
Los contrastes de la vida
Baroja prescindió aquí de la novela de una pieza y armó el séptimo tomo de las Memorias de un hombre de acción con cinco relatos sueltos. Los une Aviraneta, que en 1823, hundida la causa liberal, tiene que salir de España. Lo seguimos a Tánger, a Alejandría y por fin a Missolonghi, adonde llega recomendado por el cónsul y pasa quince días a bordo del barco de lord Byron esperando un destino que nunca llega: cada vez que pregunta, el lord le contesta que espere, y al poco enferma y muere. Ese tramo lo enmarcan las memorias de un voluntario inglés, J. H. Thompson, aunque la entrevista con Byron la cuenta el propio Aviraneta. El libro remata con el final del Empecinado, de quien Aviraneta había sido ayudante: se entera un año después, enfermo en Méjico, por un periódico francés.






