María Antonieta
Una reina de Francia (1774-1789)
ministro principal del rey, de las Mesdames Tantes, las hijas de Luis XV, o de
la favorita del rey, Madame du Barry (1743-1793). Mantiene una profusa
correspondencia con su madre, que le da muchos consejos para la vida diaria
y que le ordena periódicamente que se asegure la gracia de la favorita.
¿SABÍAS QUE…?
De acuerdo con la tradición, María Antonieta, entonces delfina, habría introducido en la corte
en 1770 un nuevo producto de repostería con la forma de un pequeño cuerno que simboliza el
emblema de los otomanos cuando atacan Viena en 1683: el croissant. Enseguida se
populariza el nombre «viennoiserie» para hablar de repostería, porque el croissant se vende
en París en la primera panadería vienesa en 1837.
UNA REINA DE FRANCIA (1774-1789)
El 10 de mayo de 1774 muere el rey Luis XV. María Antonieta se convierte
de facto en reina de Francia y de Navarra. Sin embargo, aún no ha nacido
ningún heredero: sus relaciones íntimas con Luis XVI son difíciles porque el
rey retrasa la consumación del matrimonio, que no se registra oficialmente
hasta siete años después de su unión. Los libelos difamatorios van a buen
ritmo, involucrando a la reina en todo tipo de relaciones con amantes o
queridas.
Su vida en la corte transcurre en una indolencia y un profundo sopor que trata
de colmar entreteniéndose: se divide entre el juego, el teatro, la ópera, los
bailes de máscaras, las estancias en castillos reales y sus ropajes, a cada cual
más suntuoso. También se rodea de favoritos entregados, como la princesa de
Lamballe (1749-1792), y busca un poco de intimidad, prefiriendo las cenas en
petit comité en el pequeño Trianón a las cenas oficiales. Asimismo, pone en
marcha el acondicionamiento en un extremo del parque de Versalles de un
pequeño pueblo modelo, una aldea, donde se reencuentra con los encantos del
campo. Su búsqueda de una vida más simple le vale cada vez más
enemistades en la corte conservadora.