La economía de la manipulación
Prólogo
La economía es una ciencia social. Centra su atención en el comportamiento de los agentes —de las personas, de las empresas, de las administraciones públicas—, en sus reacciones. Y asume hipótesis que están sujetas, como es lógico, al contraste de la observación empírica: a las enmiendas de la realidad. La facilidad para incorporar esas observaciones, para enriquecer, en definitiva, la fundamentación de la ciencia, es un síntoma de salud. Pero no siempre los economistas académicos se encuentran dispuestos a renunciar a la simplicidad o elegancia de sus modelos y admiten esa suerte de correcciones. No es el caso de los autores de este libro, cuyas credenciales son tan importantes como la naturaleza del análisis del que se ocupan. Y la más relevante es precisamente esa tolerancia a lo que la realidad transmite.
George Akerlof y Robert Shiller son referencias esenciales de la excelencia académica. Además de sus posiciones en prestigiosas universidades, ambos han dejado constancia de sus contribuciones al avance del conocimiento económico en numerosas publicaciones científicas. Y más recientemente en trabajos destinados a lectores no especializados, otra de las virtudes de los grandes académicos. Este último y encomiable empeño, la divulgación, les ha granjeado una merecida notoriedad, más allá de los ámbitos estrictamente académicos.
Muy estrechamente vinculada a esa pretensión por extender la atención sobre la economía y las finanzas es esa búsqueda de acomodo de la economía en la realidad que han intensificado ambos autores en la última década. Respetables heterodoxos que buscando el enriquecimiento científico de la economía, lo hacen también con el conocimiento más riguroso del sistema económico actual.
En sus investigaciones, merecedoras de sendos premios Nobel, han desvelado la inconsistencia de algunas de las proposiciones en las que se fundamenta el funcionamiento de la economía de mercado, como la fundamental mano invisible, la absoluta racionalidad en la que se basan las decisiones de los agentes, la existencia de información completa o la perfección de los mercados en la formación de sus precios y asignación de sus recursos. La existencia de información asimétrica y sus efectos en el comportamiento económico fue el campo que reconoció el tribunal del Nobel en 2001 a Akerlof. A Robert Shiller se lo concedieron en 2013 por sus contribuciones al análisis de los precios de los activos financieros, al estudio de su volatilidad.
Ambos son referencias esenciales en ese campo que ha ensanchado sus fronteras analísticas en las dos últimas décadas, la behavioral economics, en la que el análisis tradicional se enriquece con las aportaciones de otras ciencias sociales; de la psicología, fundamentalmente. Constituye el exponente más destacado en esa pretensión por compensar las limitaciones de las construcciones teóricas de lagunas de esas hipótesis tradicionales en las que se ha basado el análisis económico, incluida la fe ciega en la infalibilidad de «la mano invisible».
Ahora se proponen en este libro no tanto volver a enunciar esas inconsistencias teóricas, aunque sean referidas en ocasiones, sino destacar los resultados adversos que pueden derivarse del sistema económico, del dominio de los mercados. Las consecuencias del comportamiento libre de los mercados no siempre son favorables. Los equilibrios en los que pueden desembocar no siempre son la expresión del juego limpio.
Akerlof y Shiller ilustran con numerosos ejemplos basados en investigaciones empíricas de autores reconocidos algunas de esas desviaciones perversas, esos embaucamientos de los que tampoco ellos se han librado en alguna ocasión. Desde las acciones de marketing agresivo a las más explícitas engañifas, en ocasiones facilitadas por la extensión de los mercados digitales. Decisiones que no se adoptarían si primara siempre la completa racionalidad, frecuentemente inducidas por comportamientos perversos amparados o estimulados por los propios mercados competitivos.
Se trata, en definitiva, de las numerosas decepciones, fallos en la confianza, que genera el propio funcionamiento de los mercados cuando su supervisión es defectuosa o inexistente. Las consideraciones más relevantes que hacen de embaucamientos son las referidas a los mercados financieros, algo que ha dispuesto de una creciente generalización en la fase previa a la emergencia de la crisis en 2008, y que se presenta en ocasiones como una de las causas de los episodios de inestabilidad financiera.
La lectura de este libro no invalida la capacidad de los mercados, su funcionalidad en las modernas economías. Pero sí contribuirá a fortalecer el sano escepticismo acerca de verdades de fe difíciles de conciliar con la realidad. Con una mayor proyección, las evidencias aquí mostradas deberían amparar regulaciones efectivas y mecanismos de protección de consumidores e inversores. Mayor calidad de las instituciones, en todo caso, aunque eso no impida episodios adicionales de embaucamiento. No sé si para tratar de minimizarlos, pero sí para ser conscientes de su existencia, este libro es de gran utilidad.
EMILIO ONTIVEROS
Catedrático de Economía de la Empresa de la UAM