Paisajes, espacios y materialid

Sara Prata · Capítulo 3 de 22

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Paisajes, espacios y materialid

0— Introducción

0— PRATA, CUESTA-GÓMEZ y TENTE: Introducción

0— Introducción

Sara PRATA, Fabián CUESTA-GÓMEZ y Catarina TENTE (eds)

0�1 Presentación

La primera edición del EMCAM ( Early Medieval Countryside Archaeological Meetings), realizada en Castelo de Vide entre el 2 y el 4 de mayo de 2019, daba inicio a un conjunto de encuentros científicos en torno a la arqueología de la Alta Edad Media. Consideramos que, dado el desarrollo y madurez de la arqueología de este periodo alcanzados en el seno del Instituto de Estudos Medievais (IEM | NOVA FCSH), era el momento oportuno para definir un programa de encuentros científicos que reflejaran la investigación desarrollada.

Repartidos en tres ejes temáticos principales: el mundo rural (EMCAM), los contextos funerarios (EMBIO) y las ciudades (EMCITY), el objetivo principal de estos encuentros es promover el intercambio de ideas y conocimientos, la realización de estudios comparativos entre territorios y metodologías, estimular el debate científico entre grupos de trabajo y sentar las bases para líneas de investigación compartidas.

Estas son, en nuestra opinión, las piezas fundamentales del engranaje que asegure la consolidación de la investigación arqueológica centrada en contextos y territorios de la península ibérica.

La organización de este programa de encuentros se fundamenta en cinco pilares: su periodicidad, pretendiendo que cada temática sea discutida cada tres años; la descentralización de los lugares de celebración de los encuentros, primando su realización en territorios diversificados y de baja densidad poblacional; su organización en colaboración con otras universidades, centros de investigación, municipios y asociaciones; la internacionalización, pues aunque uno de los objetivos es abordar y discutir específicamente los avances recientes en la investigación arqueológica portuguesa, resulta de enorme interés contrastar y compartir opiniones con líneas de investigación internacionales en curso; y, por último, procurar la actualización constante del conocimiento mediante la inclusión de nuevas contribuciones a través de comunicaciones y posters que ofrezcan metodologías, perspectivas de análisis y herramientas de trabajo que ayuden a rebasar viejos paradigmas.

Así, estos encuentros sobre la Alta Edad Media se inauguran con el análisis del mundo rural, área temática donde la investigación —a nivel peninsular— ha crecido significativamente en las últimas dos décadas, haciendo necesaria la reflexión sosegada pero crítica sobre los datos y conocimientos adquiridos. El EMCAM busca ser un lugar de encuentro para investigadores nacionales e internacionales que permita ese contraste de interpretaciones, el ajuste y desarrollo de las escalas de análisis y la consolidación de perspectivas de trabajo integradas en la agenda europea de investigación. Quiere ser un foro en el que la exposición crítica y el debate ayuden a avanzar conjuntamente entre las dificultades intrínsecas que presentan los territorios rurales y la investigación altomedieval de la península ibérica.

0�2 Contenido

Con cerca de 20 comunicaciones y una decena de posters presentados en el primer encuentro EMCAM, la publicación que el lector tiene en las manos recoge la mayoría de esos trabajos, enriquecidos por los debates durante el congreso y la reflexión que conlleva adecuar el vasto universo arqueológico a los límites formales del contenido escrito. Objetivamente, existen algunos temas y cronologías que no fueron abordados, ni durante el encuentro ni, consecuentemente, en este volumen. Lo cierto es que siempre se pensó en la tríada EMCAM—EMBIO—EMCITY como un todo, como un único congreso distribuido en ciclos de tres años, de ahí que las especificidades de la arqueología funeraria, de la 1

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antropología biológica o de las vicisitudes de los contextos urbanos en la transición entre Antigüedad y Alta Edad Media, puedan estar ausentes en este libro porque tienen cabida más específica en los otros dos encuentros y en las publicaciones derivadas. El ciclo de la arqueología de las comunidades rurales se reiniciará, si no hay imprevistos, en 2023, y ya estamos trabajando en propuestas que ayuden a colmar esos vacíos, tanto crono-espaciales como en los enfoques teórico-metodológicos, lo que, sin duda, enriquecerá las perspectivas del análisis arqueológico y el debate de sus resultados, uno de los objetivos de estos encuentros.

