, pero Shelley se encuentra mucho peor. He leído a De Monfort; por la tarde, larga conversación con Shelley sobre la Revolución francesa. Hogg nos ha visitado con la necesidad de hablarnos de montones de cosas. Me preocupa un poco el extraño sueño que ha tenido Shelley.

Miércoles 28.

Shelley y Claire se han pasado fuera toda la mañana; he aprovechado para leer sobre la Revolución francesa. Por la tarde había quedado con Shelley en Gray’s Inn a recoger un cerdo, pero no lo he encontrado allí; después he ido a Arundel, y tampoco estaba. Cuando al final coincidimos, nos hemos ido a la conferencia de Garnerin sobre electricidad, gases y fantasmagoría.

Shelley se ha acostado a las nueve y media, y yo he leído hasta las doce sobre la Revolución francesa.

Jueves 29.

Charles Clairmont nos ha visitado de buena mañana, pero no nos ha encontrado en casa. Shelley estaba en la subasta, y yo he ido al campo a leer sobre la Revolución francesa. Al volver, nos vemos obligados a escuchar de boca de Jane toda clase de tonterías sobre Hogg. Por la tarde, Claire y Shelley van a otra de las conferencias de Garnein. Me canso de leer sobre la Revolución francesa y me pongo a leer algunas de las cartas de Kirke White; 13 me parece un individuo servil hasta lo indecible. Empiezo Historia de las Indias Orientales de Bryan Edwards. Shelley y Claire regresan poco antes de las diez; por lo visto, se ha suspendido la conferencia.

Viernes 30.

Shelley y Claire salen juntos a pasear, como de costumbre, y no regresan hasta después de las siete, después de pasarse el día dentro de los jardines de Kensington; ambos parecían muy cansados. He aprovechado para avanzar con el libro de Bryan Edwards sobre las Indias Occidentales. Hogg viene a pasar la tarde con nosotros.

Sábado 31.

Me siento muy débil, y sospecho que estoy enferma. Shelley y Claire salen a visitar a Hume, a Pike y a la señora Peacock; regresan tan cansados que se pasan la tarde durmiendo. Yo también me voy a dormir prontísimo. Es Nochevieja.

1815

1 de enero, domingo.

Larga conversación con Shelley de buena mañana. Me ha llegado una nota y un regalo de Hogg. Charles ha venido a visitarnos. Claire y Shelley han dado un paseo hasta la abadía de Westminster y han pasado a saludar a la señora Peacock y a Hookham. Hogg nos ha vistado por la tarde, pero Shelley estaba muy cansado y enseguida se ha ido a dormir.

Lunes 2.

Respondo cartas. Shelley y Claire, de paseo, como de costumbre. Recibo una carta muy conmovedora de Marianne. Estoy deseosa de ver a Shelley.

Harriet nos ha enviado a sus acreedores. Ahora tendremos que cambiar de alojamiento. No logro imaginar una mujer más desagradable.

Martes 3.

Han vuelto los acreedores de Harriet. Shelley ha ido a visitar a Marianne; allí se ha enterado de que una rica heredera se ha enamorado de Peacock y que ya viven juntos. Toda una sorpresa. Según Marianne, ella es una mujer despreciable, pero no da mayores argumentos, a saber qué motivos tendrá.

A ratos yo me siento miserable sin motivos. Hookham nos ha enviado un paquete: contiene la revisión crítica del libro de Alexy Haimatoff, quien por lo visto es un príncipe. He leído a Brian Edwards. Hogg viene de visita y pasamos juntos una velada de lo más agradable.

Miércoles 4.

Shelley y Claire han vuelto a salir juntos de paseo. Shelley llega por la tarde y se encierra a escribir cartas. Hemos discutido cuando Shelley ha ido a buscar a Hogg y Claire ha intentado acompañarle. La discusión ha seguido con Claire, mientras Shelley estaba fuera de casa. Hogg se ha quedado casi toda la noche; nos hemos citado para vernos un día a solas.

Jueves 5.

He ido a desayunar a casa de Hogg, como estaba previsto. Shelley me ha acompañado hasta la puerta y se ha ido a visitar a Hume. Después viene a buscarme, damos un paseo por Newman Stret y contemplamos la estatua de Theoclea. Se trata de una divinidad cuya mente no atiende a otra cosa que no sea la virtud y la excelencia. Nunca he visto nada ni la mitad de hermoso, es una maravilla. Pero regreso a casa muy enferma. Espero a Hogg por la noche, pero no viene. Me encuentro demasiado mal para leer.

Viernes 6.

Por la mañana he dado un paseo con Claire hasta la casa de la señora Peacock. Después he dado un paseo con Hogg hasta la estatua de Theoclea.

