Búscame
Capítulo 21
21
Jar busca un teléfono público en cuanto le permiten salir de comisaría. Tras diez minutos de búsqueda, encuentra una cabina en New Bond Street y llama a Carl a la oficina. No quiere arriesgarse a llamarle al móvil.
—¿Qué pasa? —pregunta Carl con su tono de falso macarra—. El jefe está cabreado contigo. Llevo toda la mañana llamándote al móvil.
—Me han detenido.
—¿Que te han detenido? ¿La policía?
«¿Quién va a ser si no?», piensa Jar. «¿El Ejército de Salvación?».
—¿Por qué?
Jar le cuenta lo del marido de Amy y nota que el tono de emoción de su amigo se evapora, que el miedo empieza a insinuarse en su voz.
—Pero eso son un montón de chorradas, Carl. Andan detrás del diario.
—Claro que sí. Es evidente. —Carl hace una pausa—. Pero, oye, supongamos solamente que sí hay pornografía ilegal en el disco duro. ¿Podrían empapelarnos a nosotros por manipularlo?
—No la hay, te lo digo yo.
—Aun así tengo que llamar a Anton, avisarle.
—Quieren tener el disco duro a las nueve de la noche. ¿Puedes ir a buscarlo antes de esa hora? Iría yo mismo, pero… —Jar se asoma fuera de la cabina, escudriña la calle.
Carl acepta de mala gana ir a recoger el disco duro, dice que se pasará por Ladbroke Grove después del trabajo y que se reunirá con Jar en la comisaría de Savile Row a las ocho y media.
—Esto no me gusta, Jar. Y a Anton tampoco va a gustarle. Solo voy a pedirle que me devuelva el disco duro, le ahorraré los detalles.
—También necesito que copie el diario antes de devolvérnoslo. ¿Podrá hacerlo?
—Puedo preguntárselo. ¿Vas a venir a la oficina?
—Dile al jefe que tengo astillas clavadas en ambas córneas y que la última vez que me han visto estaba caminando desorientado entre los coches, buscando una clínica oftalmológica.
—Uf. ¿Cuántos días te interesa estar de baja?
Jar quiere mucho a su amigo, pero no tiene tiempo de discutir estrategias de absentismo. Y su trabajo le parece más irrelevante que nunca. Tiene que volver a su piso, ver si le han llegado más entradas del diario de Rosa. Quizá sean las últimas que pueda leer si Anton no consigue copiar los archivos. También tiene un plan para impedir que Miles Cato lea el diario. O al menos para impedírselo durante un tiempo.