Amenaza

Adrián Aragón · Capítulo 2 de 24

Páginas del PDF

Amenaza

Capítulo 2

 

 

El País, Madrid, 08:30

La capital de España se ha despertado en medio del más absoluto caos. Los habituales atascos de la hora punta se han duplicado. El tráfico en las arterias principales de la ciudad se ha detenido. En Puente de Vallecas algunos conductores han abandonado sus vehículos e improvisado pancartas de protesta. Sin que ninguna autoridad pública ni entidad privada haya ofrecido explicación alguna, los bancos no han abierto sus puertas, los ciudadanos no tienen acceso a sus cuentas bancarias a través de cajeros automáticos o Internet y el ambiente se tensa por momentos.

Los peatones han tomado calles y plazas. A simple vista, el paisaje urbano se asemeja con cruel precisión al ofrecido durante las primeras jornadas del movimiento 15-M. Sin embargo, la actitud de aquellos manifestantes y sus reivindicaciones no se parece en nada al ambiente de furia callejera que se respira en las principales avenidas de la ciudad. El paseo del Prado, a la altura de la plaza de Colón, ha sido tomado por viandantes que se agrupan en torno a entidades bancarias y cajeros automáticos.

Algunos transeúntes, los más violentos, han comenzado a arrojar piedras contra los cristales blindados de las sucursales más representativas. La Gran Vía madrileña recibe una gran afluencia de personas de las calles colindantes. Por el momento la presencia policial es mínima. Los agentes de movilidad tratan en vano de descongestionar Cibeles y la plaza del Emperador Carlos Quinto. El intercambiador de plaza de Castilla anuncia retrasos en todas las líneas de autobús, tanto las urbanas como las interurbanas. Sorprendentemente, es en el barrio de Salamanca donde se han registrado los primeros altercados con fuego. Un grupo de personas no identificadas ha quemado los contenedores de basura de dos manzanas. También han aparecido pintadas de corte racista y xenófobo. El caos, por tanto, es total.

 

COPE, Madrid, 11:00

La situación en la capital no ha cambiado en las últimas horas. Los centros de trabajo con los que hemos contactado registran unas altísimas tasas de absentismo. Se calcula que menos de un diez por ciento de los empleados han acudido a sus puestos de trabajo. Mariano Villareal, presidente de Electricidad S. A., ha declarado a esta emisora que no se tomarán represalias contra los trabajadores que no acudan hoy. Según sus propias palabras: «Quizá esa sea la primera vez que la patronal y la clase obrera navega en el mismo barco y rema en la misma dirección. Y me consta que lo que estoy diciendo podría costarme no solo mi puesto, sino mi carrera empresarial. Pero las cuentas de Electricidad S. A. están congeladas, lo mismo que las de mis empleados. Comprendemos perfectamente el descontento y frustración de los trabajadores, y por eso no los penalizaremos. Mientras ellos luchan por los derechos de todos en las calles, nosotros lo haremos desde los despachos».

Mientras se escuchan las declaraciones del señor Villareal, el caos arrecia a pie de calle. Los antidisturbios se despliegan por las avenidas más importantes y varios helicópteros sobrevuelan la ciudad. Hasta nosotros llegan los sonidos de las aspas y las hélices. Es ensordecedor. Desde la Puerta del Sol, nuestros compañeros nos confirman que el cadáver encontrado a las ocho de esta mañana es el de don Gregorio Sanmartín, CEO del Banco Hispano Crediticio.

Recordamos que Goyo Sanmartín, como él prefería ser llamado, poseía una de las mayores fortunas de la nación. Su cadáver fue encontrado a las ocho de la mañana, de manera casual, por dos hombres que se dirigían a sus respectivos trabajos. Según fuentes policiales, Sanmartín ha sido asesinado. El cadáver presentaba traumatismos múltiples; a consecuencia, posiblemente, de una gran caída. Se especula con la posibilidad de que sus asesinos lo empujaran desde la torre del famoso reloj que acompaña a los españoles la noche de Nochevieja. En este momento no disponemos de más datos.

 

El Mundo, Madrid, 15:30

Los madrileños han rodeado el Congreso de los diputados, en este momento, protegido por grandes medidas de seguridad. Nuestros compañeros nos indican que ningún portavoz del Gobierno ha hecho ninguna manifestación. Las únicas personas presentes en el edificio son los antidisturbios y los manifestantes. Aunque dada su actitud, resulta poco apropiado llamarlos así. En este momento se comportan como una turba enfurecida. La plaza de Canalejas, presidida por la estatua de Neptuno, no ha conocido una multitud mayor desde que el Atlético de Madrid, que celebra en ella sus victorias, ganase su última liga. Si esta mañana los coches no podían circular, ahora tampoco pueden hacerlo las personas.

Se han dado ya varios casos de desmayos y lipotimias. Las comisarías de Policía están saturadas, pero la gente sigue abandonando sus domicilios. Desde la propia Puerta del Sol los ciudadanos han taponado también esa parte de la calle. Los accesos traseros al Congreso tampoco son accesibles. Las vallas azules que tratan de contener a la multitud se tambalean ante la vehemencia de la ciudadanía.

Los bancos tampoco han hecho ninguna declaración acerca de la imposibilidad de ciudadanos y empresas de acceder a su dinero. Algunos grupos de opinión recuerdan ya una situación similar sufrida hace algunos años en Argentina. La palabra «Corralito» ronda las mentes de todos, pero nadie se atreve a pronunciarla. El ambiente de campo de batalla y caos absoluto que se respira en Madrid ha trascendido ya las fronteras españolas. La prensa extranjera se hace eco de la situación y parece que las consecuencias políticas serán insalvables para el partido en el poder.

La Razón, Madrid, 17:45

Un comunicado del Gobierno español inflama aún más la llama entre la ciudadanía. La patronal entra en pie de guerra. Definitivamente, se confirma que el tan temido corralito existe. A diferencia de los conocidos casos de Argentina y Chile, el decreto gubernamental español impide a las empresas retirar efectivo de sus cuentas. Se calcula que las pérdidas asociadas a esta medida serán millonarias. Se prevé, de hecho, que algunas grandes empresas y muchas medianas y pequeñas quiebren por ello.

Lo que llama la atención en la prensa extranjera es que no hay ningún motivo, según la Comisión Europea, para que el Gobierno de España haya tomado esta decisión. Nuestras cuentas, explica Le Monde, están saneadas. Nuestra economía está en franco crecimiento y la medida, apunta The Times, es desorbitada e incluso más perjudicial que beneficiosa.

Periódicos sensacionalistas de otros países apuntan a conspiraciones económicas soterradas y a un efecto cortina de humo. Según estas publicaciones, a las que preferimos no ayudar a dar pábulo y por ello no nombramos, el corralito no es más que una táctica para distraer la atención del público del verdadero problema. En cuanto la naturaleza de ese problema ficticio, no son capaces de determinarlo.

Mientras tanto, las multitudes comienzan a dispersarse debido a las cargas policiales. El mismo comunicado del Gobierno, que anunciaba la existencia del corralito, amenazaba con declarar el estado de sitio si la ciudadanía no regresaba a sus hogares.

De momento, la situación en los supermercados se sostiene, pero los mismos están siendo protegidos por el temor a asaltos en masa.

Seguiremos informando.

OceanofPDF.com