Banquete de sangre
Diario del doctor Eliot.
2 de agosto. En la prensa se dice que George se desmayó. Huree vino a verme temprano; me confirmó la noticia pero añadió cosa que no mencionan los periódicos, que George también perdió el conocimiento mientras pronunciaba el discurso, que fue preciso interrumpir un minuto. Es evidente que desde la galería reservada al público donde estaba sentado Huree es imposible hacer un diagnóstico seguro; no obstante, no vio nada que contradijera nuestra hipótesis inicial.
Pero ahora me pregunto si nuestras sospechas no eran prematuras, al menos en lo que atañe a George.
Huree sigue convencido; yo no estoy tan seguro de que las conclusiones a las que hemos llegado puedan ser demostradas. Cuando visitamos a lady Mowberley esta tarde, me pareció que estaba mucho menos preocupada que antes por la salud de George. Está convencida de que su desvanecimiento hay que achacarlo al agotamiento. Está claro que no teme por su salud, pues mañana se va a Whitby a resolver un asunto familiar y dejará a su esposo solo al menos tres días. Es lamentable que no me permitiera ver a George, puesto que su hostilidad hacia mí no ha cedido; cuando Huree le preguntó por los cortes que
presentaba George en las muñecas y en el cuello, nos respondió que le habían desaparecido. Ella espera poder convencer a su esposo para realizar un viaje al extranjero, al sur de Francia quizá; mientras siga tan débil, se tomará la libertad, cuando regrese de Whitby, de venir a verme. Nos ha prometido mantenernos informados de la evolución de George.
No volveré a ir a visitarla con Huree, porque estuvo muy seco y grosero con ella. Llegó a acusarla de mentir sobre el estado de George. A veces tiene muy mala sombra y no soporta que le refuten sus teorías.
Reconozco, desde luego, que lo mismo me ocurre a mí.
6 de agosto. Huree lleva varios días ausente. Ignoro qué está haciendo.
He sacado mis notas y las muestras de sangre y he revisado lo que llevo investigado. Tengo que ir a ver a lord Ruthven muy pronto.
8 de agosto. He estado revisando el caso con Huree hasta altas horas de la noche. Hemos convenido que no haremos juicios sobre la enfermedad de George, de momento, por falta de pruebas y en continuar la búsqueda del asesino de Arthur Ruthven. Si damos por supuesto que estamos buscando a un vampiro, entonces las posibilidades se acortan. Huree tiene muchos deseos de conocer a Polidori. Mañana vamos a Rotherhithe.
Carta de la señora Lucy Westcote al