Cuando pensamos en la organización temática de los capítulos de cara a la publicación, barajamos varias propuestas y todas ellas armonizaban, reflejando la riqueza de los contenidos y la complementariedad de los textos, pero también la sintonía de las principales líneas de actuación que nortean las investigaciones arqueológicas en curso en la arqueología altomedieval peninsular. Optamos finalmente por distribuir los capítulos en cuatro grandes bloques, agrupándolos por su foco principal de análisis, facilitando así su consulta al lector interesado en uno u otro aspecto. En cualquier caso, avisamos aquí a ese lector que no se trata de compartimentos estancos, y que encontrará cómo un mismo tema aflora en los textos englobados en alguno de los otros bloques.

Figura 1: áreas geográficas de los capítulos (nº) publicados en el presente volumen

[Base cartográfica: EU-DEM v1.0 (Copernicus Land Monitoring Service); límites distritos (SNIG); límites CC.AA. y provincias (CNIG / IGN)].

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Comenzamos el volumen con las participaciones de Alfonso Vigil-Escalera, Juan Antonio Quirós Castillo y Pablo López Gómez, Santiago Rodríguez Pérez y Margarita Fernández Mier, con una perspectiva serena acerca de un doble aspecto de la evolución de la investigación arqueológica (alto)medieval. El primer autor nos invita a reflexionar acerca de los constructos empleados en la clasificación del poblamiento rural, proponiendo una triple caracterización de este (disperso, agregado y nucleado/concentrado), las posibles relaciones endógenas y exógenas de estas concentraciones familiares y qué lecturas sociales pueden derivarse de ello. Tomando ejemplos de diferentes áreas estudiadas en el centro-oeste peninsular, señala la necesidad de buscar las evidencias arqueológicas de la permanencia y transformación del poder político y de la fuerza de trabajo para explicar local o regionalmente los cambios derivados del colapso imperial a partir del siglo V.

Por su parte, los capítulos 2 y 3 ponen sobre la mesa una valoración y algunos resultados de los diferentes proyectos interdisciplinares que han desarrollado los autores en el País Vasco y en el centro-oeste de Asturias, respectivamente, señalando además cuáles son, en su opinión, los próximos pasos a dar en la investigación. Se trata de dos de los principales grupos de trabajo de la denominada arqueología de las aldeas habitadas, cuyo interés se centra en el análisis diacrónico extenso de los espacios rurales aún ocupados y de su entorno —productivo, simbólico— inmediato. En ambos casos se refleja la importancia de la Alta Edad Media como punto de inflexión en estos paisajes, coincidiendo con el arranque más o menos estable del poblamiento que perdura hasta hoy y de las transformaciones de los espacios agrarios.

Estos conllevan ineludiblemente la generación de relaciones y normas para su aprovechamiento, lo que también condiciona las relaciones sociales intra e intercomunitarias. Estas intervenciones, y la implicación de equipos interdisciplinares en la investigación, reflejan una preocupación por un análisis que no versa sólo sobre el pasado de las comunidades agrarias, sino también sobre su presente y su futuro.

El segundo bloque acoge aquellos textos que analizan de manera general las transformaciones observadas regionalmente en el paisaje post-romano y las manifestaciones del poblamiento campesino altomedieval, no sólo en los espacios habitacionales, sino también en las estructuras productivas y las áreas funerarias.