Hoy está diez veces más hermosa de lo habitual. Nos ha costado mucho separarnos; lo hemos logrado en la plaza Nelson, aunque Hogg ha insistido en acompañarme hasta casa. Allí no he encontrado a nadie. Shelley ha salido a visitar a Ryan, una visita de negocios de la que vuelve agotado. Así que he salido a dar mi paseo con Claire, la he llevado a ver la Theoclea. Al atardecer, Shelley y Claire dan un paseo por los jardines, y no vuelven hasta las diez. Entre medias, escribo mi diario, le mando una carta a Roderick; siento como mi ánimo se hunde, y entonces llega Hogg. Cuando Shelley y Claire regresan, conversamos con gusto, de manera sosegada. Shelley nos lee la Oda a Francia en voz alta, y después, un poema sobre la vida retirada. Hogg y Shelley conversan solos un buen rato, cuando las chicas nos vamos a dormir. Hogg se va, y Shelley queda a solas en la otra habitación hasta las cinco; cuando le llamo, se duerme de inmediato. A las ocho se despierta, se viste y sale de casa.

Sábado 7.

Shelley ha desayunado con Hogg. Claire ha ido a reunirse con él en casa de la señora Peacock. Hogg ha venido a hacerme compañía, mientras Shelley y Claire hacen varias visitas en busca de una casa para nosotros. Recorren muchos kilómetros; de momento, sin suerte. Ryan viene de visita, pero no llego a verlo. Me entero de la muerte de sir Bysshe por los periódicos.

Hookham aparece y es muy amable conmigo. Hogg llega a las tres. Shelley y Claire no aparecen hasta dos horas después.

Jueves 12.

Nos llega una carta de Peacock para informarnos de que está en prisión. Su comportamiento es inexplicable, actúa como un idiota, no ha estado a la altura, hay un terrible misterio en todo este asunto. Al fin y al cabo, su deuda no supera las cuarenta libras. También he recibido una carta de Gray donde asegura que desconocía la situación de Peacock y le envía dos libros.

Gray es otro hombre muy divertido en su género. Hogg ha venido a cenar conmigo y se ha quedado a dormir. No me he encontrado demasiado bien, y, para colmo, nos ha llegado una carta de Harriet.

Viernes 13.

Mientras desayuno, recibo varias cartas. Shelley y Claire llegan del

abogado, se ha abierto el testamento. Su padre no le permite tomar posesión de Field Place. Shelley se ha evadido leyendo a Milton. Yo calculo que esa propiedad vale cien mil libras. Hogg viene a cenar y se queda toda la noche con nosotros.

Sábado 14.

Shelley y Claire han pasado el día entero juntos, prefiero no pensar demasiado en ello.

Sabado 28.

Shelley me ha dicho que pasará hoy la noche en casa. El caso es que se ha quedado hasta las dos de la madrugada hablando con Claire. Shelley no se encuentra nada bien.

Domingo 29.

Larga conversación con Shelley. Después damos un paseo por Kensington con Claire. A nuestro regreso, nos encontramos con Charles Clairmont. De noche, mientras Shelley, Claire y Hogg duermen, me he puesto a leer a Gibbons.

Lunes 30.

Cannon viene a visitarnos cuando estamos durmiendo, deja papeles relativos al testamento, y los leemos durante el desayuno. Cannon es un hombre decididamente estúpido. Hogg se va a las once y media. Shelley y Claire se piden explicaciones, no me entero bien de qué. El resto del día lo paso trabajando. Shelley lee El paraíso recobrado en voz alta, y después se acuesta. Hogg llega un poco después; hablamos y trabajamos hasta tarde, se queda a dormir.

Martes 31.

Shelley pasa todo el día fuera. He trabajado toda la tarde. Claire se va a dormir muy pronto, como de costumbre. Shelley me ha leído un capítulo de Gibbon en voz alta. Hogg llega más tarde de lo normal, no se encuentra nada bien y prefiere irse a dormir a su casa. Así que me quedo leyendo sola hasta las once y media.

Miércoles, 1 de febrero.

He terminado el primer volumen de Gibbon. Shelley lee a Livy. Me paso la tarde trabajando. Shelley y Claire se van a dormir antes de que venga Hogg, que también se queda a dormir.

Jueves 2.

Hogg ha pasado el día entero con nosotros. Claire no ha venido hasta las cuatro. Hemos conversado mucho rato. Ha llegado otra factura de Chartres; se la hemos enviado a Charles Clairmont. Shelley ha conversado un buen rato a solas con Hogg, después ha leído algo de Gibbon, pero muy poco.

Por la tarde he trabajado. Claire se ha acostado pronto, y Hogg se ha ido a las once y media.

Viernes 3.

Nos hemos levantado tarde. Recibo una carta de Clairmont con cinco libras.

Shelley y Claire se han pasado el día entero fuera. Whitton está de acuerdo con las condiciones que le ha planteado Shelley: arrendamiento sin necesidad de compra. Paseo por la tarde. Claire se va a dormir, y Shelley lee a Gibbon en voz alta, sólo para mí. Visita de Weeks; después viene Hogg.

Trabajo. Shelley nos lee las memorias de Gibbon en voz alta. Hogg se va a las once y media.

Domingo, 5 de febrero.

