Commando. Autobiografia de Johnny R
Epílogo
JOHNNY FUE UN QUERIDO AMIGO. ERA GRUÑÓN Y LEAL, DE
BUEN CORAZÓN, en el fondo blando, de maneras provocadoras y…
gruñón :) Nos parecíamos y por eso nos llevábamos tan bien. Jugó un papel paternal en mi vida y yo lo respetaba y lo quería hondamente. Johnny escogía cuidadosamente a los que quería en su mundo y me siento afortunada por haber sido una de ellas.
El día que Johnny murió —en su casa de Los Ángeles y en su silla—, fue una de las más increíbles, fantásticas y macabras experiencias de mi vida. Esperó hasta que el grupo de los que amaba estuvo en torno suyo y entonces se fue… Linda, su mujer, Eddie Vedder, John Frusciante, Vincent Gallo, Steve Jones, Rob Zombie, Pete Yorn y mi esposo y yo, todos nos quedamos allí arracimados a su alrededor durante horas contando historias hasta altas horas de la noche, despidiéndonos, riendo y llorando a su lado. Y
todavía sentados con él vimos en televisión la noticia de que había muerto.
Fue extraordinariamente profundo y reconfortante, una versión punk rocanrol de la película The Big Chill
A la mañana siguiente se lo llevaron para incinerarlo. Fue como un velatorio irlandés y exactamente como a Johnny le habría gustado. Tal como también le gustaba que fueran las cosas en su vida, rodeado de lo que le gustaba y de quienes quería. Y además fue punk rock. Es algo que no olvidaré nunca, como tampoco a él… Era una leyenda, un buen amigo, y…
bueno, era un gruñón :)
—Lisa Marie Presley
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