Aristóteles II
Capítulo 14
nadie les haga violencia, ni les quite ninguno de sus bienes.[814] Pero esto no es fácil. Pues no siempre sucede que los que participan del gobierno sean amables. Y cuando hay guerra, las gentes suelen vacilar si no reciben 9
alimento y son pobres, pero si se les proporciona alimentos están dispuesto
a luchar.[815] En algunas ciudades, el gobierno está constituido no sólo por los que llevan armas, sino también por los que las han llevado. Entre los
malios[816] [817] el cuerpo político estaba constituido por éstos, mientras que las magistraturas se elegían entre los que prestaban servicios en el ejército. El primer gobierno entre los helenos, después de la monarquía, se 10
componía de los combatientes, y en un principio de los jinetes[818] (pues la guerra tenía su fuerza y su superioridad en los jinetes, ya que el cuerpo de hoplitas sin una formación ordenada es inútil, y la experiencia y la táctica militares no existían entre los antiguos, de modo que la fuerza residía en la caballería); pero al crecer las ciudades y fortalecerse los hoplitas fueron 11
más los que participaban del gobierno. Por eso las que ahora llamamos repúblicas, los de antes las llamaban democracias. Las antiguas constituciones eran lógicamente de tipo oligárquico y monárquico, pues debido a su escasa población no tenían una clase media numerosa, de modo que, siendo pocos en número y por la organización, soportaban mejor la obediencia.
Así pues, queda dicho por qué causa son varias las formas de 12
gobierno[819] [820] y por qué además de las formas indicadas hay otras (pues la democracia no es numéricamente una sola, y lo mismo los otros
regímenes),[821] [822] y también cuáles son las diferencias entre ellas y por
qué causa se dan, y además cuál es en general la mejor[823] forma de
gobierno, y de las otras cuál se adapta a cada tipo de ciudad.[824]
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Los tres poderes del Estado. La asamblea. El poder deliberativo
Hablemos a continuación, en general y de cada régimen por separado, de las cuestiones siguientes, tomando el punto de partida adecuado para ello.
En todas las constituciones[825] hay tres elementos sobre los cuales debe meditar el buen legislador lo conveniente para cada régimen. Si estos elementos están bien establecidos, necesariamente también lo está el régimen, y los regímenes difieren unos de otros en lo que difiera cada uno
de estos elementos.[826] 2 De estos tres elementos una cuestión es cuál es el
que delibera sobre los asuntos de la comunidad; la segunda es la referente a 1298a
las magistraturas (esto es, cuáles debe haber, sobre qué asuntos deben ser
soberanas y cómo ha de ser su elección)[827] y la tercera a la administración de la justicia. El elemento deliberativo es soberano sobre la guerra y la paz, 3
sobre las alianzas y sus disoluciones, sobre las leyes, sobre la pena de
muerte,[828] de destierro y de confiscación, sobre la elección de los
magistrados y la rendición de cuentas.[829] Y necesariamente todas estas decisiones se confían a todos los ciudadanos, o todas a algunos de ellos (por ejemplo, a una sola magistratura, o a varias), o unas a ciertas magistraturas y otras a otras diferentes, o unas a todos los ciudadanos y
otras a algunos.[830]
Que todos los ciudadanos decidan sobre todas las cuestiones es propio 4
de una democracia, pues el pueblo busca este tipo de igualdad,[831] pero hay varios modos de entender ese «todos»: un modo es que deliberen por
turnos[832] y no todos juntos (como en la constitución de Telecles de
Mileto;[833] [834] también en otros regímenes los colegios de magistrados deliberan reunidos, pero acceden todos a las magistraturas por turno, a
partir de las tribus y de las divisiones más pequeñas[835] de la ciudad, hasta que los cargos hayan pasado por todos), y que se reúnan todos ellos sólo para la implantación de leyes y para las cuestiones relativas al régimen, y para escuchar los decretos de los magistrados.
