Condición de mujer
Babel, la curiosidad
La extranjera es curiosa.
Sus manos palpan mi cuerpo
como los pasos de un ciego.
Palmo a palmo me dejo recorrer
—vibra el élitro zahori—.
Lame mis entrañas
prueba el agua de las fuentes,
mide mis caminos,
descubre los túneles secretos
los desfiladeros entre montañas.
No sabe si el territorio nuevo la complacerá;
en todo caso, su deber es auscultarlo,
como corresponde a una recién llegada,
a la exploradora
a la cruel conquistadora.