
Los hermanos Plantagenet
Londres, 15 de noviembre de 1194: el Támesis se cierra de niebla y una galera sube el río despacio. A bordo vuelve, sin anunciarse, Ricardo Corazón de León. Hay quien lo da por muerto y grita ya viva el rey Juan. En un islote del río, seis enmascarados entran en una cabaña y se reconocen por contraseña: son los hermanos de la niebla, y entre ellos van un abogado, un estudiante, un carnicero, el verdugo de la Torre. Fernández y González enreda la conjura con un pergamino de Enrique II que reconoce a dos gemelos bastardos criados sin saber de quién. Escribe como folletinista: interpela al lector, le mete prisa, pasa de largo por lo que estorba. El epílogo deja Londres y planta el campamento ante el castillo de Chalus, donde la historia ya tenía escrito el final.