Lectura de Gibbon. Hemos dado un paseo hasta los jardines de Kensington, y una vez dentro hemos caminado. Hogg nos visita, se siente mal, pero no logramos persuadirlo para que se quede y se va a las once y media.

Lunes 6.

Me he pasado la mañana leyendo a Gibbon. Shelley ha escrito y enviado cartas. Después de cenar he vuelto a leer a Gibbon, he terminado el segundo volumen. Hogg ha llegado a las nueve de la noche y se ha ido a las once y media; apenas lo he visto, he preferido trabajar. Después he conversado un poco con Shelley y nos hemos ido a la cama.

Martes 7.

He leído a Gibbon mientras Shelley se ha ido con Claire a casa de la señora Peacock, después nos hemos reunido con Clairmont, que nos ha entregado un mensaje de Godwin. Es equívoco, pero amable; lo único que quiere es una copia de nuestro acuerdo como compromiso de pago. Después, ronda

de visitas: Pike, Hayward, Longdill. En casa recibimos a Cannon, que está a la altura de su fama: es el miserable infeliz más grande del mundo, no sé si de la historia, pero no tiene rival entre los vivos. Es repulsivo oír hablar a una bestia así de filosofía y republicanismo. Es como arrojar a la basura todo el refinamiento y la buena voluntad de nuestras veladas. Por la noche, larga conversación con Claire sobre Grecia.

Miércoles 8.

Como era miércoles, Hogg se quedó todo el día. Los dos decidimos quedarnos en casa, así que Shelley y Claire se han ido a buscar alojamiento.

Hogg y yo nos quedamos haciendo paquetes. Han vuelto a las tres, no han tenido éxito. Vuelven a salir y consiguen un apartamento en Hans Place.

Nos trasladamos justo a tiempo de tener que soportar a una plaga de insolentes.

Lunes 13.

Conversación inusualmente briosa sobre Esquilo y Sófocles. Después nos llegan noticias inquietantes: en Italia se está gestando una conspiración contra Austria. Shelley vuelve a acostarse y cuando se levanta vamos a dar un paseo, y la conversación vuelve a ser de lo más agradable. Intento leer, pero la emoción no me permite concentrarme; lectura muy inconexa. Me acuesto por la tarde. Antes de cenar, salgo de paseo con Claire. Hemos hablado de tragedias griegas y francesas, y se ha incrementado en mí el deseo de leer a Séneca y a Virgilio, sobre todo las Geórgicas.

Martes 14.

Shelley va a ver a Longdill y a Hayward y regresa febril y fatigado. He terminado el tercer volumen de Gibbon. Por la tarde, todo va mal. Hogg viene de visita y nos ayuda a meternos en la cama, no nos encontramos nada bien. Se queda con nosotros hasta las once y media.

Miércoles 15.

Shelley se queda todo el día en casa. Yo he leído un poco a Gibbon. Leemos y nos fascina Lara, consideramos que es el mejor poema que ha escrito lord Byron. De noche, Shelley vuelve a leerlo, esta vez en voz alta. Hogg viene de visita y se duerme enseguida en nuestro salón. Shelley todavía se siente indispuesto, y creo que yo tampoco me encuentro demasiado bien.

Jueves 16.

Le digo a Shelley que si el emperador Juliano viviese hoy y llegásemos a conocerlo, nos parecería un hombre de lo más corriente, con una vida privada mediocre. He leído las fábulas de Esopo y la Consolación de Boecio. A Gibbon le gustaba mucho Boecio. Me pregunto cómo sería la vida de un cristiano en tiempos de Teodorico. Hogg viene a cenar, pero encuentra a Shelley tan mal que se va enseguida.

Viernes 17.

Claire se encuentra muy mal, no mejora en toda la mañana.

Miércoles 22.

Mary está de parto, y después de soportar unos cuantos dolores adicionales, ha dado a luz a una niña, nuestra primera hija. Cinco minutos después del parto ha llegado el doctor Clarke; todo ha salido bien para Mary, se encuentra perfectamente, y se recuperará sin secuelas. La niña no es ni sietemesina. El doctor me dice que no cree que sobreviva. De repente siento como me devoran los nervios, estoy exhausto. Hogg decide quedarse a dormir con nosotros.

Jueves 23.

El doctor tenía razón: Mary se encuentra bastante bien. La sorpresa, la buena sorpresa, es que la niña sigue viva, aunque el pronóstico sigue siendo malo: el doctor está convencido de que tarde o temprano morirá. Hogg viene ahora antes, a las siete y media ya lo tenemos por aquí. He escrito a Fanny para pedirle que venga a visitar a Mary. Fanny obedece y se queda toda la noche; los Godwin no pasan ni un momento. Pero, a las once de la noche, Charles aparece con ropa comprada por la señora Godwin. He enviado a Hogg a casa de los Godwin con dinero.

Viernes 24.

