Los empleados

Olga Ravn · Capítulo 89 de 97

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Los empleados

Testimonio 164

Aprecio mucho de veras que permanezcáis aquí, hablando con nosotros.

Sería difícil imaginar a qué otra cosa dedicarse. El proceso de trabajo se ha detenido por completo en este momento. Todos saben lo que va a pasar.

Nadie sabe qué hacer ahora. Vamos de un lado a otro mientras esperamos, sin concebir que el tiempo vaya a detenerse. Os honra que continuéis con vuestro trabajo hasta el último momento, hasta el mismísimo amargo final, más de lo que puede decirse de la mayoría de nosotros. He observado que varios de mis compañeros de apariencia humana han empezado a subir información cada hora, sus rostros brillan de sudor, por eso interpreto que están nerviosos. En comparación con nosotros no tienen nada que perder, y aun así temen perder lo poco que pueden olvidar. Me gustaría enviar un mensaje a mi casa, si eso es posible. No sé quién quedará allí. ¿Cuál es el mensaje? Bueno. ¿Qué habría que decir? Ya no se puede ver la Tierra desde la nave seis mil. No recuerdo cuándo llegasteis. ¿Os encontrabais allí cuando dejamos de tener contacto visual con Homebase? Yo me sentaba en la sala panorámica y miraba el planeta fijamente. A lo largo de las semanas previas se había ido volviendo cada vez más y más pequeño, en ese instante no era mucho mayor que una estrella; no apartaba mi mirada penetrante de él, en cuestión de minutos ya no sería capaz de diferenciarlo de las demás estrellas. Se habría convertido en otro puntito blanco. Ahora hasta he dejado de saber dónde está. Resulta imposible se- guir orientándose en la nave seis mil. No me han distribuido ningún holograma de niño, pero por supuesto tengo recuerdos. ¿Que cuál es el mensaje? Sí, claro, el mensaje. En mi mente estoy allí, dentro del coche camino de casa por la noche, mientras mi esposa duerme en el asiento del copiloto. Me bajo del coche y miro en lo alto el cielo estrellado, es una noche heladora, cristalina, aspiro el aire frío.

Entre las estrellas se desplaza un punto luminoso, pienso que es un satélite,

¿no? ¿Sí? ¿Cuál era el mensaje? Al principio veíamos formarse temporales sobre los continentes. Y no podíamos hacer nada. Ahora tampoco puedo hacer nada; ni respecto a vuestra situación ni respecto a la mía. ¿Qué habría que decir? ¿Cuidado que se acerca una tormenta enorme? No, eso no. No

era eso lo que yo quería decir. ¿Podría alguien contactar con mi familia?

¿Es eso posible? ¿O más bien el mensaje finalmente será para, sí, no sé si me atrevo, bueno, toda la humanidad? ¿Los seres humanos? No, ya volveré más tarde a hablar con vosotros. No sé cuál es el mensaje.

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