El trabajo de Tomás Cordero nos lleva hasta Egitania (Idanha-a-Velha), ciudad que, contrariamente a lo observado en numerosos casos del interior hispano, conoce un periodo de renovación urbana y cierto florecimiento a partir del siglo IV. Probablemente gracias al papel jugado por las élites municipales, la ciudad acaba por convertirse en enclave estratégico y sede episcopal en el límite suroriental del reino suevo durante la centuria siguiente, importancia que se mantendrá tras la conquista visigoda, llegando a ser centro emisor de moneda. El paisaje rural asociado presenta más incertezas, observándose una aparente discontinuidad general de los espacios campesinos respecto a la etapa imperial, una cierta contracción de la red de poblamiento y la aparición de espacios habitacionales y funerarios de pequeña entidad, quizá en sintonía con lo observado en el territorio inmediatamente al sur del Tajo, aunque podrían estar reflejando una posible polarización en torno a otros establecimientos, religiosos o no, controlados por élites locales.

El capítulo presentado por Fernando Colmenarejo, Rosario Gómez, Elvira García y Alfonso Pozuelo sintetiza la última década de excavaciones y prospecciones desarrolladas en la cuenca alta del río Manzanares (Madrid). Este paisaje de presierra conoce, desde finales del siglo V o inicios del siglo VI, el desarrollo ex novo de un gran número de asentamientos, tanto de tipo disperso/agregado como aldeano, con áreas especializadas en actividades artesanales minero-metalúrgicas y la cría de ganadería ovicaprina, y de ámbito funerario, combinando pequeños grupos de sepulturas dispersas con la presencia de iglesias rurales con enterramientos organizados a su alrededor. Una vez más, como se pone de relieve en diferentes trabajos de este volumen, resulta difícil trazar la intensidad de las relaciones entre estos 3

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espacios campesinos y las estructuras de poder local o regional del reino visigodo, proponiéndose el cercano yacimiento del Cancho del Confesionario —destacado enclave en altura— como posible hito jerárquico del territorio.

El artículo de Sara Prata y Fabián Cuesta-Gómez ofrece las principales conclusiones del proyecto PramCV, desarrollado entre 2014 y 2018 en el territorio de Castelo de Vide y que permitió, por una parte, revelar una densa red de poblamiento y espacios funerarios de carácter (uni)familiar y, por otra, la construcción de numerosos espacios de procesado de aceite y vino que reflejan una probable continuidad en el uso de los cultivos heredados de época romana, pero con un panorama de ocupación y administración del territorio completamente reformulado. Los vínculos entre los espacios habitacionales, de enterramiento, agropecuarios y transformativos, se entretejen hasta formar un paisaje profundamente transformado a partir del siglo VI y que parece no tener continuidad más allá del VIII.

Yolanda Peña Cervantes, en el capítulo 7, presenta una extensa revisión de las evidencias arqueológicas —

en menor medida también las documentales— de la existencia de estructuras de prensado con mecanismos de viga para el procesado de la uva y/o de la aceituna en asentamientos agrícolas peninsulares entre los siglos V y VIII. Este minucioso trabajo permite discernir entre nuevas instalaciones productivas inseridas en modelos agrarios significativamente diferentes de los romanos, pero también —en algunos casos— de la continuidad de estructuras de lagar prexistentes o del reaprovechamiento de espacios pertenecientes a villae para la instalación de este tipo de complejas unidades transformadoras. Lo que parece claro, en la mayoría de los ejemplos, es que los requerimientos de fuerza de trabajo superan la barrera de la autosuficiencia económica, lo que exige poner en juego la existencia de aristocracias, civiles o religiosas, que controlan la producción y, sobre todo, los circuitos comerciales del vino y el aceite y sus réditos económicos.

Perteneciente a un horizonte cronológico más tardío (siglo X), con comunidades campesinas aldeanas recogidas en enclaves fortificados en altura o en llano, el capítulo de Catarina Tente, Luís Seabra y João Pedro Tereso expone los resultados comparados de los métodos de muestreo y los análisis carpológicos y antracológicos preliminares llevados a cabo durante la excavación de cuatro yacimientos en la Beira portuguesa. Además de compartir cronología y de haber sido destruidos por incendios en algún momento entre finales del X e inicios del XI —probablemente en sucesos relacionados entre sí— que permitieron la preservación de los materiales orgánicos, el estudio de semillas, granos y carbones está ofreciendo una imagen de la riqueza y variabilidad del aprovechamiento agrícola de estas comunidades mucho más complejo de lo que se venía considerando hasta ahora en la arqueología medieval portuguesa. La alternancia de cosechas, la presencia simultánea de diferentes tipos de cereal, la elevada utilización de leguminosas y el aprovechamiento estacional de bayas y frutos silvestres, entre otros, implican además planificadas estrategias de producción y conservación de estos productos.

