No morirás
Agradecimientos
Hola, querido lector. Siempre digo que me cuesta mucho esta parte, aunque nunca fue tan verdad como ahora. La cosa se me ha ido de madre por muchos motivos; uno de ellos es la cantidad ingente de personas que he conocido durante el proceso de creación de esta trilogía y que he pensado en no nombrar.
¿Por qué?
Porque me dejaría algunos nombres sin darme cuenta y no es justo. Así que voy a intentar hacerlo por «colectivos», por llamarlo de algún modo, y estoy seguro de que esos que saben que tienen que estar ahí lo están. Eso sí, hay personas que debo nombrar sí o sí de forma individual.
Mi Mari y mi Leo. ¡Qué fácil es decir que siempre me habéis apoyado! Es un topicazo, ¿cómo no me vais a apoyar vosotros? Pero es que lo vuestro ha ido más allá. Han sido seis años de soportar muchas cosas: de verme como una moto, de verme destrozado, de verme contentísimo, de verme irritado… Sin embargo, nunca me habéis echado nada en cara. Siempre ahí. Siempre conmigo. Sois los mejores compañeros para el resto de mi vida. Os quiero tres mil.
A mi familia. A toda.
A Pablo Álvarez de Editabundo, mi agente, y a todo su equipo. Porque me protegéis y me cuidáis como nadie. Pablo, gracias por hacerme mucho más profesional en lo mío. A toda la gente de Penguin Random House, por la confianza ciega. En especial a Carmen Romero, por creer en mí desde el momento cero. No puedo dejarme fuera a Clara Rasero ni a Raffaella Coia Radich y, mucho menos, a Nuria Alonso. Ellas me aguantan como nadie. Sois las mejores.
A todos los escritores que se han convertido en amigos y compañeros de penurias. Algunos de ellos de golferías… (¡no señalo a nadie!). Muy en especial a los del club ese al que muy pocos pueden tener acceso, La Ostra Azul.
A toda la gente que he conocido estos años en redes sociales por medio de mis libros y que se han convertido en amigos. Es que sois muchísimos, de ahí que no os nombre. No obstante, estáis todos aquí, incluso los que dobláis a Batman, los que os hacéis un porrón de kilómetros para vernos solo un rato o los que sois mi alma gemela.
A todos los profesionales del Cuerpo Nacional de Policía que me han asesorado en su rama específica, que son de Homicidios, de Científica, de los GEO, de la SAC y de la UCC. Sin vosotros este libro no sería nada.
Aquí una mención especial a Sergio. ¡Lo que me ha aguantado el pobre!
También al periodista Manu Marlasca, que me ayudó a llegar a personas a las que yo nunca hubiera podido acceder.
A todos los forenses que me han asesorado, muy en especial a Álvaro. Tío, eres un personaje.
A las personas que me han asesorado sobre temas psicológico-criminales. Muy en especial a Paz Velasco y a Enrique Soto. Os adoro.
Y, en definitiva, a cualquier persona con la que me haya cruzado de alguna forma en estos años; aquí incluyo tanto a las que me han ayudado como a las que han ejercido el papel de lectores. Ha sido un honor por mi parte.
Si te das cuenta, lector, lo he dejado aquí porque me he agobiado ya, porque seguro que me estoy dejando a gente en el tintero y no me gusta. Así que mejor aparcar la moto.
Gracias, de corazón, gracias por haberme dejado llegar hasta ti. Prometo que no tardarás en tener noticias mías. De momento, cuéntame lo que quieras en cualquiera de mis redes sociales.
Yo me despido con pena: esta trilogía ha significado mucho para mí.