Mary sigue bien, la niña ofrece signos favorables, podemos empezar a permitirnos algunas esperanzas. Hogg ha llegado a las dos. Fanny se va. El doctor Clarke viene de visita. Confirma nuestras esperanzas sobre la salud del niño. He empezado a encontrarme mal. Termino el segundo volumen de Livio. Hogg viene a visitarnos al atardecer. Estoy agotado, me encuentro realmente mal.

Sábado 25.

El bebé se encuentra muy bien, y Mary también. Mary se pasa el día amamantándolo sin problemas. Soy yo quien se encuentra muy mal. Hogg viene de visita por la tarde, pero está muy cansado y se va enseguida. Me encuentro realmente mal.

Domingo 26.

Mary se ha levantado hoy de la cama. Ha conversado un rato con Hogg y se ha vuelto a acostar a las seis. Hogg se encarga de renovar nuestro contrato de alquiler. Leo un rato y luego me acuesto con Mary. Hogg regresa y conversamos largo y tendido. Después, Mary se une a nosotros y tomamos algo de té. Cuando nos estamos preparando para acostarnos, alguien llama a la puerta; resulta ser Fanny, que ha venido a ver cómo nos encontrábamos.

Se ha quedado casi tres horas y media hablando con nosotros. Después hemos intentado dormir. Mary ha sufrido varios espasmos.

Lunes 27.

Al despertarnos nos hemos puesto a conversar, y después hemos leído. Por la tarde ha venido Hogg. Me he pasado mucho rato al lado de la cuna. Hogg no se ha ido hasta las once y media; entonces, Shelley se ha acostado a mi lado.

Martes 28.

Bajo las escaleras y nos ponemos a conversar. Después he cuidado del bebé y he leído. Shelley ha ido a la consulta del doctor Pemberton, está preocupado por su salud. Hogg ha estado aquí por la tarde.

Miércoles, 1 de marzo.

He amamantado al bebé, he leído y he trabajado. Shelley y Claire salen y pasan fuera toda la mañana. Por la noche viene Peacock de visita. La conversación da vueltas en torno a tipos de imprenta, ediciones y el alfabeto griego. Estamos así toda la tarde. Peacock no se marcha hasta las once y media. Entretanto, Napoleón se apodera de Francia.

Jueves 2.

Por la mañana, la casa es puro bullicio y movimiento. Salgo a dar un paseo con mi bebé. Shelley y Claire regresan a las seis. Después, visita de Hogg.

Viernes 3.

Amamanto a mi bebé, conversación y lectura. Hogg nos visita por la tarde.

Sábado 4.

Lectura, conversación y cuidado del bebé. Shelley lee la biografía de Chaucer. Hogg nos visita por la tarde y se queda a dormir.

Domingo 5.

Shelley y Claire van a la ciudad. Hogg se pasa el día entero conmigo. Leo y amamanto a mi bebé. Por la tarde conversamos. Shelley termina la biografía de Chaucer. Hogg se va a las 11.

Lunes 6.

He encontrado a mi bebé muerto. He mandado que vayan a buscar a Hogg.

Conversación muerta. Es un día miserable. Por la noche he leído sobre la caída de los jesuitas. Hogg ha dormido en casa.

Martes 7.

Le he escrito una carta muy negra a Fanny. Después del desayuno, Shelley y Claire, convencidos de que ya me encuentro bien, se han ido a la ciudad, reclamados por nuestros asuntos económicos. Por suerte, Hogg se queda todo el día conmigo. Converso con él y leemos juntos Rinaldo Renaldini. 14

Me ofende que pretenda sentirse peor que yo. Se va a las 11. Shelley regresa y discutimos, armamos un alboroto considerable. No me acuesto hasta las tres de la madrugada.

Miércoles 8.

He terminado el libro de Renaldini. Larga conversación con Shelley; sigue de muy mal humor, pero está más accesible. Duerme un poco durante el día, y pasa la tarde peleando por nuestros asuntos. Hogg viene de visita y se marcha a las once y media, como de costumbre. Claire ha escrito a Fanny, pero esta vez no ha respondido; siento su ausencia.

Jueves 9.

Lectura y conversación. Sigo con la imagen del bebé clavada en la mente.

Es cierto todo lo que había escuchado: qué terrible es para una madre perder a su hijo. Hogg y Charles Clairmont nos visitan por la tarde. Charles nos deja a las once. Hogg se queda toda la noche.

Viernes 10.

Hogg ha empezado las vacaciones, de manera que tendrá tiempo para nosotros. Shelley, Hogg y Claire han ido a la ciudad. Hogg ha regresado antes, conversamos y salimos a pescar. Hogg me dice que se quedará unos días con nosotros. Me distrae poner a punto su habitación.

Sábado 11.

Me encuentro realmente mal. Hogg se ha ido a la ciudad. Conversamos con Shelley sobre la conveniencia de que Claire se marche. Pero no llegamos a ninguna solución. Mi punto de vista es que da igual lo que argumentemos, todo es inútil. Claire no se irá a Skinner Street. Nuestra casa es de momento el único hogar posible para Claire. Lo veo con toda nitidez, y también sé lo que debe hacerse, sólo me queda esperar a que Shelley no tarde en llegar a la misma conclusión, que es la única. Hogg ha vuelto y ha interrumpido una conversación que ya estaba entrando en zona muerta. Conversamos un poco, y después Hogg nos lee en voz alta una obra de Goldoni.

