Venus marítima
Capítulo V
Pierre Gripari Venus marítima V
Considerando el asunto desde la perspectiva del tiempo (que esta perspectiva sea hacia el pasado o hacia el futuro no importa mucho) no puede uno dejar de maravillarse de que el secreto haya sido tan bien guardado. Durante quince años, de 1990 a 2005, los machos de Eurasia vendrán a bañarse, tantas veces como puedan, en el agua tibia y cremosa de la conc ha de Arcachón, para disfrutar de los efectos bienhechores del microbio rosa. Y ello sin que estalle el escándalo, sin que palabras obscenas sean pronunciadas, sin que siquiera se haga alusión. Ello supone, entre los machos eurasianos, una convivencia, una complicidad si palabras, una facultad de disimulo, no solamente frente al poder, sino también frente a la población femenina, que tiene visos de prodigio.
Adolescentes, adultos, ancianos, todo el mundo se calla. Una tal discreción que no es posible más que en un régimen socialista...
Se advertirá únicamente que, pasada la edad de la pubertad, los jóvenes se bañarán menos rato que las muchachas, los hombres menos que las mujeres. Se advertirá la costumbre de ciertos individuos de bañarse en grupos, a la caída de la noche. Se verá incluso la formación de un amago de secta religiosa: los adoradores del mar. Esta secta, naturalmente, será disuelta en aplicación de la ley en contra de las ideologías no- marxistas. Y sin embargo, incluso durante el proceso, los adoradores del mar guardarán silencio. Los jueces, por su parte, se guardarán de hacerles preguntas demasiado precisas... En suma, todo se hará, de una parte y de otra, para que las palabras irreparables no sean pronunciadas.
Esto durará hasta el 22 de julio de 2005, fecha en la cual una turista rusa, Vera Liobovievna Zadossossova, apodada la Dama del Perrito, se paseará por la playa de Arcachón, hacia las nueve de la mañana, en compañía de Polkan, su caniche negro.
A Polkan no le gustará el agua. Siempre, Vera Liobovievna se verá obligada a bañarle a la fuerza. Esta vez también tendrá que arrastrarlo, empujarlo, y al final tirarlo al mar. Pero el perro, una vez dentro, y contrariamente a sus costumbres, rehusará salir del agua. Su ama le llamará, incluso le amenazará con la voz y el gesto; pero no la obedecerá; se quedará agachado, con el trasero y el vientre en el agua, moviendo espasmódicamente los riñones, las patas tiesas, la espalda arqueada, la cabeza proyectada hacia delante, los ojos inexpresivos, la boca abierta y la lengua salida.
Sorprendida y vagamente escandalizada, Vera Liobovievna se descalzará y entrará ella misma en el agua para recuperar a su perro; pero entonces este gruñirá enseñando los dientes...
La Dama del Perrito escribirá, aquel mismo día, a uno de sus amigos, el gran escritor ruso Ivan Nadiejdovitch Larbine-Sovietski, premio Trotzki 2003. Ivan Nadiejdovitch acudirá desde Moscú y, el 29 de julio, se bañará en la bahía de Arcachón en compañía de la dama Zadossossova.
Esta, al entrar en el agua, no sentirá nada de particular. Su compañero, en cambio, apenas mojado su slip, enrojecerá violentamente y permanecerá inmóvil cinco minutos, como paralizado por el éxtasis.
- "Chto s vami, Ivan Nadiejdovitch?" preguntará Vera Liobovievna con tono de inquietud.
- "Minotochko, minotochko" responderá es escritor con voz alterada.
Pierre Gripari Venus marítima Pasados los cinco minutos, exhalará un profundo suspiro, tras lo cual saldrá del agua, muy aniñado, furioso, y con profusos juramentos.