La economía de la manipulación
Introducción
Espere ser manipulado:
Equilibrio manipulativo
Los psicólogos nos han enseñado a lo largo de más de un siglo —en voces que varían en estilo y contenido, desde Sigmund Freud hasta Daniel Kahneman— que la gente con frecuencia toma decisiones que no le convienen. Dicho sin rodeos, no hacen lo que en realidad es bueno para ellos; no escogen lo que en realidad desean. Esas malas decisiones hacen posible que caigan como incautos. Esta verdad es tan básica que es crucial en la primera historia de la Biblia, en la que la serpiente convence a la inocente Eva de que tome una decisión necia que instantáneamente, y por
siempre, lamentará[1].
El concepto fundamental de la economía es bastante diferente: es la
noción del equilibrio de mercado[2]. Para nuestra explicación, adaptamos el
ejemplo de la fila de caja en un supermercado[3]. Cuando llegamos a la caja en el supermercado, normalmente necesitamos al menos un momento para decidir qué fila escoger. Esta decisión conlleva cierta dificultad porque las filas son —como un equilibrio— de casi la misma longitud. Este equilibrio ocurre por la simple y llana razón de que las llegadas a la caja eligen secuencialmente la cola más corta. El principio de equilibrio, el cual vemos en las colas de caja, se aplica a la economía mucho más generalmente. Conforme los empresarios eligen qué línea de negocio emprender —al igual que dónde expanden, o contraen, sus negocios existentes— ellos (al igual que los clientes que se aproximan a la caja) recogen las mejores oportunidades. Esto también crea un equilibrio. Cualquier oportunidad de hacer beneficios inusuales es rápidamente retirada de la mesa, llevando a una situación en que esas oportunidades son difíciles de encontrar. Este principio, con el concepto de equilibrio que conlleva, subyace en el corazón de la economía. El principio también se puede aplicar a la economía de la manipulación. Lo que significa que si tenemos alguna debilidad —alguna forma en la que podamos ser timados para pagar más del beneficio común— en el equilibrio manipulativo alguien se aprovechará de ello. Entre todos esos empresarios llegando metafóricamente al mostrador de caja, echando un vistazo, y decidiendo dónde gastar sus dólares para inversión, algunos mirarán si existe la posibilidad de obtener beneficios inusuales haciéndonos caer como incautos. Y si encuentran esa oportunidad de lograr beneficios, ese será (de nuevo metafóricamente) el «pasillo de caja» que elegirán. Y las economías tendrán un equilibrio manipulativo en el que se aprovechará cualquier oportunidad de lograr un beneficio por encima del ordinario. Para practicar nuestra comprensión, iremos ahora a tres «ejercicios para dedos» sobre la aplicación del concepto de los equilibrios manipulativos.