La participación de Sofía Tereso, resultado de una presentación de póster, ofrece un primer acercamiento metodológico al contenido de su Tesis Doctoral en curso: la revisión de más de tres centenas de esqueletos de diferentes necrópolis de la región noreste portuguesa, cuyas cronologías se distribuyen entre la Alta y la Plena Edad Media. Este trabajo plantea el estudio paleobiológico de los esqueletos y la realización de análisis de isótopos y genéticos, junto con la revisión de la información arqueológica, tafonómica e histórica de los contextos, con el objetivo de obtener una perspectiva más completa de las condiciones de vida y los procesos de muerte de los integrantes de estas comunidades.

El tercer bloque agrupa cinco capítulos centrados específicamente en otros tantos casos de estudio.

Para el territorio portugués tenemos los yacimientos de Horta da Torre (Fronteira) presentado por André Carneiro y de Vale da Bexiga (Castelo de Vide), a cargo de Fabián Cuesta-Gómez, Sara Prata, João Magusto, Miguel Nunes y José Rebelo.

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Las excavaciones de la villa romana de Horta da Torre se iniciaron en 2012, permitiendo la visualización de las profundas transformaciones que soportó a lo largo de su existencia la parte residencial —y los espacios inmediatos— de este suntuoso hábitat rural. Este asentamiento, estrechamente ligado al recorrido de la Vía XIV del Itinerario de Antonino que discurre al oeste, parece ser abandonado en algún momento de la primera mitad del siglo V, produciéndose una cuidada limpieza de los materiales cerámicos del interior, descartes que acabarán en sendos basureros, y también la retirada de las losas ornamentales de mármol. Los procesos de reocupación a lo largo de los siglos VI y VII documentados en las diferentes estancias, cuando la ruina del edificio ya se había iniciado, muestran tanto la construcción de estructuras en materiales perecibles como una adaptación de los espacios parcialmente derruidos a las nuevas ocupaciones. Estas fluidas transiciones de las postreras etapas de uso de la villa reflejan el atractivo —temporal o permanente— que este tipo de espacios mantuvieron para diferentes grupos humanos, ofreciendo una nueva forma de ocupación y no tanto su desaparición.

El capítulo acerca de Vale da Bexiga y la revisión de la investigación arqueológica en Castelo de Vide en el último tercio del siglo XX combina los dos posters presentados por los autores en el congreso.

Utilizando como punto de partida esta revisión historiográfica, justificada por la constitución de una sólida base documental que impulsó el conocimiento del territorio durante el período altomedieval y proyectos recientes como el propio PramCV, la segunda parte del trabajo aborda el yacimiento de Vale da Bexiga, una de las primeras excavaciones llevadas a cabo por lo que, con el tiempo, sería la Seção de Arqueologia municipal. Aunque el yacimiento fue destruido y las evidencias restantes son tenues, resulta de interés ofrecer una propuesta interpretativa, basada fundamentalmente en las sepulturas de lajas y en los materiales ornamentales arquitectónicos recuperados, que explique la transición de los espacios campesinos en esta zona del Alto Alentejo.

También de transformación del territorio nos habla Julia Sarabia; en particular del asociado a la rica vega del río Balazote (Albacete) y la principal villa del entorno, la del Camino Viejo de las Sepulturas, donde la investigación reciente se ha centrado en el análisis —mediante prospecciones sistemáticas y geofísicas— del modelo agrario surgido a lo largo del siglo VI y que está asociado a pequeñas granjas y aldeas, sustitutas del régimen de latifundio precedente. El aspecto funerario es uno de los más llamativos, sin duda, con un área de enterramiento aparentemente comunitaria que se mantiene en uso por lo menos desde el siglo VII hasta el X, manifestando no sólo la continuidad en la ocupación del territorio sino también la progresiva adaptación a la religión musulmana por parte de la comunidad campesina de este territorio en el límite noroccidental de la Cora de Tudmir.

