Aristóteles II
Capítulo 2
Hay tres clases de motivos que dan lugar a revueltas
Puesto que estamos examinando de qué circunstancias se originan las revueltas y los cambios en los regímenes políticos, debemos comprender
primero, de una manera general,[931] sus principios y causas. Son, por así decir, en número de tres aproximadamente, y debemos definir cada uno
primero esquemáticamente. Hay que determinar[932] con qué estado se sublevan y por qué causa, y en tercer lugar cuáles son los orígenes de las agitaciones civiles y de las disensiones entre ciudadanos.
Así pues, se debe considerar como causa más general de su disposición 2
de ánimo al cambio, aquella de la que ya hemos hablado.[933] Los que aspiran a la igualdad se sublevan si creen que, siendo iguales, tienen menos que los que tienen y los que aspiran a la desigualdad y a la supremacía, si suponen que, siendo desiguales, no tienen más sino igual o menos (a
esto[934] puede ser que aspiren unas veces justa y otras injustamente). De hecho, si son inferiores, se sublevan para ser iguales, y si son iguales, para 3
ser superiores. Queda dicho, pues, en qué estado de ánimo se sublevan.
Las causas por las que se sublevan son el lucro, el honor[935] y lo contrario de esto. También por escapar a la deshonra y al castigo, ya de ellos mismos o de sus amigos, se sublevan en las ciudades.
Las causas y principios de estos movimientos, de donde nace el citado 4
estado de ánimo, en los sublevados, y los objetivos que hemos señalado, son en un sentido siete y en otro más. Dos de ellos son los mismos que los 5
mencionados, pero no de la misma manera, pues por el lucro y el honor[936] los hombres se incitan unos contra otros, pero no para adquirirlos para sí
mismos, como se ha dicho antes,[937] 1302b sino porque ven que otros los
aventajan en poseer más, unos justamente y otros injustamente. Además, 6
por la soberbia, por el miedo, por la supremacía, por el desprecio, por el crecimiento desproporcionado. Y otra clase de causas son la intriga, la
negligencia,[938] [939] las nimiedades y la disparidad.
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Examen de las causas de los movimientos revolucionarios De estas causas, la influencia que tienen y de qué manera condicionan la soberbia y el lucro, son cosas casi evidentes, pues cuando los que están en
los cargos muestran desmesura y ambición,[940] se sublevan unos contra otros y contra el régimen que les da el poder, y su codicia unas veces se 2
satisface de los bienes privados y otras de los públicos.[941] Es evidente también, respecto al honor, qué influencia ejerce y de qué modo es causa de subversión. De hecho, los hombres se sublevan por ser ellos mismos privados de honores y por ver honrados a otros; y esto ocurre injustamente, cuando son honrados o deshonrados en contra de sus méritos, y justamente, cuando lo son de acuerdo con los méritos. Por la supremacía se sublevan 3
cuando alguien (sea uno o más) es superior en poder en relación a la ciudad y a la fuerza del gobierno, pues de tales circunstancias suele originarse una
monarquía[942] o una dinastía. Por ello, en algunos sitios suelen practicar el
ostracismo,[943] [944] como en Argos y en Atenas; es mejor, sin embargo, velar desde un principio para que no se encuentren con tanto predominio, que dejarles llegar a él y aplicar después un remedio. Por miedo se sublevan los que han cometido injusticias, temerosos de pagar su pena, y 4
los que están a punto de ser víctimas de una injusticia[945] y quieren
anticiparse antes de sufrirla; así, en Rodas,[946] los notables se aliaron contra el pueblo a causa de los procesos entablados contra ellos. Por desprecio también se sublevan y atacan, por ejemplo en las oligarquías, 5
cuando son más los que no participan del gobierno[947] (pues se creen más fuertes), y en las democracias, cuando los ricos desprecian el desorden y la
anarquía; como en Tebas, después de la batalla de Enofita,[948] la democracia fue destruida debido a una mala administración; y la de los Megarenses, cuando fueron derrotados a causa de su desorden y
anarquía[949] [950] ; y en Siracusa antes de la tiranía de Gelón, y en Rodas la democracia anterior a la insurrección.