Domingo 12.

Hablo muchísimo, me sorprendo a mí misma. No puedo decir que me encuentre ya bien, pero sí que estoy un poco mejor. Me siento feliz al ver a Claire más serena, sin la angustia de marcharse. Hoy no se ha levantado hasta las cuatro de la tarde. He leído a Gibbon. Nos acostamos a las doce.

Lunes 13.

Dejo que Shelley, Hogg y Claire se vayan a la ciudad para poder quedarme sola en casa y pensar tranquilamente en mi pequeño bebé muerto. Sé que es una bobada, y es posible que me perjudique incluso, pero cada vez que me quedo sola, si no me esfuerzo mucho por desviarlos, mis pensamientos regresan al mismo punto: que yo fui madre y ya no lo soy. Les ha llovido por el camino; tengo que secar a Fanny, que llega muy mojada. Cena y se queda con nosotros toda la noche. Hemos hablado de muchas cosas, aunque se ha tenido que ir a las nueve y media. Después he cortado la tela de mi nuevo vestido.

Martes 14.

Shelley ha llamado al doctor Pemberton. Cuando Hogg se ha ido a la ciudad, Shelley se ha hundido en la lectura y yo me he dedicado a mis labores: he terminado la bolsa que le estoy cosiendo a Hogg. Después,

Shelley ha querido tener la conversación que llevo un tiempo esquivando: hemos hablado de la marcha de Claire. La perspectiva me parece más siniestra y sin esperanza que nunca. Los argumentos de Shelley son casi imposibles de soportar. Por la tarde, Hogg viene y nos lee a Gibbon en voz alta. Charles Clairmont nos visita por la noche.

Jueves 16.

Me paso el día trabajando. Shelley lee a Gibbon. Damos un largo paseo con Shelley por la tarde. Después terminé mi vestido y me puse a leer a Gibbon.

Viernes 17.

Nos pasamos la mañana conversando, con un parón para leer el periódico.

A las doce salimos de paseo con la idea de ver la exposición. Todos los pintores son viejos maestros, y algunos cuadros son muy hermosos. El que más me gustó fue La Magdalena de La Greuse, y la serie de Carlo Dolce sobre los evangelistas. Los caballos de Wolvermans también me parecieron un trabajo muy fino. Regresamos a casa sobre las cuatro. Nos acostamos un rato. Después, lectura de Gibbon y trabajo. Hogg se va de casa a las once y media. Yo me acosté a la una.

Sábado 18.

Caminata hasta el parque; compramos leche y nos encon tramos a Hogg.

Vimos muchos pájaros. Después de comer, Shelley y Claire fueron a Longdill, y Hogg y yo nos quedamos leyendo a Gibbon. He terminado ya el cuarto volumen. Shelley ha vuelto sobre las seis. Hemos jugado al ajedrez mientras tomábamos el té.

Domingo 19.

He soñado con mi pequeño bebé, he soñado que volvía a la vida. Que no estaba muerto, que sólo se había enfriado mucho y que al acercarlo junto al fuego y frotarlo revivía. Me he despertado de golpe, he buscado por la cama y por la habitación, pero no he encontrado a ningún bebé. Pienso en esa pequeña criatura durante todo el día, y mi humor se va poniendo tenebroso.

Shelley se encuentra muy mal. Hogg se va a la ciudad, decidido a no volver hasta la hora de la cena, cuando ve llegar a Charles Clairmont. Charlamos con Charles sobre cómo van los asuntos en Skinner Street. Nos confirma que las cosas van de mal en peor, y me convenzo de que de ninguna manera podremos ayudarles. Charles nos confiesa que se está planteando irse a

América: es la clase de plan repentino y brutal que casa con su personalidad. Juego un poco al ajedrez con Claire. Shelley y Hogg juegan a algo cuyas reglas no termino de entender. Shelley y Claire acompañan un tramo a Charles de regreso a su casa. Aprovecho para jugar al ajedrez con Hogg, y cuando se va, sigo leyendo a Gibbon.

Lunes 20.

He vuelto a soñar con mi bebé. La misma postración e impotencia. Después del desayuno escribo un poco y me uno a la excursión que Shelley, Hogg y Claire proyectan al museo Bullock. Pasamos allí la mañana entera. ¿Qué sería sin Shelley? Una viuda desconsolada. Jugamos al ajedrez toda la tarde.

Miércoles 22.

