Venus marítima

Pierre Gripari · Capítulo 1 de 6

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Venus marítima

Capítulo II

Pierre Gripari Venus marítima II

Aquel verano, el Imperio burocrático ruso (capital Moscú), estará a punto de empezar la guerra contra el Imperio esclavista judío (capital Nueva York). A pesar de estar al margen de esta querella, el Imperio esclavista chino (capital Pekín) aglomerará sus tropas en la frontera siberiana, en la esperanza de ensanchar, a favor de este conflicto, su espacio vital.

En cuanto a Europa, será neutral, resignada de antemano a convertirse en colonia del vencedor.

Gracias a la intervención venusiana, esta guerra será evitada. Los Venusianos no vacilarán, para imponer la paz, en amenazar a la humanidad con una destrucción completa, por medio de sus rampas de lanzamiento instaladas poco antes en la Luna.

También será en la Luna donde tendrá lugar la conferencia de paz, la cual conducirá al tratado de Tychiopolis (25 de septiembre de 1972). Según los términos de este tratado, la Tierra será dirigido por un gobierno federal planetario, y el socialismo será oficialmente proclamado la filosofía universal obligatoria.

La federación terrestre de dividirá en ocho repúblicas, delimitadas y marcadas de acuerdo con las características étnicas y las tradiciones culturales de la población. Serán:

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La América Judía

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La América Española.

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La Pequeña Europa.

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La Eurasia Rusa.

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La República del Islam.

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África Negra.

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Asia Blanca.

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Asia Amarilla.

Cada una de estas repúblicas tendrá plena libertad para proceder a su auto-unificación lingüística y étnica. Como consecuencia, la América Judía deportará toda su población negra en dirección a África, exterminando a los representantes de la mayoría que no embarque con la requerida celeridad. La América Española pondrá fin a los últimos resto de poblaciones precolombinas. Del mismo modo, la República del Islam se librará de los colonos judíos de Palestina y el Africa Negra de las poblaciones blancas del sur.

Nuestro planeta será gobernado por una octarquía, comprendiendo un representante elegido por cada república. Está octarquía residirá en la Luna. Gobernará en estrecha colaboración con la delegación venusiana. En resumen, nuestro mundo no será más que una colonia de Venus... En compensación se lograrán el equilibrio y la paz.