También se producen cambios de régimen a causa de un crecimiento 6
desproporcionado. Pues lo mismo que un cuerpo está compuesto de miembros y debe crecer proporcionalmente para que permanezca la simetría —y si no, ésta se destruye, como cuando el pie es de cuatro codos y el resto del cuerpo de dos palmos, y a veces incluso podría cambiar su
forma en la de otro animal, si creciera desproporcionalmente[951] no sólo en cantidad sino también en calidad—, así también la ciudad está compuesta 1303a
de partes, una de las cuales, muchas veces, crece sin darnos cuenta, por ejemplo, la de la muchedumbre de pobres en las democracias y repúblicas. 7
[952] [953] Esto a veces ocurre por azar, como en Tarento, donde derrotados y
muertos por los yápiges[954] muchos ciudadanos distinguidos, poco después de las Guerras Médicas la democracia surgió en lugar de la república; y en Argos, donde muertos «los del día séptimo» a manos de Cleómenes el
Laconio,[955] [956] se vieron obligados a admitir a algunos de los periecos; y en Atenas, después de la derrota de la infantería, disminuyeron los
ciudadanos distinguidos,[957] porque durante la guerra con Esparta el ejército se reclutaba de la lista de ciudadanos. También sucede esto en las democracias, pero menos; pues cuando aumenta el número de ricos o se 8
acrecientan las fortunas se transforman en oligarquías y dinastías.[958]
Los regímenes cambian incluso sin sublevaciones, a causa de las 9
intrigas, como en Herea[959] (pues pasaron de elegir a los magistrados a nombrarlos por sorteo, porque se elegía a los intrigantes), y por negligencia, cuando permiten acceder a las magistraturas supremas a los
que no son amigos del régimen, como en Oreo,[960] donde fue derribada la oligarquía cuando llegó a ser uno de los arcontes Heracleodoro, quien en lugar de una oligarquía estableció una república y una democracia.
Además cambian también por nimiedades. Entiendo por nimiedades 10
que muchas veces, sin que se advierta, ocurra una gran transformación de
las leyes, cuando se desdeña una pequeñez; así, en Ambracia[961] la tasa de renta exigida para ejercer las magistraturas era pequeña, y al final llegaron a ninguna, en la idea de que lo poco estaba muy cerca o en nada se diferenciaba de la nada.
Factor de disensiones es también la falta de homogeneidad racial hasta 11
que los grupos se compenetran, pues igual que una ciudad no surge de una multitud cualquiera, así tampoco se forma en cualquier espacio de tiempo; por eso la mayoría de las ciudades que admitieron colonos extranjeros al fundar una colonia o después de fundarla, tuvieron disensiones con ellos;
por ejemplo, con los trecenios los aqueos fundaron Síbaris,[962] y luego, al llegar a ser más numerosos los aqueos, expulsaron a los trecenios, de donde 12
sobrevino la maldición a los sibaritas. También en Turios[963] los sibaritas se opusieron a los que se habían establecido en la ciudad (pues los sibaritas, pretendiendo llevar ventaja como si fuera suyo el país, fueron expulsados).
En Bizancio,[964] los colonos, descubiertos en conspiración, fueron echados
por la fuerza de las armas. Los de Antisa,[965] que habían acogido a los
desterrados de Quíos, los expulsaron por la fuerza. Los de Zancle,[966] que habían dado hospitalidad a los de Samos, fueron expulsados por éstos.
También los habitantes de Apolonia[967] 13 del Ponto Euxino que habían
hecho venir colonos tuvieron disensiones con ellos. Los siracusanos,[968] después del período de los tiranos, habiendo hecho ciudadanos a los extranjeros y a los mercenarios, tuvieron disensiones con ellos y llegaron a 1303b
enfrentarse en lucha; los de Anfípolis[969] que habían recibido a colonos de Calcis fueron expulsados por éstos en su mayoría. En las oligarquías se subleva la mayoría al pensar que son objeto de injusticia porque no 14