Conversamos a partir de lo leído en el periódico. Me paso la mañana leyendo a Gibbon. Charles Clairmont llega muy preocupado por nuestro préstamo de cien libras; decidimos no darle una respuesta decisiva. Después de comer, jugamos al ajedrez. Miro durante una hora por la ventana, y después vamos a Exeter a ver los animales salvajes. El león tiene un aspecto majestuoso, pero por desgracia la leona parece enferma. He visto una pantera hermosísima que jugaba con una bala de cañón. La hiena es un animal formidable. El lince me ha parecido el menos dócil de todos los animales. A la vuelta, preparo té y juego una partida al ajedrez con Shelley; me dice que hoy no ha leído ni tres páginas.

Jueves 23.

Damos un buen paseo con Shelly y Hogg hasta Arundel Street. Allí nos enteramos de que Napoleón se ha apoderado de París. Al regresar, una reunión muy tensa con mi padre y Charles. Después vamos a reponernos al terrario: veo mi primera serpiente viva. Vemos también un mono de lo más curioso, un antílope hermosísimo y dos tortugas terrestres. Al volver a casa nos encontramos a Charles, que nos informa de las impresiones de mi padre sobre la reunión. Por lo visto, ha comentado que Shelley se había convertido en una persona de mérito, lástima que fuese tan perverso. Por la noche jugamos al ajedrez. Claire ha pasado una noche horrible.

Viernes 24.

Viernes Santo. Claire se encuentra realmente mal. He ido a la ciudad con Hogg y hemos paseado por el parque. Después de comer he jugado al

ajedrez y leído a Gibbon. Fanny ha venido un poco antes de las nueve. Nos habla de cómo van las estrategias en Skinner Street y los aliados que se están buscando. Después, Fanny y Shelley dan un paseo hasta Charing Cross. Shelley la ha dejado en un carruaje, y a medio camino se ha encontrado con Hogg. Ya en casa, Shelley juega al ajedrez con Claire, y yo leo a Gibbon.

Sábado 25.

Día de Nuestra Señora, la Virgen María, Madre de Dios. Me paso la mañana con mis labores, y Shelley trabajando. Damos un paseo hasta el río, y allí navegamos en barcos de papel con la imaginación. Al llegar, Shelley encuentra un montón de cartas que sólo buscan hacernos daño. Después de comer, juego al ajedrez con Hogg; al terminar, les dejamos el tablero a Shelley y a Claire.

Domingo 26.

Acompaño a Shelley al parque, allí se reúne con Hogg. Después del almuerzo, lectura de Gibbon. Charles Clairmont nos visita después de la cena; juego con él una partida de ajedrez, y al terminar salimos a pasear. De regreso, larga conversación sobre la belleza de los jardines de Kensington y la navegación a vela. Cuando se marchan, nos dedicamos a leer, nos acostamos casi a la una.

Martes 28.

Trabajo toda la mañana, y después salgo a mirar casas por si fuese necesario trasladarnos. Regreso casi a las cuatro. Después de la cena leo a Gibbon, jugamos una partida de ajedrez y, como la preocupación no me deja dormir, me dedico a coser.

Miércoles 29.

Dedico la mañana entera a leer a Gibbon. Hacia las dos, Shelly, Hogg y Claire se van a pasear por el río. Después de comer, Claire se viene abajo.

Peacock aparece para tomar el té, me recuerda a un pavo real. Después de la cena sigue aquí, hablando y hablando…

Viernes 7.

Desayuno con Hogg. Vamos de visita al Museo Británico. No me canso de ver cosas maravillosas: minerales, fósiles, estatuas de dioses… A la vuelta,

ceno y subo las escaleras para ver cómo está Shelley y conversar con él. Por la tarde parece que mejora, leemos juntos unas páginas.

Sábado 8.

Peacock se presenta sin avisar a la hora de comer y se lleva a Hogg a la ciudad. He empezado a leer El espíritu de las naciones. Después he dado un paseo con Shelley hasta la casa de Hatchet. Al final no entramos. Cada vez parece más claro que no podremos seguir adelante con nuestro plan. En previsión, Shelley se ha puesto a leer en italiano; veremos.

Domingo 9.

Nos hemos levantado a las ocho. Y a las diez ya estaba Charles Clairmont en casa para desayunar. He podido leer algunos versos de Ovidio antes de ponerme a prepararlo. Después he salido a dar un paseo con Shelley, Hogg, Claire y el propio Charles. Hemos llegado hasta el pequeño estanque que salpica los jardines de Kensington.

Lunes 10.

He leído a Voltaire antes del desayuno; después de comer me he puesto con mis labores, nerviosa, porque Shelley ha salido a visitar a Harriet. Por lo visto, la ha encontrado de un sorprendente buen humor. Debemos atraer la acción, porque después de la cena hemos visto desfilar la figura de la señora Godwin ante nuestras ventanas. La hemos invitado a entrar. Hogg la ha entretenido con una animada conversación sobre las montañas, los lagos y Londres.

Martes 11.

Dedico la mañana entera a trabajar. Llegan cartas de Skinner Street para comunicarme que mi madre ha salido de viaje con su mascota. Planea pasar varias noche fuera. Después de la cena hemos dado un paseo precioso por el parque. Al llegar a los jardines de Kensington, la tarde era hermosísima. Por la tarde ha llegado Charles Clairmont con pésimas noticias.

