
La veleta de Gastizar
El dragón de hierro que corona la torre de Gastizar rechina cuando vienen desgracias, o eso se cuenta en Ustariz. Con esa veleta arranca la octava entrega de Memorias de un hombre de acción, situada en ese pueblo del País Vasco francés hacia 1830, entre los emigrados españoles que preparan desde Bayona una entrada armada contra Fernando VII. Todo se atasca en Mina: los banqueros ingleses solo prestan si él dirige la expedición, y ese mando envenena al resto. Valdés ha roto con él abiertamente, Chapalangarra le guarda un rencor personal. En el caserón vive Miguel de Aristy, cuarentón, solterón y escéptico, dispuesto a envejecer entre sus tierras. Dos señoras del Chalet de las Hiedras cobran de Calomarde para que la expedición fracase con escándalo. Aviraneta no asoma ni una vez: aquí solo se monta la trampa.






