Erasmo de Róterdam
Erasmo de Róterdam
David Cusin
El príncipe de los humanistas
En 50 minutos
Historia - 0
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Titivillus 07-03-2020
David Cusin, 2017
Traducción: Marina Martín Serra
Editor digital: Titivillus
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ERASMO DE RÓTERDAM
¿Nacimiento? C. 1469 en Róterdam.
¿Muerte? El 12 de julio de 1536 en Basilea. ¿Principales aportaciones?
La promoción del pacifismo y de la unidad de la cultura
europea.
Una reflexión sobre una tolerancia independiente de la fe
religiosa.
La promoción de la cultura y del conocimiento para que llegue a
un máximo de personas.
Una traducción del Nuevo Testamento que corrige los errores de
la Vulgata.
Erasmo de Róterdam es, sin lugar a dudas, la figura del humanismo más
célebre de finales del siglo XV y de principios del XVI. En 1488 es canónigo
regular de San Agustín y, en 1492, es ordenado sacerdote, para acabar
convirtiéndose en un viajero infatigable que va al encuentro de intelectuales,
filósofos, teólogos y estadistas recorriendo toda Europa durante 15 años, entre
1499 y 1514.
El contenido de sus principales libros procede de sus viajes por Inglaterra,
Italia y Francia. Dedica su obra maestra, Elogio de la locura, a su amigo
Tomás Moro (humanista inglés 1478-1535), que lo acoge en su casa durante
su viaje de 1509. Erasmo, que también es un gran intelectual, obtiene
entretanto un doctorado en Teología durante su estancia en Turín entre 1506 y
1509.
A pesar de su férrea voluntad de reformar la Iglesia, rechaza la oferta de
Martín Lutero (teólogo y reformador alemán, 1483-1546) de sumarse a la
Reforma, y también declina el capelo de cardenal que le ofrece el papa
Pablo III (1468-1549). Percibiendo los primeros signos de agitación religiosa
que pronto desangrarán Europa, se opone firmemente a Lutero unos años más
tarde con la publicación de un ensayo virulento sobre el libre albedrío (De libero arbitrio, 1524). Sin embargo, intenta conciliar ambos bandos por todos
los medios, denunciando el fanatismo religioso.
La obra de Erasmo se extiende a ámbitos de un eclecticismo inusual: teología,
filosofía, latín y griego, entre otros, lo que lo convierte en una de las personas
más influyentes de su época y en el primer intelectual en el sentido moderno
del término.