Los empleados

Olga Ravn · Capítulo 41 de 97

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Los empleados

Testimonio 057

Uno de los objetos, diría que del tamaño de un perro más bien pequeño, es lustroso como una larva de otro mundo, pero también es como el talismán que yo llevé en una cadena alrededor del cuello en mi infancia y que siempre lo tenía en la boca y lo chupaba. Cada vez que lo veo en la sala me entran ganas de volver a metérmelo en la boca, aunque sea demasiado grande para poder hacerlo. Y no obstante deseo entrar en contacto con él a través de la boca, comprenderlo con la boca. Amarlo es como amar una parte que ha sido arrancada del cuerpo. No mutilada, sino una parte del cuerpo separada y viva, como una joya. Dentro de mí, el objeto es al mismo tiempo pequeño como un huevo de herrerillo y grande, mayor que la sala, como un museo o un monumento. Un recipiente amistoso y seguro que contiene el relato reiterado de una catástrofe.

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