
La Isabelina
Burdeos, 1845. En una fonda, un fraile exclaustrado, el padre Chamizo, empieza a contarle a Leguía lo que vio en Madrid, se duerme borracho sin llegar al final y le suelta su cuaderno de notas. De ahí sale el libro entero. En esas notas está la Isabelina, la sociedad secreta que Eugenio de Aviraneta organizó en 1833 para defender el trono de la niña Isabel: decurias y centurias al modo carbonario, sin simbolismos, y por debajo un triángulo de tres hombres con sus claves que él monta aparte para medrar. Fernando VII agoniza. Alrededor se mueven ambiciosos de café y clérigos de dos caras. El verano de 1834 trae el cólera y la matanza de frailes de San Isidro, y a la sociedad la hunde un delator de dentro. Aviraneta termina en la Cárcel de Corte, murmurando que está perdido.