Sábado 15.

Por la mañana he leído a Ovidio. Después, Shelley y Claire han vuelto de un paseo, donde han estado hablando bastante rato con Fido, el pastor de la zona. También me dicen que el billete de lotería que Claire compró el otro día ha salido premiado en el sorteo. Proyectamos comprar dos escritorios.

Visita de Charles Clairmont. Cuando se va, en lugar de retomar la conversación, nos ponemos a leer. Yo sigo con Ovidio (y avanzo 95 versos), mientras que Shelley y Claire empiezan Orlando furioso. De noche atravieso una pesadilla muy sombría.

Domingo 16.

Nos levantamos tarde; recibo un paquete de Fanny que incluye una carta amistosa de Chrisy Baxter. Estaba fechada en el mes de septiembre pasado; le pedía entrar en relaciones, en unos términos inequívocos; está por ver si es una amistad que le convenga a Fanny. La señorita Smith viene de visita y me impone su cotilleo durante más de una hora. Cuando se va, dedico unas horas al dibujo. Después de comer, Shelley lee para mí una escena o dos de Como gustéis. No sé cómo terminamos medio discutiendo. Yo leo a Ovidio (aunque no avanzo más de 54 versos), y Shelley termina el tercer canto de Ariosto.

Lunes 17.

Nos levantamos a las ocho y media. Hogg se dirige a los tribunales. Me refugio en Ovidio. Visita de Peacock; me cuenta su plan de irse al Canadá con Marianne. Todos estamos muy excitados con fantasías de huida, sólo que algunas son más racionales que otras. Después de comer, nos damos una vuelta por Piccadilly; de regreso, tomamos el té y leo 83 versos de Ovidio. Juego una partida de ajedrez, y antes de acostarme leo un poco más de Voltaire.

Martes 18.

Hoy nos hemos levantado tarde. Shelley casi no ha saludado, enfrascado en la lectura de Ariosto. Después, Shelley y Claire salen a dar un paseo, y Shelley vuelve con un ejemplar de Séneca, regalo de Claire. A Hogg le han comprado una edición de Lucrecio.

Miércoles 19.

Volvemos a levantarnos tarde. Shelley le lee a Claire unos pasajes de Ariosto. Peacock viene de visita, pero no me impide leer a Ovidio. Después de comer, preparamos el bote y salimos con Shelley, Claire, Jefferson, Hogg y Peacock a navegar. Regresamos a las ocho de la tarde; todos retomamos nuestras lecturas.

Jueves 20.

Shelley atraviesa un estado febril de lectura: Ovidio y Ariosto y Voltaire.

Después de comer, Shelley va a la ciudad para cumplir con unos encargos y comprar cosas. Yo acompaño a Jefferson hasta el hospital de Chelsea.

Pasamos la tarde muy nerviosos, hasta que llega la noticia de que el lord Chancellor ha fallado a favor de Shelley.

Viernes 21.

Después del desayuno nos desplazamos a los juzgados. Shelley se acerca a casa de Harriet para ver a su hijo. Fanny le ha acompañado, y cuando regresa me cuenta que Harriet ha sometido a toda clase de humillaciones a Shelley, que se refugia en los poemas de Wordsworth. También nos llega una noticia terrible: van a encarcelar a mi padre. Shelley recorre medio agotado el camino a casa de mi padre con Fanny, que le ha seguido medio somnolienta. De regreso, Shelley ha preferido leer a Ariosto que conversar conmigo del asunto en profundidad.

Sábado 22.

He leído un poco de Ovidio. Shelley ha ido a ver a su hijo, y de nuevo ha recibido las burlas de Harriet. Después ha ido a ver al abogado. Ha vuelto con los nervios martirizados, pero les ha arrancado la promesa de que el lunes tendrán todos los papeles a punto. Después de la cena, Fanny se despide de nosotros. Yo leo sesenta versos de Ovidio, y Shelley y Claire llegan al canto catorce de Ariosto.

Domingo 23.

Después de desayunar, Shelley nos lee en voz alta a Ariosto. Jefferson incumple su promesa y no llega hasta las tres: está entusiasmado con la lectura del Quijote. Me da tiempo a leer ciento veinte versos de Ovidio.

Charles Clairmont llega justo cuando hemos terminado de tomar el té.

Estamos nerviosos, soportando la calma que precede a la tempestad. Por si no tuviéramos bastante con el combate contra Harriet, nos vemos obligados a soportar el pomposo orgullo que reina en Skinner Street; no me extraña que Shelley se refugie en Séneca.

Viernes 5.

Después del desayuno hemos ido directos a casa del juez, pero no le hemos encontrado. Visitamos a mi bebé en el cementerio. Shelley me deja allí y

acude a Longdill; no tarda demasiado. El regreso es extraño, de alguna manera triste, pero indoloro. Me he puesto a leer a Spencer, he traducido algo de Ovidio, pero la tormenta y sus magníficos relámpagos no me han dejado concentrarme. Después de comer, larga conversación con Shelley.

