El tesoro de Morgan
20 de Diciembre
* Antiguamente, se usaba arena menuda para secar lo escrito a fin de que no se emborronara. La costumbre llegó hasta Clemenceau, quien se negaba a usar papel secante para que nadie pudiera leer sus cartas al trasluz y con un espejo. (N. del T.)
El 19 de diciembre, que si mal no recuerdo fue el día siguiente a la noche en que volvimos a ver, mejor dicho a oír, a Mañuela en el bergantín antillano, la mesa estuvo terminada. Inclinado sobre aquel tablero empecé mi primera hoja con las palabras que siguen: 19 DE DICIEMBRE
Con las velas y los maderos que recuperamos de las fragatas, improvisamos varias tiendas capaces de cobijarnos mientras durasen las labores de rescate de los restos del doble naufragio. Durante esa jornada recuperamos un gran número de cuadernas y el palo trinquete, sacado con gran esfuerzo del Squirrel.* La cabria emplazada en la orilla nos ayudó mucho en esta maniobra. Zambulléndose en la abertura de la cubierta, Jean Baulde consiguió sacar a flote una banasta herméticamente cerrada y llena de frijoles colorados, la cual flotaba en el techo del pañol de los víveres.
* El Squirrel era la más rápida de las dos fragatas. Un tablero del espejo de popa, hallado entre los restos, nos dijo su nombre. En cuanto al nombre de la otra, nunca lo supimos.
20 DE DICIEMBRE
Una vez que nos comimos el cochino cimarrón, el mono, los guacamayos, y después de que Tom Hawkins le hubiera disparado en vano a un macaco, hemos limitado nuestra dieta a las frutas y a un puñado de los frijoles colorados contenidos en la banasta. Es evidente que la pólvora no nos alcanzará para conseguir carne durante mucho tiempo. Sólo quedan trece cargas. La prudencia nos aconseja guardarlas para defendernos, si llegara el caso. Brice Coquelle nos ha exhortado a desplegar todo nuestro ingenio para cazar sin emplear las armas de fuego. Pero no tenemos palas para cavar las trampas, tampoco liga para enviscar las varetas, ni el esparto necesario para hacer los lazos. Tom Hawkins trató de reemplazar el esparto por las fibras de una planta muy resistente, flexible y dura.
Dejando a los cazadores que consigan la comida, todo el día hemos trabajado en los navíos. Brice Coquelle decidió construir una balsa coronada por un sistema de poleas en forma de guindaste. Llevada hasta donde están los restos, esta máquina será muy útil para sacar del fondo del agua los objetos pesados.
26 DE DICIEMBRE
Llevamos seis días sacando los restos del naufragio. Gracias al guindaste sobre la balsa hemos podido apoderarnos de la caja de herramientas perteneciente al carpintero de a bordo. Se trata de un hallazgo de un valor incalculable.
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