Condición de mujer

Cristina Peri Rossi · Capítulo 22 de 50

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Condición de mujer

Auto de fe

 

Con voces inmisericordes.

Con coros báquicos y aleluyas.

Con palacios destruidos cuyas ruinas soberbias admiramos.

Con espacios blancos donde flotan irreales

barcos hundidos.

Con una corte de princesas de tarot

y espadas de cartón para los juegos de la tarde.

Con la fuerza del Antiguo Testamento

cuyos apocalípticos pecados son siempre más intensos

que los mediocres desacatos del presente.

Con las herejías ebrias de fe

de los hijos rebeldes de la Iglesia.

Con fantasías nocturnas llenas de presentimientos.

Con los presagios de los sueños

y de las hojas de los tréboles.

Con la turbia mirada de los ocelotes en celo.

Con esta sujeción al deseo

llamada —otro sí— abnegación.

Sin ninguna simplicidad

Te amo.