Erasmo de Róterdam
Contexto político, social y económico
CONTEXTO POLÍTICO, SOCIAL Y
ECONÓMICO
UNA RECUPERACIÓN ECONÓMICA
El siglo XIV y el inicio del XV no son buenas épocas para Europa. En el plano
económico, los estados están en una situación muy delicada tras las múltiples
guerras —como la guerra de los Cien Años (1337-1453)— y las epidemias —
como la gran peste negra de 1348—, que acaban con un importante porcentaje
de población. Durante la segunda mitad del siglo XV, a pesar del retorno
episódico de conflictos y enfermedades mortales, empieza una recuperación
económica real, que conduce a un crecimiento demográfico en toda Europa.
Puesto que la población aumenta significativamente en la mayoría de las
regiones, la gente empieza a cultivar tierras en lugares que antes eran
impracticables (ciénagas, montes bajos, etc.) y esto hace que los beneficios
sean más importantes, sobre todo en el norte de Italia y en los Países Bajos.
La agricultura no es el único sector con un crecimiento significativo: la
industria, sobre todo textil y minera, experimenta un auge importante, a pesar
de algunas debilidades. El ejemplo de la recién creada imprenta es
particularmente concluyente: algunas ciudades se convierten en verdaderos
centros culturales a partir de los años 1470, sobre todo Basilea, donde Erasmo
manda imprimir una gran cantidad de sus obras.
Sin embargo, este auge económico no deja de ser mesurado y las tensiones
sociales de principios del siglo XVI pueden explicarse, en parte, por la subida
de los precios que se produce tras la recuperación económica, y por el
empobrecimiento de una franja de población cada vez más importante.
EL RESPLANDOR DEL RENACIMIENTO
El Renacimiento, iniciado en Italia en el siglo XIV, se expande en Europa
durante el siglo siguiente, que es el siglo del nacimiento de Erasmo. Este
movimiento va de la mano de una serie de nuevos valores, de innovaciones
técnicas, culturales, morales, religiosas y políticas que marcan a la sociedad
de forma duradera.
Las ideas del Renacimiento penetran tan profundamente en las monarquías
europeas en gran parte porque, a mediados del siglo XV, los poderes centrales
de las grandes monarquías se fortalecen. En 1453, el final de la guerra de los
Cien Años entre los reyes de Francia e Inglaterra abre nuevas perspectivas de
expansión para el reino de Carlos VII (rey de Francia, 1403-1461) aunque, en
el corazón de su territorio, algunos grandes ducados reclaman una
cuasindependencia.
El ducado de Borgoña, del que procede Erasmo, es un estado rico en el que
florecen las artes y el comercio, pero también es una entidad territorial muy
importante. Sus orígenes se remontan al siglo IX, y desde entonces se ha
emancipado gradualmente hasta convertirse en una gran potencia en Europa,
de manera que, seis siglos después, su corte es una de las más prósperas del
continente. Sus fronteras se extienden entonces en una amplia zona que va
desde el condado de Holanda en el norte hasta las puertas de Ginebra en el
sur, y desde el condado de Eu (Normandía) en el oeste hasta Friburgo de
Brisgovia en el este; así pues, el conjunto de su territorio se encuentra entre el
reino de Francia y el Sacro Imperio Romano Germánico. A mediados del
siglo XV, el ducado vive su época dorada, durante la que las letras y las artes
ocupan una posición privilegiada en la sociedad borgoñesa ya que los
príncipes, impregnados de un espíritu renacentista, estimulan en gran medida
a los artistas y los intelectuales. Erasmo aprovechará esta situación.
Los reinos de la península ibérica no se quedan atrás y, mientras que Portugal
envía exploradores para conquistar el mundo, los reinos de Castilla y Aragón
forman una alianza que resulta en una España poderosa y prácticamente
unificada.
En Italia, por el contrario, no existe ningún poder suficientemente fuerte como
para unificar la península. Así, la paz es particularmente frágil entre los
Medici en Florencia, los Sforza en Milán y la familia de Ferrante de Aragón
en Nápoles, por nombrar solo a los principales grandes señores.