Banquete de sangre
Navalkar al coronel Arthur Paxton.
9 de junio de 1887
Coronel:
Debe seguir avanzando lo más rápido posible. Es imperioso, repito: imperioso, que ataque con fuego.
Los habitantes de la región son víctimas de una terrible enfermedad: la luz les aterroriza. Por lo tanto, cuando llegue, debe incendiar la ciudad. Créame, le juro que no hay otro medio de combatirlos.
Yo me avanzaré. Moorfield y sus hombres, me temo, se hallan en peligro mortal. Puede que ya sea demasiado tarde para salvarlos.
Si ellos -o yo mismo, o quien sea- nos acercamos a usted y no damos muestras de reconocerlo, mátenos, dispárenos una bala en el corazón. No se nos acerque. Una sola mordedura es suficiente para transmitirla enfermedad y no existe ninguna curación. Dígaselo a sus hombres.
Venga volando, coronel, por lo que más quiera.