Los otros dos capítulos de este bloque nos trasladan al suroeste de la Meseta de la mano de Rubén Rubio, Iñaki Martín Viso e Inés Centeno, y al occidente de la vega granadina, donde Alberto García Porras y Moisés Alonso hacen lo propio con el edificio emiral-califal de Agicampe I. El primero de los trabajos analiza la excavación efectuada en el paraje de El Pueblito (Casillas de Flores). Los trabajos de prospección revelaron la existencia de una posible pequeña granja con dos sepulturas excavadas en la roca en las inmediaciones, y sendas concentraciones de construcciones —en piedra y con zócalos de doble hoja—junto al arroyo del Prado de Mazo Álvaro, en un paisaje de rebollos, colinas y vallejos y afloramientos graníticos, que recuerda al existente en la cuenca alta del Manzanares y en Castelo de Vide. Fueron realizados dos sondeos, uno en la posible granja y otro en el área de mayor aglomeración de estructuras, cuyos resultados —combinados con los ya existentes en otros espacios de la Dehesa de La Genestosa— ofrecen un intenso horizonte de ocupación de este territorio desde el siglo VI hasta las primeras décadas del VIII. Las sutiles diferencias arquitectónicas, en la cultura material y en la distribución del poblamiento a lo largo del arroyo, probablemente estén indicando una ocupación no sincrónica de las diferentes áreas habitacionales y de aprovechamiento agropecuario, cabiendo la propuesta de una progresiva concentración de la población en proto-aldeas por impulso de las élites locales.

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La intervención en Agicampe I reveló un singular edificio de planta cuadrangular y patio central articulador del espacio, planificado y alzado en un único momento constructivo. Su configuración arquitectónica y su localización topográfica, en un espacio de aprovechamiento agrícola relativamente marginal que contrasta con lo conocido en la zona, motivaron la excavación parcial del yacimiento. El registro arqueológico, la colección cerámica recuperada y las referencias documentales, permitieron a los autores la interpretación del espacio como una posible alquería, cuya utilización probablemente se circunscriba apenas al periodo VIII–X d.C. por parte de grupos concretos de los primeros contingentes llegados a la península tras la conquista, ejemplo de los procesos de ocupación y administración del territorio durante la etapa emiral.

El cuarto bloque queda reservado para aquellos trabajos que centran su análisis en la cultura material.

Jesús Bermejo presenta las conclusiones preliminares de su revisión de los elementos de vajilla doméstica de los asentamientos rurales romanos, datados en el intervalo I–III d.C., excavados en contextos campesinos del triángulo formado por los tres municipia de la región madrileña: Complutum, Titulcia y Mantua. Dentro del marco metodológico de la household archaeology, el atento análisis de las colecciones —procedentes de vertederos cerrados y depósitos formados por abandono de facto—, así como el estudio sistemático de las huellas de uso en las piezas cerámicas, refleja una cierta manera campesina romana de usar la vajilla, con una reducidísima variabilidad tipológica, algo que nos habla no sólo de las propias piezas, sino también de los procesos socio-familiares asociados a la ingesta de comidas, de las desigualdades socio-económicas y de las vidas de la propia cultura material.

En el capítulo de Inés Centeno, Iñaki Martín Viso y Rubén Rubio sobre las producciones cerámicas de los yacimientos excavados en La Dehesa de La Genestosa (Salamanca), utilizan como punto de partida esas colecciones cerámicas para explicar las transformaciones observables en los procesos productivos del artesanado a partir del siglo V, con una creciente regionalización, incremento del uso del torno manual y una cierta pérdida de calidad técnica y preocupación por los acabamientos. La simplificación o reducción de las redes comerciales en este periodo no sólo supone una menor circulación de piezas, también de artesanos e ideas, lo que acabará por conllevar una decreciente estandarización de procesos y modelos morfotipológicos, circunstancias que obligan a repensar las metodologías de aproximación y clasificación de las colecciones procedentes de contextos campesinos altomedievales.

