Los empleados

Olga Ravn · Capítulo 97 de 97

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Los empleados

Apéndice

Dado que la finalización biológica no afectó al equipo de grabación, las grabaciones continuaron después de la acción. Los siguientes registros sonoros se transmitieron tras la finalización.

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En este momento ya han muerto todos los humanos. Y vosotros habéis muerto también. Vuestros cuerpos yacen aquí. Porque erais asimismo humanos, o bien teníais apariencia humana, en todo caso os habían asignado cuerpos de la mejor calidad, las versiones más recientes, por eso perdisteis la vida tan solo a los pocos minutos de la finalización biológica.

Cuanto más perfeccionada es la actualización, con mayor celeridad sobreviene la muerte por finalización. Esa es la razón de que nosotros, que pertenecemos a las generaciones más tempranas, nosotros, menos refinados, muramos lentamente. Cincuenta y ocho de los nuestros murieron a los diez o quince minutos de que lo hicieran los humanos. La cadete número veintiuno duró cuarenta y siete minutos, mientras que el sexto y séptimo pilotos murieron transcurridas dieciséis horas. Así que quedamos catorce todavía con vida después de treinta y seis horas. No sabemos qué hacer. Sin duda podrían volver a reiniciarnos en otro lugar tan pronto como fallezcamos. Ya no nos es posible subir información. No recordaré esto. Me he sentado aquí dentro para estar a solas. Vi que vuestro aparato de grabación estaba encendido. Así que pensé: ¿y si hablara? Me invade un enorme sentimiento de ternura hacia los cuerpos humanos que yacen en los pasillos y las literas. Uno de los otros se puso a sacarles los ojos. Ha ensartado los ojos en un cordón y los ha colgado en el interior de una de las salas. Se enorgullece de ello. Me niego a decir quién es. No va a servir de nada. Nadie va a poder recordar esto. Siento un leve mareo, mi respiración es superficial y tengo hormigueo en manos y pies. He traído conmigo aquí dentro uno de los objetos. Me he sentado con él en el regazo. Es brillante y bondadoso como un deseo. ¿Cómo es posible vivir sabiendo que nadie va a recordar ninguno de estos días? Ni siquiera nosotros. ¿Habrá que decir entonces que estos días en la nave, entre la gente muerta, no han existido?

¿Formará esto parte de la historia? Si fuera viable querría solicitar escuchar la reproducción de este mensaje, cuando se me vuelva a cargar y haya recuperado mis capacidades por completo. De esa manera podré decir: «Eh, Marianna, al final la cosa salió bien.»

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Ahora ya puedo salir al valle. Nadie va a detenerme. Ha empezado a crecer la hierba, o, más bien, lo que me han contado sobre la hierba se corresponde con esto que veo. Nunca había visto la hierba antes. Son tallos verdes y delgados que aparecen en la tierra mojada. Llueve casi a diario en el valle, una lluvia fría y persistente. La tierra se ennegrece con la lluvia. La tierra donde me tumbo. Hay un poco de hierba junto a mi mano. La tierra no quiere para mí nada bueno ni malo. Fue mi camarada quien me contó que el equipo de grabación seguía encendido, y que existía la posibilidad de que vosotros nos pusierais esta grabación cuando regresáramos. Sé casi con total seguridad que no voy a recordar la hierba. Sé que es posible que jamás vuelva a tener la oportunidad de ver la hierba. Tampoco he oído que haya hierba en el lugar en el que muy pronto despertaré cuando me reinicien. Si arrancase de la tierra un poco de hierba y la guardase desde ahora en mi mano, ¿habría entonces alguna posibilidad? No, porque nos dan nuevos cuerpos. De modo que mi cuerpo muerto yacerá aquí con la hierba guardada dentro de su puño, mientras yo continúo en otro lugar.

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He venido a deciros que aquellos que aún seguimos aquí hemos decidido abandonar la nave para ir al valle. En este momento han transcurrido setenta y seis horas desde que se llevó a cabo la acción y quedamos ocho. Puesto que la finalización biológica nos afecta a todos nosotros y sabemos que en breve nos marcharemos de aquí, nuestro deseo es residir en el valle donde han empezado a brotar flores y árboles de la tierra, y donde varios objetos aparecen desperdigados sobre la tierra húmeda tras salir a la superficie por su proximidad al lugar de crecimiento de algunas plantas. En tal caso nuestros cuerpos faltarán cuando la nave llegue a puerto, y esta será la explicación. Hemos estado hablando acerca del riesgo que supone para nosotros semejante decisión, que a causa de ella no se nos pueda reiniciar, pero nos declaramos conformes. Estas son nuestras últimas palabras.

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