Aprovecho el paseo de Shelley con Claire para seguir con Spencer. Fanny viene a visitarnos. Nos informa de que no hemos encontrado esta mañana al juez porque han muerto intoxicados dos sirvientes suyos; también, de que papá se doblegará y le irá a pedir ayuda a la señora Knapp. Shelley tiene la caballerosidad de acompañar a Fanny de vuelta a casa. Yo estoy agotada, así que supongo que él también estará cansadísimo. Al regresar, se refugia en Séneca.

Sábado 6.

Nos hemos despertado a las siete y media, y después de desayunar hemos visitado el Covent Garden. Jefferson ha recorrido parte del camino a mi lado. Hemos llegado a casa muy tarde. Las flores estaban preciosas, y he dedicado un buen rato a preparar ramos. Después he leído a Spencer: termino el primer canto y empiezo con el segundo. Shelley ha llegado tarde a casa, muy cansado, y justo cuando empezábamos a sentirnos a gusto ha llegado otra carta horrible de Harriet.

Lunes 8.

Paseo con Shelley. Nos hemos acercado a visitar a la señora Knapp, pero no la hemos encontrado en casa. Veo a Shelley tan alicaído que le compro un estuche de lápices. Es ya la una cuando volvemos a casa. Leemos a Spencer. Después volvemos a intentarlo con la señora Knapp. Nos recibe, es simpática, pero deja muy claro que no puede hacerse cargo de Claire.

Leo a Spencer mientras Shelley sale de paseo con Claire para informarla de la conversación; llegan a las ocho, bajo el signo de un agotamiento mental.

Escribo al juez. Ellos se van a la cama temprano. Jefferson llega para la cena y me regaña por permitir que Shelley se exija tanto.

Jueves 11.

He leído algunos poemas de Ovidio, y cuando Shelley ha salido a pasear con Claire, me he puesto a leer a Spencer. Shelley ha preparado un catálogo con nuestros libros y después de comer hemos traducido juntos unos cincuenta versos de Ovidio. Por la tarde, Jefferson nos ha acompañado a ver

las bestias salvajes de Exeter; son muy hermosas, aunque el pobre león parece un esqueleto; se alimentan como moribundos. Después llueve con mucha violencia. Los relámpagos caen como dedos resplandecientes de fuego. Nos quedamos mirando la tempestad. Ya en casa nos dedicamos a conversar. Shelley lee a Séneca.

Viernes 12.

No me encuentro demasiado bien. Después del desayuno he leído a Spencer. Shelley sale con un amigo, pero regresa enseguida. Traducimos noventa versos de Ovidio. Jefferson llega con una noticia terrible: van a colgar a Sawyer. Las leyes inglesas son un infierno. Después de comer, leemos a Spencer. Y en cuanto Jefferson se va me pongo a traducir a Ovidio, y trato de familiarizarme con la grafía del abecedario griego. Me tomo el té sola. Shelley tiene asuntos importantes que tratar con su amigo.

Sábado 13.

Parece que hoy Claire se marcha. Shelley la acompaña. Charles Clairmont aparece durante la hora del desayuno y conversamos un rato. Cuando Shelley regresa, los dos salen a dar un paseo, que se alarga. He leído a Spencer durante todo el día, porque Jefferson no se ha presentado hasta las cinco. Cuando le digo que Shelley no está, me pregunta, insiste, se pone nervioso (casi se le transparenta el ansia) y sale a buscarlo. Llueve muy fuerte. A las seis y media regresa Shelley y me promete que nuestros asuntos están arreglados. Shelley se acuesta para descansar, está agotado.

Leo a Ovidio, unos sesenta versos. Charles Clairmont regresa para tomar el té con nosotros; conversamos sobre pintura, pero no presto demasiada atención a lo que dice.

Notas

7 . Madrastra y hermanastra de Mary Shelley.

8 . Hermanastro de Claire Clairmont.

9 . Thomas Love Peacock (1785-1866). Amigo muy cercano de Percy Shelley. Aunque cultivó todos los géneros, era conocido, sobre todo, por sus novelas satíricas.

10 . Thomas Jefferson Hogg ha pasado a la historia como coautor, junto a Shelley, de La necesidad del ateísmo, y por ser su primer biógrafo. Hogg estuvo mucho tiempo enamorado de Mary (con el consentimiento de Percy), a quien le gustaba tenerlo a su lado, como una suerte de paje.

11 . Los Shelley reciben una carta que sospechan es una comunicación de sus acreedores.

12 . Novela de William Godwin publicada en 1794 en tres volúmenes. Ficción de tesis pensada para ayudar a deponer gobiernos tiránicos.

13 . Henry Kirke White, poeta inglés nacido en 1785 y muerto de manera temprana en 1806, devorado por la tuberculosis.

14 . Novela de Christian August Vulpius, publicada en 1799, sobre las aventuras de un bandido, todo un best-seller de la época.

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