Búscame

J. S. Monroe · Capítulo 91 de 101

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Búscame

Capítulo 91

91

 

La última dosis de medicación que me dio debía de ser más fuerte que las demás porque me cuesta recordar estos últimos días. Me encontraron en Cornualles y estoy aquí otra vez. Eso lo sé. Y me están castigando como en los primeros años. Me tratan como un animal. Pero ahora sé que no estoy sola. Cuando salí de aquí, no había otros presos. Me encontré con una oficina abandonada y con una grabadora cerca de la trampilla que conduce a mi «celda». Pulsé el play y empezaron los gritos. Un lento gemido seguido por golpes contra unos barrotes. Seis golpes exactamente.

Recuerdo la luz radiante del sol, un aeródromo, caminar por el campo llano, un camping en el que robé una tienda de flores, una mochila y algún dinero y del que hui corriendo como una niña asilvestrada. No recuerdo cómo llegué a Londres, pero allí cogí un tren para ir a Cornualles y un autobús hasta Gurnard’s Head, donde Jar y yo quedamos en encontrarnos si alguna vez el mundo se salía de su eje.

Y allí estaba él. Mi guapo Jar.

Por lo menos creo que era él.