Yolanda Peña Cervantes, Eva Zarco y Gonzalo Romero Gustos nos presentan los resultados del estudio de un conjunto materiales cerámicos recuperados en la excavación de diferentes estructuras agrarias de la parcela R-3 de la emblemática Vega Baja toledana. Esta parcela, situada en una zona destinada a diversas actividades periurbanas durante la tardoantigüedad, como la extracción de áridos y el aprovechamiento agrícola, hasta que entre finales del siglo VI y principios del VII la pujanza de la capital visigoda requiere la urbanización de nuevos espacios, para ser abandonada y ruralizada de nuevo apenas un siglo más tarde. La colección cerámica puede inscribirse probablemente en la primera mitad del s. VIII, mostrando una fuerte continuidad de formas “visigodas” y algunas incorporaciones de elementos como arcaduces, cuencos carenados y decoración pintada propia de las influencias emirales.

Los dos últimos capítulos se corresponden a sendos posters, el presentado por Gabriel de Souza, Catarina Tente y João Veloso sobre el yacimiento de Senhora do Barrocal (Viseu), un lugar imponente en el paisaje en el que las excavaciones permitieron recuperar una vasta colección de semillas y carbones, además de algunos elementos de cultura material que ofrecen indicios de la importancia regional de este enclave, destacando un pequeño conjunto de fragmentos cerámicos de tradición islámica, formas normalmente vinculadas a ámbitos urbanos y ausentes en la región en este horizonte cronológico. Son interpretados por los autores como bienes de prestigio, quizá testimonio de pactos o de las relaciones de poder de las élites locales, correspondientes al atribulado momento de transición entre el siglo X y el XI en el interfluvio Duero-Mondego.

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El trabajo de Guilherme Cardoso, Luísa Batalha, Rui Gil y Rafael Santiago ofrece una revisión de la cultura material del asentamiento rural en Vilares (Cascais), espacio sucesivamente transformado desde la inicial ocupación en época imperial hasta su abandono definitivo durante la Plena Edad Media.

Los recipientes cerámicos y el conjunto de herramientas agrícolas estudiados permiten establecer las diferentes fases de ocupación de las estructuras romanas iniciales, así como la excavación de varios silos hasta su amortización en el siglo XII.

En resumen, el conjunto de contribuciones presentes en este volumen reúne algunas de las principales líneas de trabajo en curso centradas en el análisis de los espacios rurales altomedievales en la península ibérica. Las últimas tres décadas de trabajo de campo e investigación han mostrado la importancia de estos espacios para reconstruir los procesos de transformación social, política e ideológica tras la progresiva desarticulación de la estructura imperial romana. Sin embargo, no podemos ignorar que los enfoques de escala macro ofrecen lecturas condicionadas sobre estos procesos dada la variedad de trayectorias de adaptación y diferenciación regional existentes. Los textos aquí recogidos muestran esas diferencias, así como la aplicación de distintos tipos de registro y escalas de análisis.

Para avanzar en la reconstrucción de estos procesos históricos es necesario promover, simultáneamente, la producción de conocimiento riguroso sobre yacimientos y territorios concretos y la creación de espacios de debate y reflexión que permitan dar continuidad a esas lecturas. Seguiremos trabajando para que el EMCAM se consolide como uno de esos espacios.

0�3 Agradecimientos

La realización del congreso EMCAM19 y la publicación de este volumen sólo fueron posibles gracias a un conjunto de instituciones y personas a las que queríamos expresar nuestro más sincero agradecimiento.

En primer lugar, a la Câmara Municipal de Castelo de Vide, especialmente en la persona de su Presidente, António Pita, cuyo respaldo logístico y económico garantizó el éxito en la realización del EMCAM19.

