Sombras de mariposa

Guillermo Galván Olalla · Capítulo 1 de 27

Páginas del PDF

Sombras de mariposa

Sombras de mariposa

Guillermo Galván Olalla

Sombras de mariposa

La epopeya de Leovigildo, rey de los visigodos

ePub r1.0

FLeCos 09.05.16

Título original: Sombras de mariposa

Guillermo Galván Olalla, 2010

Editor digital: FLeCos

ePub base r1.2

A Juan e Isidoro, por su infinita paciencia. A Alicia, por su generosa mirada

crítica e imprescindible ánimo.

 

Y mi gratitud a:

José Carlos Martín, de la Universidad de Salamanca, por regalarme sus

conocimientos y su magnífica traducción inédita de Vitas Sanctorum

Patrum Emeritensium.

Lars Munkhammar y Sue Dodd, de la Universidad de Uppsala, por su

amable diligencia.

NOTA DEL AUTOR

 

Al escribir esta novela se ha respetado la toponimia empleada por los autores coetáneos a los hechos narrados, como Juan de Bíclaro, Isidoro de Sevilla y Gregorio de Tours, con preferencia la del autor hispalense, quien a menudo practica una suerte de romance adelantado (Narbona por Narbo, Pampilona por Pampilo o Barcinona por Barcino) para aproximar los términos latinos a nuestro lenguaje actual.

No extrañe al lector, por lo tanto, la ausencia de tildes con que el castellano dotó posteriormente a muchos de estos términos latinos. En un solo caso, por simplificar topónimos compuestos y evitar ambigüedades, se ha empleado el ablativo en lugar del nominativo; así Carthagine (Cartagena) por Carthago Nova o Carthago Spartaria, ciudad a la que se denominaba a veces simplemente Carthago, como la capital púnica origen de su nombre.

En cuanto a la onomástica, se ha respetado la grafía legada por la tradición en castellano para godos y suevos, manteniéndose la latina (excepto en los casos de personajes históricos o legendarios más conocidos) para indicar claramente pertenencia a los grupos hispano o galorromano.

En el aspecto cronológico, y por ahorrar confusión, se ha evitado la terminología de la época ajustándola a la actual. Así, se habla directamente, por ejemplo, del 587 y no del 625 de la Era Hispánica que citan las fuentes, obviando esa diferencia de treinta y ocho años que separa ambos calendarios.

Si bien el mapa de las guardas permite una fácil ubicación de los hechos narrados en la novela, el glosario final amplía esos datos para el lector más interesado en los detalles geográficos e incluye las referencias que, por razones de espacio, quedan excluidas de la citada representación gráfica.