Un segundo modo es que todos juntos deliberen, pero que se reúnan 5
sólo para las elecciones de los magistrados y para la elaboración de leyes, y para decidir sobre la guerra y la paz, y para la rendición de cuentas, pero las demás cuestiones que las deliberen los magistrados designados para cada una de ellas, y elegidos de entre todos los ciudadanos o por sorteo. Un 6
tercer modo es cuando los ciudadanos se encuentran con vistas a las magistraturas y a las rendiciones de cuentas, y para decidir sobre una guerra o una alianza, y las demás cuestiones son atendidas por las magistraturas que se proveen por elección, siempre que ello es posible, y tal es el caso de magistraturas cuyo ejercicio exige conocimientos especiales. Una cuarta 7
forma es que todos, reuniéndose, deliberen sobre todas las cuestiones, y que los magistrados no decidan sobre nada, sino sólo den un informe previo;
[836] éste es, precisamente, el modo que ahora tiene en vigor la última forma de democracia, que decimos que es análoga a la oligarquía dinástica y a la monarquía tiránica. Éstos son todos los modos democráticos.
Que algunos deliberen sobre todas las cuestiones es propio de la oligarquía. También este procedimiento tiene varias formas diferentes. 8
Cuando los que deliberan son elegidos a partir de rentas más moderadas y son numerosos a causa de esta moderación de la renta, y de lo que la ley prohíbe no alteran nada sino que la siguen, y quien adquiere la renta tributaria puede participar, tal oligarquía, por ser moderada, es de carácter republicano. Cuando no todos participan en las deliberaciones, sino los 1298b
elegidos[837] para ello, y gobiernan de acuerdo con la ley, como en el caso anterior, es un procedimiento oligárquico. Cuando se eligen a sí mismos los 9
que tienen el poder de deliberar, y cuando el hijo sucede al padre, y son soberanos de las leyes, esta organización es necesariamente oligárquica. Cuando algunos ciudadanos deciden sobre algunas cuestiones, por ejemplo, 10
sobre la guerra y sobre la paz, y la rendición de cuentas todos, mientras que de las demás cosas deciden los magistrados, y éstos se nombran por elección, no por sorteo, el régimen es una aristocracia. Si de algunas cuestiones deciden magistrados electivos, y de otras magistrados nombrados por sorteo, por sorteo general o entre personas previamente seleccionadas, o deciden al mismo tiempo magistrados electivos y nombrados por sorteo, estos procedimientos son en parte propios de un
régimen aristocrático,[838] y en parte de una república propiamente dicha.
[839]
Así pues, se ha distinguido de esta forma el elemento deliberativo según 11
los regímenes, y cada régimen se gobierna con el principio indicado. Pero conviene a la democracia y especialmente a la que más parece serlo 12
actualmente[840] (me refiero a aquella en que el pueblo es soberano incluso
de las leyes),[841] para el mejor desempeño de la función deliberativa, que
haga lo mismo que en las oligarquías con los tribunales[842] (se fija una multa a aquellos que se quiere que juzguen, para que juzguen, mientras que
los demócratas dan una paga a los pobres),[843] y que emplee ese mismo
sistema en las asambleas. Deliberarán mejor[844] si deliberan todos en común: el pueblo con los ciudadanos principales, y éstos con la multitud. 13
Conviene también que los que deliberan sean elegidos o nombrados por
sorteo en número igual entre las distintas clases.[845] Conviene también, si
los hombres del pueblo sobrepasan en número a los hombres de Estado,[846] no dar paga a todos, sino a aquellos cuantos correspondan al número de los principales, o excluir por sorteo a los que sobrepasan este número.
En las oligarquías es conveniente elegir además a algunos del pueblo o 14
bien establecer una magistratura como la que hay en algunos regímenes con
el nombre de consejeros previos[847] y guardianes de la ley, y ocuparse de aquellos asuntos que estos magistrados hayan deliberado previamente (pues así participará el pueblo en las deliberaciones y no podrá abolir nada de lo que concierna a la constitución). Además, también es posible que el pueblo 15
vote lo mismo o nada en contra de las propuestas, o bien que todos tengan
derecho a aconsejar, pero que decidan sólo los magistrados.[848] Debe hacerse lo opuesto a lo que ocurre en las repúblicas: si el pueblo vota en contra debe darse plenos poderes al pueblo, y si vota afirmativamente, no se le deben dar plenos poderes, sino que la propuesta debe llevarse de 16