Este interés y apoyo se encuadran en una consolidada trayectoria conjunta desde 2014, año en el que se celebró la firma de un protocolo de colaboración científica entre el municipio de Castelo de Vide y la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidade Nova de Lisboa (NOVA FCSH). Desde entonces, han sido numerosas las iniciativas de formación, encuentros científicos y publicaciones, realizadas en el marco de este protocolo, entre nuestro centro de investigación —el Instituto de Estudos Medievais (IEM | NOVA FCSH)— y el municipio. Es importante recordar que la creación de este protocolo conjunto estuvo motivada, precisamente, por la voluntad de proporcionar un marco institucional a la realización de los trabajos arqueológicos previstos en el proyecto PramCV. Este compromiso del municipio con la investigación científica permitió la realización de un considerable número de trabajos arqueológicos en su territorio, acogiendo a investigadores y alumnos, promoviendo su formación en las actividades de campo y laboratorio, y ofreciendo las condiciones necesarias para que estas intervenciones, y los trabajos académicos asociados, llegaran a buen puerto.

Fruto de este trabajo continuado, y con ilusionantes perspectivas de estudio para el futuro, Castelo de Vide está entre los territorios portugueses en los que la Alta Edad Media está caracterizada con mayor detalle. Era lógico, por tanto, que esta localidad sirviera de palco para la realización de la primera edición del EMCAM, tanto del programa científico desarrollado entre los días 2 y 4 de mayo de 2019, como la visita a algunos de los yacimientos del territorio y la inauguración de la exposición A Alta Idade Média em Castelo de Vide.

Queríamos manifestar nuestro agradecimiento a todos los trabajadores de la Câmara Municipal que, con su desempeño y amable acogida —característicamente alentejana—, hicieron que los participantes en 7

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el EMCAM19 se sintieran en casa. Una mención especial para Patrícia Martins, quien nos acompañó, siempre diligente y amiga, no sólo en los bastidores del congreso sino también en la compleja logística de las diversas iniciativas arqueológicas desarrolladas a lo largo de los últimos años. También para los miembros de la Seção de Arqueologia da Câmara Municipal, por sus décadas de trabajo y preocupación por el patrimonio municipal y por su apoyo en el montaje de la exposición, con un afecto especial para João Magusto, por su colaboración en la organización del congreso, en el desarrollo del PramCV y, en definitiva, por ser inmejorable anfitrión para la arqueología del territorio. A António Manso, por su paciencia y apoyo con el apartado gráfico y documental, tanto del congreso como de la exposición. Y, por último, un agradecimiento muy especial para nuestros jovens arqueólogos residentes: Miguel Nunes, José Rebelo y Margarida Silva.

Por supuesto, nada de esto habría tenido sentido sin los comunicantes, quienes aceptaron amablemente nuestra invitación para compartir y debatir sus investigaciones, y conocer este rincón de La Raya; así como todos los que se juntaron en la Sesión de Posters o participaron como asistentes. Uno de los objetivos que nos marcamos con este ciclo de encuentros era crear un espacio cercano en el que alumnos e investigadores en el inicio de su carrera pudieran debatir coloquialmente con arqueólogos e investigadores con una trayectoria más amplia y, en ese sentido, creemos que el EMCAM19 también fue un éxito.

La publicación de este trabajo fue financiada por el Instituto de Estudos Medievais (IEM | NOVA FCSH), a través del apoyo de la Fundação para a Ciência e a Tecnologia (FCT) I. P. en el marco de los Proyectos UIDB/00749/2020 y UIDP/00749/2020. Los editores querríamos reconocer el apoyo del IEM en el desarrollo y la financiación tanto del encuentro como de este volumen, y agradecer en particular a su directora Maria João Branco, quien nos acompañó en los intensos días de trabajo que dieron lugar a este libro. Consideramos que la investigación arqueológica sobre la Alta Edad Media en Portugal se encuentra en un punto de inflexión positivo, y para esto ha sido fundamental el apoyo del IEM a las iniciativas propuestas y desarrolladas por sus arqueólogos integrados.

Figura 2: fotografía de los participantes en el encuentro EMCAM19, Castelo de Vide.

(© A. Manso; 2 de mayo, 2019)

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